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La Formula de las Triosas

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La Formula de las Triosas

Estás en el antro más chido de Polanco, la música retumba como un corazón acelerado, luces neón parpadeando sobre cuerpos sudados que se mueven al ritmo del reggaetón. El aire huele a tequila fresco, perfume caro y ese toque salado de piel caliente. Tu carnal, el güey más vivo de la banda, te agarra del hombro mientras beben chelas heladas.

"Órale, carnal, te voy a pasar la formula de las triosas", te dice con una sonrisa pícara, sus ojos brillando bajo las luces estroboscópicas. "Es infalible, wey. Primero, busca dos morras que anden bien pegadas, como hermanas de alma. Halágalas como grupo, hazlas sentir que son las reinas del pedo. Luego, suelta lo de la diversión a tres, pero como si fuera lo más natural del mundo. Y al último, toca suave, inocente, hasta que el fuego prenda solo."

Tú asientes, sintiendo un cosquilleo en el estómago, la verga ya medio despierta solo de imaginarlo. No eres pendejo, has ligado un chingo, pero esto suena a otro nivel. Miras alrededor, el humo de los cigarros electrónicos flotando como niebla sensual, y ahí las ves: dos mamacitas espectaculares bailando pegaditas. Una morena de curvas de infarto, cabello negro largo cayéndole por la espalda como seda, shorts tan cortos que muestran nalgas firmes y redondas. La otra, güerita con tetas generosas apretadas en un top escotado, risa contagiosa que corta el ruido del antro.

Te acercas con paso seguro, chela en mano, el pulso latiéndote en las sienes. "Qué chingonas se ven, chavas. ¿Bailan o hacen un show privado?" Les sueltas la primera línea de la formula, y ellas voltean, ojos curiosos, labios pintados brillando bajo las luces.

La morena, que se llama Karla, te contesta primero: "Ja, pues un poco de las dos, guapo. Soy Karla, y esta es mi carnala Lupe." Lupe, la güerita, se ríe y te pasa una mano por el brazo, su piel tibia como miel caliente. Bailan contigo, cuerpos rozándose accidentalmente al principio: tu pecho contra las tetas de Karla, tu cadera contra el culo de Lupe. El olor de sus perfumes se mezcla, jazmín y vainilla, con el sudor que empieza a perlar sus cuellos.

La tensión crece como una tormenta. Sientes sus respiraciones aceleradas contra tu oreja mientras susurran chistes sucios.

¿Y si esto funciona de veras? Piensas, la verga ya dura presionando contra el pantalón, imaginando sus bocas, sus lenguas...
Aplicando la formula al pie de la letra, les dices: "Imagínense la noche que nos aventamos los tres, sin reglas, puro desmadre chingón." Ellas se miran, cómplices, y Karla te besa el cuello, mordisqueando suave. "Suena tentador, ¿no, Lupe?"

Salen del antro juntos, el aire fresco de la noche mexicana golpeándolos como una caricia. Suben a un Uber hasta el depa de ellas en la Roma, risas nerviosas llenando el carro, manos entrelazadas en el asiento trasero. Tú en medio, Lupe con la cabeza en tu hombro, Karla trazando círculos en tu muslo con las uñas pintadas de rojo.

En el depa, luces tenues, velas aromáticas oliendo a canela y deseo. Se quitan los zapatos, descalzos sobre la alfombra suave. La middle act arranca con besos lentos: Karla te empuja al sofá, su lengua explorando tu boca con hambre, sabor a margarita dulce. Lupe se une, besándote el cuello, sus manos desabotonando tu camisa. "Eres un cabrón sexy", murmura Lupe, voz ronca, mientras sus dedos rozan tus pezones endurecidos.

El tacto de sus pieles es eléctrico: Karla suave como terciopelo, tetas pesadas cayendo libres al quitarse el top, pezones oscuros pidiendo atención. Lupe más firme, músculos de gym bajo piel dorada. Te arrodillas, besando vientres planos, bajando a shorts que se deslizan fáciles. El olor de sus panochas te golpea, almizcle femenino mezclado con loción, húmedas ya de anticipación.

Mierda, esto es la formula pura, pienso, el corazón tronándome en el pecho mientras saboreo la primera gota salada de Karla.
Lamés su clítoris hinchado, lengua girando lento, sus gemidos como música: "¡Ay, sí, cabrón, así!" Lupe se masturba viéndolos, dedos hundiéndose en su concha rosada, jugos brillando. Cambian posiciones, tú de pie, verga sacada libre, venas pulsantes, cabezota reluciente de precum.

Ellas se turnan mamándotela, bocas calientes envolviéndote. Karla profunda, garganta apretada succionando, saliva chorreando por tu saco. Lupe lame los huevos, lengua juguetona, ojos mirándote arriba con picardía mexicana. "Qué rica verga, carnal", dice Lupe entre chupadas. Tus manos enredadas en sus cabellos, tirando suave, el sonido húmedo de succiones llenando la habitación, mezclado con sus jadeos y el slap slap de piel.

La intensidad sube. Karla se monta en ti primero, concha resbaladiza tragándote entero, paredes calientes apretando como puño aterciopelado. Cabalga lento al principio, tetas rebotando hipnóticas, uñas clavándose en tu pecho. Lupe besa a Karla, lenguas danzando, luego se sienta en tu cara, panocha goteando en tu boca. Saboreas su néctar dulce-ácido, lengua follando su entrada mientras ella muele contra ti.

"¡Chíngame más duro!", grita Karla, acelerando, culo chocando contra tus muslos con palmadas resonantes. El sudor nos cubre a todos, resbaloso, olor a sexo puro impregnando el aire. Cambian: Lupe de perrito, verga hundiéndose en su culito apretado –no, espera, consensual anal si cabe, pero van por conchas–. Lupe empalada en reversa, Karla lamiendo donde se unen, lengua en tu saco y su clítoris.

Internamente luchas por no acabar pronto:

Estas triosas son fuego, la formula es oro puro, aguanta, wey, hazlas explotar primero.
Dedos en clítoris de Lupe, polla martilleando profundo, sus paredes convulsionando. Ella grita primero, orgasmo tembloroso, jugos salpicando tus bolas. Karla se une, frotándose contra tu muslo, "¡Me vengo, pinche rico!"

El clímax tuyo llega como avalancha en la tercera posición: Karla y Lupe de rodillas, lamidas sincronizadas mientras te pajean. Chorros calientes salpicando sus lenguas abiertas, caras, tetas. Ellas se besan con tu leche entre ellas, tragando, lamiendo mutuamente limpias. Gemidos de placer puro, cuerpos temblando en éxtasis compartido.

El afterglow es bendito. Acostados en la cama king size, sábanas revueltas oliendo a nosotros tres. Karla acaricia tu pecho, Lupe tu pelo, besos suaves post-sexo. "La formula de las triosas es la neta, guapo", dice Karla riendo bajito. "Vuelve cuando quieras, carnal."

Tú sonríes, exhausto y pleno, el cuerpo pesado de placer, pieles pegajosas entrelazadas.

Mi carnal tenía razón, esto cambia todo. La noche mexicana nunca fue tan chingona.
Duermes entre ellas, sueños llenos de curvas y promesas, la formula grabada en tu alma para siempre.

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