Crunchyroll Digimon Tri Despierta Pasiones Prohibidas
La pantalla del tele brillaba en la penumbra de tu depa en la Condesa, el logo de Crunchyroll parpadeando antes de que empezara el siguiente episodio de Digimon Tri. Tú y Karla, tu morra de veinticinco, bien puestas las dos, con chelas frías en la mano y el olor a nachos con queso flotando en el aire. Era viernes chido, de esos que terminas sudando sin razón. Karla se recargaba en tu hombro, su cabello negro oliendo a shampoo de coco, y su pierna rozando la tuya bajo la cobija. Órale, este episodio se va a poner bueno, pensaste, mientras el tema de apertura retumbaba con bajos que vibraban en tu pecho.
Los digimons en la pantalla peleaban como fieras, evolucionando en formas más cabronas, y la tensión entre Tai y los demás se sentía en el ambiente. Tú sentías el calor de Karla subiendo, su mano descansando en tu muslo, apretando un poquito cada vez que un digimon rugía.
¿Por qué chingados este pinche anime me prende tanto?te preguntaste en voz baja, pero ella lo oyó y soltó una risita ronca. "Esos monstruos digitales me dan unas ganas locas, carnal. Imagínate si pudiéramos evolucionar así de calientes". Su voz era puro miel mexicana, con ese acento chilango que te erizaba la piel.
El episodio avanzaba, la luz azulada del tele iluminando sus labios carnosos, y tú no aguantaste más. Le pasaste el brazo por la cintura, sintiendo la curva de su cadera bajo el shortcito de algodón. Ella giró la cara, ojos brillando como los digieggs en la serie, y te plantó un beso que sabía a limón de la chela y a deseo puro. Sus labios suaves, húmedos, chupando los tuyos con hambre. Esto es mejor que cualquier evolución, pensaste mientras tu verga empezaba a endurecerse contra el pantalón.
La mano de Karla bajó despacito, rozando tu paquete con las yemas de los dedos, un toque ligero que te hizo jadear. "Mira cómo te pones con Crunchyroll Digimon Tri", murmuró juguetona, mordiéndose el labio. Tú le respondiste metiendo la mano por debajo de su blusa, tocando su piel caliente, suave como crema batida. Sus tetas redondas se apretaban contra tu palma, los pezones ya duros como piedritas, pidiéndote que los pellizques. El sonido de la batalla en la tele se mezclaba con vuestras respiraciones pesadas, el aire cargado de ese olor almizclado que sale cuando dos cuerpos se alistan pa'l desmadre.
La recostaste en el sofá, quitándole la blusa con prisa pero sin brutez, admirando cómo sus chichis rebotaban libres, morenas y perfectas. Ella arqueó la espalda, gimiendo bajito cuando bajaste la boca a un pezón, chupándolo con lengua lenta, saboreando el salado de su piel sudada. ¡Puta madre, qué rica! Su mano te jalaba el pelo, guiándote, mientras la otra se metía en tu pants, sacando tu verga gruesa, palpitante. La masturbó despacio, el sonido de su piel contra la tuya como un ritmo obsceno que competía con la música del anime.
"Quiero que me evoluciones, cabrón", susurró Karla, con esa voz de nena pendeja que te volvía loco. Tú bajaste sus shorts, oliendo su panocha mojada, ese aroma dulce y caliente que te hacía babear. Le abriste las piernas, viendo cómo brillaba de jugos, los labios hinchados pidiendo lengua. Empezaste lamiendo despacio, desde el clítoris hasta el hoyo, saboreando su flujo salado y ácido, como tamarindo maduro. Ella se retorcía, las uñas clavándose en tus hombros, gritando "¡Sí, así, pinche digimon mío!". El tele seguía con Digimon Tri, pero ya nadie lo veía; el mundo era su coño palpitante contra tu boca, su sabor inundándote la garganta.
La tensión crecía como una digievolución, vuestros cuerpos sudados pegándose con cada roce. Tú te quitaste todo, tu verga parada como un agumon listo pa' pelear, goteando pre-semen. Karla se puso de rodillas en el piso, el pelo desordenado cayéndole en la cara, y te la metió a la boca sin aviso. Sus labios calientes envolviéndote, la lengua girando en la cabeza, chupando con fuerza que te hacía ver estrellas.
Esta morra me va a matar de placer, pensaste, mientras le cogías la cabeza suave, follando su boca con cuidado, oyendo los gorgoteos húmedos y sus gemidos ahogados.
No aguantaste y la levantaste, poniéndola a cuatro en el sofá, con la nalga empinada, redonda y firme. Le diste una nalgada juguetona, oyendo el chasquido y su risita cachonda. "¡Dale duro, evoluciona conmigo!". Entraste despacio, sintiendo cómo su panocha te apretaba, caliente y resbalosa, tragándote pulgada a pulgada. El olor a sexo llenaba el depa, mezclado con el residual de nachos, y el sonido de carne contra carne retumbaba como rugidos de digimons. La cogiste lento al principio, sintiendo cada vena de tu verga rozando sus paredes, sus jugos chorreando por tus huevos.
La velocidad subió, tus caderas chocando contra su culo, sus tetas balanceándose con cada embestida. Ella empujaba pa'trás, pidiendo más, gritando palabras sucias: "¡Cógeteme como si fuera Meiko cabrona, pero adulta y tuya!". Tú le jalabas el pelo, arqueándola, mordiendo su cuello salado mientras la penetrabas profundo, el clítoris rozando tu mano que bajaba a frotarlo. El clímax se acercaba, su coño contrayéndose como un puño, ordeñándote. Ya mero, ya mero exploto.
Se corrió primero, un grito ronco que ahogaste con tu boca, su cuerpo temblando, jugos salpicando tus muslos. Tú la seguiste, vaciándote dentro de ella con espasmos que te dejaban las piernas débiles, semen caliente llenándola hasta rebosar. Colapsaron juntos en el sofá, jadeando, el sudor pegándolos como chicle. El episodio de Crunchyroll Digimon Tri terminaba en la tele, créditos rodando, pero el verdadero final era este: sus piernas enredadas en las tuyas, su cabeza en tu pecho oyendo tu corazón galopante.
Karla levantó la cara, besándote suave, con labios hinchados y ojos soñolientos. "Pinche anime, nos prendió cañón. ¿Vemos el siguiente?". Tú reíste, acariciándole la espalda, sintiendo la paz post-sexo, ese glow que dura horas.
Chido, esta noche de digimons va pa'l recuerdo. El aire olía a nosotros, a placer compartido, y supiste que Crunchyroll acababa de ganar un fan pa' toda la vida.