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Trio Xhavizende Ardiente

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Trio Xhavizende Ardiente

El sol de la Riviera Maya caía como una caricia caliente sobre mi piel morena mientras caminaba por la arena blanca de Xhavizende esa playa escondida que solo los que saben buscar encuentran. Yo era Ana una chava de veintiocho tacos de la CDMX harta del pinche tráfico y el estrés del jale decidida a soltarme el pelo en unas vacaciones que prometían ser épicas. El aire traía ese olor salado mezclado con coco de las cremas bronceadoras y un toque de jazmín silvestre que flotaba desde los palaperos cercanos. Mis pies se hundían en la arena tibia suave como terciopelo y cada paso me hacía sentir viva pendeja libre.

Llegué al bar playero de Xhavizende un chiringuito rústico con hamacas colgando y música de cumbia rebajada sonando bajito. Ahí estaba Marco mi carnal de toda la vida alto fornido con esa barba de tres días que lo hacía ver como galán de telenovela y ojos cafés que te desnudan con la mirada. Él ya tenía una chela en la mano sudando gotitas frías que resbalaban por el vidrio. A su lado Lupe su amiga de la uni una morra curvilínea con tetas que desafiaban la gravedad pelo negro lacio hasta la cintura y una sonrisa pícara que gritaba órale ven y descubre. Los dos me vieron llegar y Marco levantó su chela gritando wey qué onda Ana ya era hora neta te extrañamos.

¿Qué carajos estoy haciendo aquí con estos dos? Marco siempre ha sido mi debilidad desde que éramos chavos y Lupe... ay Lupe con ese cuerpo que parece hecho para pecar. ¿Y si pasa algo? ¿Y si el trio xhavizende que tanto he fantaseado se hace realidad?

Nos abrazamos fuerte sus cuerpos calientes pegándose al mío. Sentí los músculos duros de Marco contra mis pechos suaves y el roce accidental de la cadera de Lupe que me erizó la piel. Pedimos unos micheladas bien frías con limón y chile el picor subiendo por la nariz mientras charlábamos de pendejadas del jale de los ex que no valían la pena. La tensión crecía como la marea cada mirada cada roce de manos al pasar las chelas. Lupe se recargó en mi hombro su aliento cálido oliendo a tequila y menta susurrando Ana estás más rica que nunca carnal. Marco nos miró con esa ceja arqueada y dijo órale pinches nenas si siguen así voy a tener que intervenir. Reímos pero el calor entre mis piernas ya era innegable un pulso húmedo que me hacía apretar los muslos.

La tarde se estiró en hamacas balanceándonos con el vaivén del mar. El sol se ponía tiñendo el cielo de naranjas y rosas el sonido de las olas rompiendo como un latido constante. Marco se quitó la playera revelando su pecho tatuado con un águila chida y abdominales que brillaban con sudor salado. Lupe y yo lo miramos babeando y ella dijo pendejo luces como para comerte entero. Yo asentí mordiéndome el labio imaginando mi lengua trazando esas líneas. Él se acercó gateando por la hamaca sus manos grandes en mis muslos subiendo despacio ¿Les late un chapuzón? pregunté para romper el hielo pero todos sabíamos que el agua no apagaría este fuego.

En el mar el agua tibia nos envolvió como un amante juguetón chapoteando entre risas. Lupe me salpicó y yo la perseguí atrapándola por la cintura sus nalgas firmes presionando contra mi pubis. Marco vino por detrás su verga ya medio dura rozándome el culo a través del bikini. ¡Ay wey! grité pero no me aparté al contrario me arqueé gimiendo bajito. Sus manos exploraban mi piel mojada deslizándose bajo la tela tocando pezones endurecidos que dolían de placer. Lupe se giró besándome el cuello su lengua salada saboreando gotas de mar Ana te quiero morder toda. Marco nos unió en un beso a tres lenguas enredadas jadeos mezclados con el chapoteo del agua. El mundo se redujo a eso: pieles resbalosas pulsos acelerados el olor a sexo naciente flotando sobre las olas.

