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Apple Music Try Free en Cuerpos Ardientes

6497 palabras

Apple Music Try Free en Cuerpos Ardientes

Tú estás tirado en el sofá de tu depa en la Condesa, con el calor de la noche mexicana pegándote en la piel como una promesa sucia. El ventilador zumbando perezosamente no alcanza a refrescar el bochorno que te tiene sudando la camisa. Agarras el teléfono, neta, qué pinche aburrimiento, y de repente ves el anuncio: Apple Music try free. Órale, piensas, prueba gratis de música, justo lo que necesito para armar el ambiente. Tocas el botón sin pensarlo dos veces, activas la suscripción y el app se llena de playlists sensuales, ritmos latinos con bajos profundos que te vibran en el pecho.

El aroma de tu colonia mezclándose con el de la pizza que pediste hace rato flota en el aire, pero lo que de verdad te prende es imaginarla a ella llegando. Karla, esa morra que conociste en una fiesta la semana pasada, con su risa ronca y ese culazo que te dejó soñando despierto. Le mandaste un mensajito: "Ven, puse música chida, Apple Music try free pa la ocasión". Ella respondió con un emoji de fuego y un "Ya voy, güey". Tu pulso se acelera, sientes el cosquilleo en la nuca, como si el aire ya supiera lo que viene.

¿Y si no pasa nada? No mames, Karla te miró como si quisiera comerte vivo esa noche. Esta prueba de Apple Music va a ser el detonante perfecto.

La playlist arranca con un reggaetón lento, el bajo retumbando en los parlantes Bluetooth que pusiste en la mesa. Bad Bunny susurrando letras calientes, el ritmo metiéndose en tus venas como tequila puro. Tocas el volumen, el sonido te envuelve, y justo entonces, tocan la puerta. Abres, y ahí está ella: falda corta negra que abraza sus caderas, blusa escotada dejando ver el valle de sus tetas bronceadas por el sol de Polanco. Su perfume, dulce como mango maduro, te golpea directo al estómago.

—¡Qué chido tu depa, carnal! —dice con esa voz juguetona, ojos cafés brillando bajo las luces tenues—. ¿Ya pusiste la música?

Asientes, la jalas adentro por la mano, sientes su piel cálida, suave como seda. Cierras la puerta, y el ritmo de la canción los arrastra. Bailan pegaditos en la sala, su cuerpo presionándose contra el tuyo. Sientes sus nalgas rozando tu entrepierna, endureciéndote al instante. El sudor de su cuello huele a vainilla y deseo, te mueres por lamerlo.

La primera cerveza fría que le das resbala en su mano, gotas cayendo por su escote. Tú las sigues con la mirada, el corazón latiéndote como tambor. Apple Music try free sigue sonando, ahora una rola de Rosalía con beats que aceleran todo. Tus manos en su cintura, bajando despacio, explorando la curva de sus caderas. Ella se gira, te mira fijo, labios carnosos entreabiertos.

—Me traes loca desde esa fiesta, pendejo —murmura, y te besa. Sus labios suaves, calientes, sabor a chicle mentolado y algo más salvaje. La lengua tuya invade su boca, bailando con la de ella al ritmo de la música. Gemidos suaves escapando, vibrando contra tu piel.

La llevas al sofá, tumbándola suave, ella riendo bajito, jalándote encima. Tus manos suben por sus muslos, piel de gallina bajo tus dedos, cálida y temblorosa. Le quitas la falda despacio, revelando panties de encaje rojo que apenas cubren su panocha húmeda. El olor a su excitación te inunda, almizclado y dulce, haciendo que tu verga palpite dura contra los jeans.

Neta, esta morra es fuego puro. La música nos está llevando, pero es su calor lo que me quema.

Le besas el cuello, mordisqueando suave, sintiendo su pulso acelerado bajo la lengua. Baja por su clavícula, lamiendo el sudor salado, hasta llegar a sus tetas. Las liberas de la blusa, pezones oscuros endurecidos, los chupas con hambre, ella arqueando la espalda, gimiendo "¡Ay, cabrón, sí!". Sus uñas arañando tu espalda, dolor placentero que te prende más.

La playlist cambia a algo más intenso, J Balvin con beats que retumban en el piso. Tú te desabrochas los jeans, tu verga saltando libre, venosa y lista. Ella la agarra, mano firme masturbándote lento, ojos clavados en los tuyos. "Qué rica verga tienes, güey", dice lamiéndose los labios. Baja la cabeza, lengua caliente rodeando la cabeza, succionando con maestría. El placer te sube por la columna, gemís juntos, el sonido ahogado por la música.

No aguantas más, la volteas, panties a un lado, y tu lengua encuentra su clítoris hinchado. La pruebas, sabor salado-musgoso, delicioso. Ella se retuerce, manos en tu pelo, "¡Chíngame con la boca, no pares!". Lamidas rápidas, dedos metiéndose en su calor húmedo, apretándote. Sus jugos corren por tu barbilla, el aroma embriagador llenando la habitación.

El calor sube, sudan pegados, cuerpos deslizándose. La pones a cuatro patas en el sofá, su culazo perfecto alzado. Entras despacio, centímetro a centímetro, su concha apretada envolviéndote como guante caliente. "¡Más adentro, pendejo!" grita ella, empujando contra ti. Empiezas a bombear, lento al principio, sintiendo cada roce, cada contracción. La música marca el ritmo, caderas chocando con palmadas húmedas, sudor goteando.

Aceleras, manos en sus tetas amasándolas, pellizcando pezones. Ella voltea la cara, besos desordenados, lenguas enredadas. El clímax se acerca, su coño apretándote más, gemidos convirtiéndose en gritos. "Me vengo, cabrón, ¡me vengo!". Sientes sus paredes pulsando, ordeñándote, y tú explotas dentro, chorros calientes llenándola, placer cegador recorriéndote todo el cuerpo.

Colapsan juntos, respiraciones jadeantes mezclándose con la música que baja de volumen. Apple Music sigue tocando suave ahora, una balada romántica. La abrazas, piel contra piel pegajosa de sudor, su cabeza en tu pecho. Besas su frente, olor a sexo y felicidad flotando.

—Qué chingonería esa Apple Music try free —le dices riendo bajito.

Ella levanta la cara, ojos brillosos. "La próxima vez pagamos la suscripción completa, pero esto fue gratis y épico". Se acurrucan, el ventilador por fin refrescando sus cuerpos exhaustos, el afterglow envolviéndolos como sábana tibia. Piensas en lo perfecto que fue todo, el deseo saciado pero con ganas de más, la noche mexicana susurrando promesas futuras.

Duermen así, entrelazados, con el eco de la música en el aire.

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