Voy Rodando por la Gran Ciudad al Ritmo de El Tri
La noche en la gran ciudad siempre ha sido mi escape chido. Con el estruendo de los cláxones y las luces neón parpadeando como promesas calientes, prendo el radio del vochito viejo que heredé de mi jefazo. Y ahí está, El Tri tronando con esa rola que me prende el alma: "voy rolando por la gran ciudad". La voz rasposa de Alex Lora retumba en los altavoces, vibrando en mi pecho mientras acelero por Insurgentes, el viento caliente azotándome la cara por la ventana bajada. Neta, esa letra me pone en modo cazador, como si la ciudad entera fuera mi jungla y yo un lobo con la verga lista para la acción.
Siento el cuero gastado del asiento pegándose a mis jeans, el olor a gasolina y tacos de la calleta invadiendo el aire. Mi mente divaga, imaginando curvas suaves, piel morena brillando bajo las farolas. Llevo semanas sin mojar, wey, y esta noche no la dejo pasar. El semáforo se pone en rojo y freno de golpe, el motor ronroneando como un gato en celo. Ahí la veo, parada en la banqueta de la Zona Rosa, con un vestido rojo ceñido que abraza sus chichis perfectas y deja ver el movimiento de sus caderas cuando se mueve. Morena, ojos negros que brillan como obsidianas, labios carnosos pintados de fuego. Chin, carnal, esa sí está perra, pienso, mientras mi verga se despierta dura contra el volante.
Le hago señas con la luz, y ella voltea, sonriendo con picardía. Baja la mirada un segundo a mi paquete abultado y sube los ojos, mordiéndose el labio.
"¿Subes, preciosa? Voy rolando por la gran ciudad y busco compañía que prenda el viaje."Le digo con voz grave, El Tri todavía sonando bajito. Ella ríe, una carcajada ronca que me eriza la piel, y se acerca contoneándose. Su perfume, mezcla de jazmín y algo más salvaje, me golpea como un trago de tequila reposado cuando abre la puerta.
Acto uno: el encuentro que enciende la mecha.
Se llama Lupita, dice mientras se acomoda en el asiento del copiloto, cruzando las piernas de forma que su falda sube un cachito, dejando ver muslos firmes y suaves. Neta, huele a deseo puro. "Órale, guapo, ¿adónde me llevas? Esa rola de El Tri me encanta, siempre me pone... animada." Su mano roza mi muslo casualmente, y juro que siento chispas. Arranco, el vochito rugiendo, y charlamos pendejadas: de la ciudad que no duerme, de noches locas en antros, de cómo la vida es pa' gozarla sin mamadas. Ella es mesera en un bar de Polanco, soltera, lista pa' aventura. Yo, mecánico de día, rockero de noche. La química fluye como el tráfico: intenso, caótico, irresistible.
Estaciono en un mirador con vista a la ciudad, luces titilando como estrellas caídas. Apagamos el radio, pero la letra de "El Tri voy rolando por la gran ciudad" sigue en mi cabeza, marcando el ritmo de mi pulso acelerado. Nos miramos, el aire cargado de electricidad.
"¿Sabes qué? Me encanta cómo manejas, firme pero suave, como si supieras tocar."Susurra ella, inclinándose. Nuestros labios se rozan, su boca sabe a chicle de fresa y ron, lengua juguetona explorando la mía. Mis manos suben por su espalda, sintiendo la curva de su espinazo, el calor de su piel a través del vestido delgado. Ella gime bajito, un sonido que me hace apretar los dientes.
Acto dos: la escalada que quema la piel.
La beso con hambre, chupando su cuello donde late su vena, oliendo su sudor dulce mezclado con perfume. Lupita se trepa a mi regazo, el vochito cruje bajo nuestro peso, pero qué chingados, ni lo noto. Sus chichis presionan mi pecho, pezones duros como piedritas contra mi playera. Estoy perdido, wey, esta morra me va a volver loco. Le quito el vestido de un jalón, revelando lencería negra que apenas cubre sus pechos llenos y su panocha depiladita.
"Sí, así, tócame toda, cabrón."Jadea, mientras sus uñas arañan mi nuca.
Le mamo las tetas, lengua girando alrededor de los pezones oscuros, saboreando su sal. Ella arquea la espalda, gimiendo fuerte, el sonido rebotando en el vidrio empañado. Mis dedos bajan, rozan su conchita húmeda a través del encaje. Está chorreando, neta, pa' mí. Se lo quito, y meto dos dedos despacio, sintiendo sus paredes calientes apretándome, su clítoris hinchado palpitando. "¡Ay, wey, qué rico! Más fuerte." Me pide, montándome la verga aún en el pantalón. La desabrocho, mi pito salta libre, grueso y venoso, goteando pre-semen.
Nos movemos en el asiento estrecho, sudando, el olor a sexo llenando el vochito como niebla espesa. Ella se pone de rodillas en el asiento trasero, culo en pompa, invitándome. Lo embisto despacio primero, sintiendo cada centímetro de su chocha tragándoseme, caliente y resbalosa. Es como velvetín vivo, apretándome la verga hasta el fondo. Empiezo a bombear, cachetadas resonando, sus gemidos mezclados con mis gruñidos. "¡Cógeme duro, pinche semental! ¡Voy rolando por la gran ciudad en tu verga!" Grita ella, riendo entre jadeos, recordándome la rola.
La volteo, la pongo encima, sus caderas girando como en un baile de cumbia sucio. Veo sus tetas botar, sudor brillando en su piel morena bajo la luz de la luna. Le agarro el culo, metiendo un dedo en su ano apretado mientras la penetro profundo.
"¡Me vengo, cabrón, no pares!"Su concha se contrae, ordeñándome, jugos chorreando por mis bolas. Aguanto, volteándola de nuevo, perreándola contra el respaldo hasta que no puedo más. Exploto dentro de ella, chorros calientes llenándola, mi semen mezclándose con su crema.
Acto tres: el clímax y el eco que perdura.
Colapsamos jadeando, cuerpos pegajosos, el vochito oliendo a puro sexo y victoria. Lupita se acurruca en mi pecho, su corazón latiendo contra el mío, piel tibia y suave. Esto no fue solo un polvo, wey, fue conexión pura, pienso mientras acaricio su cabello revuelto. "Neta, lo más chingón que me ha pasado en la gran ciudad." Murmura ella, besándome el cuello. Limpiamos el desmadre con toallitas que traía, riéndonos como pendejos.
La dejo en su casa al amanecer, la ciudad despertando con vendedores de elotes y rayos de sol dorados.
"Vuelve a rodar por aquí, mi rockero. Con El Tri o sin él, te espero."Dice guiñando, su mano rozando mi paquete una última vez. Arranco, la rola de El Tri otra vez en el radio: "voy rolando por la gran ciudad", pero ahora con su sabor en mi boca, su aroma en mi piel. La gran ciudad sigue girando, llena de promesas calientes, y yo, listo pa' la próxima vuelta.