Neta esto es el trio xhavizende puro paraíso. Sus cuerpos contra el mío tan perfectos tan hambrientos. ¿Me atrevo? Claro que sí soy Ana la que no se raja nunca.

Salimos del agua corriendo a la cabaña privada que rentamos en Xhavizende un nido de madera con cama king size ventiladores girando lento y velas de coco encendidas. La puerta se cerró con un clic y la ropa voló bikinis playeras slips amontonados en el piso. Lupe me empujó a la cama sus tetas pesadas balanceándose mientras se subía a horcajadas sobre mí. Sus labios capturaron los míos beso profundo húmedo con sabor a sal y deseo su coño depilado rozando mi vientre plano. Marco se arrodilló detrás de ella lamiéndole el cuello bajando a mamarle las chichis grandes rosadas erguidas. Yo gemí viendo cómo su verga gruesa venosa palpitaba lista para entrar en acción.

La intensidad subió como fiebre. Lupe se movió hacia abajo besando mi cuello pechos vientre hasta llegar a mi panocha chorreante. Su lengua experta abrió mis labios mayores lamiendo el clítoris hinchado chupando con succiones que me hicieron arquear la espalda ¡Pinche Lupe sí así!. Marco me miró con ojos de lobo Ana ábrete para mí y yo separé las piernas invitándolo. Su verga entró despacio centímetro a centímetro estirándome deliciosamente el calor de su piel contra la mía fricción perfecta. Lupe subió a besarme tragándose mis gemidos mientras Marco me cogía lento profundo cada embestida mandándome ondas de placer al cerebro.

Cambiámos posiciones como en un baile erótico. Yo me puse a cuatro Marco detrás follándome duro sus huevos golpeando mi clítoris pelotas pesadas y llenas. Lupe debajo lamiéndome el chochito y la verga de él succionando donde se unían nuestros cuerpos jugos mezclados salados dulces. ¡Qué rico wey qué rico! gritaba ella con la boca llena. El cuarto olía a sudor almizcle femenino esencia de machos en celo el ventilador esparciendo el aroma embriagador. Mis uñas se clavaban en las sábanas blancas ahora arrugadas húmedas pulso latiendo en orejas gemidos roncos convirtiéndose en gritos.

Siento sus almas fusionándose con la mía este trio xhavizende es más que sexo es conexión pura éxtasis compartido. No quiero que acabe nunca.

Marco gruñó Me vengo cabrones acelerando embestidas brutales pero cariñosas su verga hinchándose dentro de mí caliente palpitante. Lupe se frotó contra mi muslo viniéndose primero chorros calientes mojándome la piel temblores sacudiéndola. Yo exploté segundos después el orgasmo como tsunami arrasándome visión borrosa cuerpo convulsionando ¡Sí sí ay Dios!. Marco se corrió dentro derramando leche espesa caliente llenándome hasta rebosar goteando por mis muslos. Colapsamos en un enredo de miembros sudorosos respiraciones agitadas besos suaves post-sexo.

La noche envolvió la cabaña estrellas brillando por la ventana abierta brisa marina refrescando nuestras pieles enrojecidas. Nos acurrucamos Lupe en mi pecho Marco abrazándonos por detrás sus manos trazando círculos perezosos en mi cadera. Esto fue chingón neta murmuró él besándome la nuca. Lupe sonrió El mejor trio xhavizende de mi vida y apenas empieza. Yo asentí sintiendo el corazón lleno el cuerpo saciado pero con un cosquilleo prometedor de más rondas.

Al amanecer el sol nos despertó con promesas nuevas. Caminamos de nuevo a la playa arena fresca besándonos como amantes eternos. Xhavizende no era solo un lugar era nuestro templo de placer donde el trio xhavizende nos había unido para siempre. Y yo Ana sabía que regresaría por más porque esto era vida pura pasión mexicana sin frenos.

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