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Jaehyun Try Again

6401 palabras

Jaehyun Try Again

Tú estás en la terraza de un resort en Playa del Carmen, el sol del atardecer tiñe el cielo de naranja y rosa, mientras el sonido de las olas choca suave contra la arena blanca. El aire huele a sal marina mezclada con el dulzor de las piñas coladas que circulan en bandejas. Llevas un vestido ligero que se pega a tu piel por la brisa húmeda, y sientes el pulso acelerado cuando lo ves: Jaehyun, ese moreno coreano-mexicano con ojos rasgados y sonrisa pícara que ha estado mirándote toda la noche desde la barra.

Él se acerca, su colonia fresca invade tu espacio, un toque cítrico que te eriza la piel. Órale, qué guapo el wey, piensas, mientras te ofrece un trago. Hablan en spanglish fluido, él con acento chilango por sus años en la CDMX, tú riendo de sus chistes tontos. Bailan salsa bajo las luces colgantes, sus manos en tu cintura, firmes pero gentiles, el calor de su pecho contra el tuyo. Sientes su aliento en tu cuello cuando te gira, y un cosquilleo sube por tu espina.

¿Por qué no? Hace meses que no sientes esto. Su mirada dice que te quiere ya, aquí mismo.

Suben a su suite, el elevador privado oliendo a sábanas limpias y su perfume. Se besan devorándose, lenguas danzando con sabor a ron y lima. Tus manos recorren su espalda musculosa bajo la camisa, él gime bajito contra tu boca. Caen en la cama king size con vista al mar, él te quita el vestido despacio, besando cada centímetro de piel expuesta. Pero entonces, el teléfono suena: una llamada de trabajo que no para. Tú te tensas, el momento se rompe. No mames, justo ahora.

Él suspira, frustrado pero dulce. Tranquila, cariño, mañana será mejor. Te vas esa noche con las piernas temblando de deseo no resuelto, el sabor de sus labios aún en los tuyos.

Al día siguiente, el sol te despierta en tu habitación, el ventilador zumbando perezoso. Revisas tu celular: un mensaje de Jaehyun. Beach bar, 7pm? Jaehyun try again 😉 Sonríes, el corazón latiendo fuerte. Simón, inténtalo de nuevo, cabrón.

Te encuentras con él en la playa al atardecer, él en short de baño ajustado que marca todo, camiseta sin mangas dejando ver sus brazos tatuados con dragones estilizados. Caminan descalzos por la arena tibia, el agua lamiendo sus pies. Hablan de todo: su vida entre Seúl y México, tus sueños de viajar, risas compartidas sobre lo chido que es la vida en la Riviera. La tensión crece con cada roce accidental, su mano rozando la tuya, luego entrelazándola.

Esta vez no hay interrupciones, piensas, mientras él te lleva a una cabaña privada, velas encendidas flotando en el jacuzzi, música suave de cumbia rebajada sonando bajito. Se sientan en la cama con doscientos hilos, él te mira profundo.

Quiero hacerte sentir todo, sin prisas. Dime si quieres parar, ¿va?

Tú asientes, el consentimiento mutuo colgando en el aire como promesa. Él te besa el cuello, lento, su barba incipiente raspando delicioso tu piel sensible. Sientes su erección presionando contra tu muslo, dura y caliente a través de la tela. Tus pezones se endurecen bajo el bikini, él los lame con la lengua plana, succionando suave hasta que arqueas la espalda, gimiendo ay wey.

Las manos de Jaehyun bajan, desatando el nudo de tu top, exponiendo tus senos al aire fresco. Estás riquísima, neta, murmura, voz ronca de deseo. Tú le quitas la camiseta, oliendo su sudor limpio mezclado con protector solar. Tus uñas arañan su pecho, bajando al borde del short. Él gime cuando liberas su verga, gruesa y venosa, palpitando en tu mano. La acaricias despacio, sintiendo la piel aterciopelada sobre acero, el precum salado en tu pulgar.

Él te recuesta, besando tu vientre, bajando al borde del bikini inferior. Te lo quita con dientes, inhalando profundo. Hueles a mar y a ti, pinche delicia. Su lengua explora tus pliegues húmedos, lamiendo el clítoris en círculos lentos, chupando suave. Tú agarras su cabello negro, caderas moviéndose solas, el placer subiendo como ola. No pares, Jaehyun, no mames. Él mete dos dedos, curvándolos contra tu punto G, el sonido húmedo de tu excitación llenando la habitación.

Esto es lo que necesitaba, alguien que me vea de verdad, que me haga temblar.

La intensidad crece, tu primer orgasmo te sacude, piernas temblando, gritando su nombre mientras él lame cada gota. Él sube, besándote para que pruebes tu propio sabor dulce y salado. ¿Lista para más? Asientes, guiando su verga a tu entrada. Él entra despacio, centímetro a centímetro, estirándote delicioso, ambos gimiendo al unísono. Sientes cada vena, el calor llenándote completa.

Empiezan lento, él embistiendo profundo, tú clavando uñas en su culo firme. El ritmo acelera, piel chocando con palmadas húmedas, sudor perlando sus abdominales. Él te voltea a cuatro patas, agarrando tus caderas, penetrando más hondo, golpeando ese spot que te hace ver estrellas. Dime qué quieres, mami. Más fuerte, Jaehyun, rómpeme, respondes, empoderada en tu placer.

Cambian posiciones, tú encima, cabalgándolo como amazona, sus manos amasando tus senos, pellizcando pezones. Sientes su pulso acelerado bajo tus palmas, el olor almizclado de su excitación envolviéndote. Él se tensa, Me vengo..., pero tú bajas, tomándolo en la boca, saboreando su corrida caliente y espesa, tragando con gemido satisfecho.

Pero no termina. Jaehyun try again, susurras juguetona, besando su vientre. Él ríe, endureciéndose de nuevo en tus caricias. Esta vez te pone contra la pared de vidrio, el mar testigo, entrando desde atrás mientras te besa el hombro. El clímax los golpea juntos, tu coño contrayéndose alrededor de él, ordeñándolo seco, gritos mezclados con el rugido de las olas.

Caen exhaustos en la cama, cuerpos enredados, piel pegajosa y jadeos calmándose. Él acaricia tu cabello, besando tu frente. Fue perfecto, gracias por darme la chance. Tú sonríes, el corazón lleno, el cuerpo saciado en afterglow.

Esta noche, Jaehyun no solo lo intentó de nuevo... lo clavó perfecto.

Duermen abrazados, el amanecer filtrándose, prometiendo más try again en el horizonte.

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