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Peliculas de Trios que Arden en la Piel

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Peliculas de Trios que Arden en la Piel

Era una noche calurosa en mi depa de la Condesa, con el ventilador zumbando como loco y el olor a tacos de la esquina colándose por la ventana. Yo, Sofía, estaba recargada en el sofá con mi carnal Alex, mi novio de dos años, todo musculoso y con esa sonrisa pícara que me derretía. Al lado de él, Raúl, su compa de la uni, un morro alto y tatuado que siempre me guiñaba el ojo cuando Alex no veía. Habíamos abierto unas chelas frías y el ambiente estaba chido, relajado, hasta que Raúl sacó el tema.

Órale, güeyes, ¿han visto esas peliculas de trios que andan en internet? Neta, son la neta del planeta, dijo Raúl con esa voz ronca, pasándonos su cel. Alex se rio y me miró de reojo, como midiendo el terreno. Yo sentí un cosquilleo en el estómago, de esos que te suben por la espalda. Siempre había fantaseado con algo así, pero nunca lo había dicho en voz alta.

¿Y si esta noche pasa algo? Pinche Sofía, no seas pendeja, pero qué chido sería
, pensé mientras el calor entre mis piernas empezaba a crecer.

Apagamos las luces, solo la pantalla del tele iluminando la sala con ese brillo azulado. Pusimos una de esas peliculas de trios, bien producida, con una morra en medio de dos vatos que la tocaban por todos lados. El sonido de gemidos llenó el aire, bajos y jadeantes, como si estuvieran respirando directo en mi oreja. Vi cómo la chava se arqueaba, sus tetas subiendo y bajando, el sudor brillando en su piel morena. Alex me pasó el brazo por los hombros, su mano bajando despacito hasta mi muslo. Raúl, del otro lado, se acercó un poco más, su pierna rozando la mía. El roce era eléctrico, como chispas en la piel.

En la pantalla, uno de los vatos le metía la lengua en la boca mientras el otro le chupaba las chichis. Yo tragué saliva, mi blusa pegándose a mi piel por el sudor. Qué rico se ve, murmuré sin querer. Alex volteó a verme, sus ojos oscuros ardiendo. Sí, ¿verdad, amor? Imagínate si fuéramos nosotros, dijo bajito, su aliento caliente en mi cuello. Raúl no se quedó atrás: Neta, Sofía, tú serías la estrella de esas peliculas de trios. Su mano grande aterrizó en mi rodilla, subiendo lento, pidiendo permiso con cada centímetro.

No lo detuve. Al contrario, separé un poco las piernas, invitándolos. El corazón me latía como tambor en un antro, pum pum pum. Alex me besó primero, su lengua invadiendo mi boca con sabor a chela y deseo puro. Mientras, Raúl me desabrochó un botón de la blusa, exponiendo mi brassiere negro de encaje. Sentí el aire fresco en mi piel caliente, y sus dedos rozando la curva de mi teta.

Esto es real, no una pinche pelicula. Dos hombres para mí, tocándome como si fuera suya
. El olor a hombre llenó la sala: sudor limpio, colonia y esa esencia varonil que me ponía loca.

La peli seguía sonando de fondo, gemidos que se mezclaban con los nuestros. Alex me quitó la blusa de un jalón, sus labios bajando a mi cuello, mordisqueando suave. Raúl se unió, lamiendo mi hombro, su barba raspando delicioso. Yo arqueé la espalda, gimiendo bajito, órale, no paren. Sus manos everywhere: Alex amasando mi culo por encima del short, Raúl metiendo dedos bajo mi brassiere, pellizcando mis pezones duros como piedras. El placer era una ola, subiendo desde mi clítoris hinchado hasta la garganta.

Me pusieron de pie entre ellos, como en esas peliculas de trios que acabábamos de ver. Alex me bajó el short, exponiendo mi tanga mojada, el olor a mi excitación flotando pesado. Mira nada más qué panocha rica, gruñó Raúl, arrodillándose. Su lengua caliente lamió por encima de la tela, haciendo que mis rodillas temblaran. Alex me besaba profundo, su verga dura presionando contra mi panza. La saqué del pantalón, gruesa y venosa, palpitando en mi mano. La apreté, sintiendo el calor y el pulso rápido.

Pinche verga enorme, y la de Raúl debe ser igual de chida
.

Raúl me quitó la tanga de un tirón, su boca atacando directo mi coñito. Lamía despacio al principio, saboreando mis jugos, chupando mi botoncito con succiones que me hacían ver estrellas. Sí, así, cabrón, chúpame rico, jadeé, jalándole el pelo. Alex se bajó los calzones, su verga libre golpeando mi muslo. La tomé en la boca, saboreando el precum salado, mamándola hondo mientras Raúl me comía viva. Los sonidos eran obscenos: slurps húmedos, mis gemidos ahogados, sus respiraciones roncas. El sudor nos pegaba, piel contra piel resbalosa.

La tensión crecía como tormenta. Me tumbaron en el sofá, yo en medio, piernas abiertas. Alex se colocó entre mis muslos, frotando su verga en mi entrada empapada. ¿Quieres que te coja, amor? Asentí frenética, sí, métemela ya. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándome delicioso. Grité de placer, el llenado total, sus bolas chocando contra mi culo. Raúl se arrodilló cerca de mi cara, ofreciéndome su verga: larga, curvada, con venitas marcadas. La chupé ansiosa, saboreando su gusto almendrado, mientras Alex me taladraba con embestidas firmes.

Cambiaron posiciones como pros de esas peliculas de trios. Ahora Raúl me cogía por atrás, a cuatro patas, sus manos grandes en mis caderas, nalguándome suave. El slap slap de piel contra piel resonaba, mezclado con mi ¡ay, qué rico, más duro!. Alex debajo de mí, mamándome las tetas, su lengua en mis pezones sensibles. Sentía sus dedos bajando a mi clítoris, frotando en círculos mientras Raúl me penetraba profundo. El orgasmo se acercaba, una presión en el vientre, mis paredes apretando su verga.

No aguanto, me vengo, pinches dioses
.

Exploté primero, un grito gutural saliendo de mi garganta, el coño convulsionando alrededor de Raúl. Él gruñó, me vengo, Sofía, llenándome con chorros calientes que chorreaban por mis muslos. Alex no esperó, me volteó y se metió de un empujón, cogiéndome missionary, ojos en los ojos. Sus embestidas eran salvajes, el sofá crujiendo, sudor goteando de su frente a mi pecho. Córrete conmigo, amor, jadeó. Lo hice, otro orgasmo partiéndome en dos, mientras él se vaciaba dentro, semen mezclándose con el de Raúl.

Caímos exhaustos, un enredo de cuerpos jadeantes. El aire olía a sexo puro: semen, sudor, mi esencia dulce. Alex me besó la frente, te amo, eso fue la neta. Raúl acarició mi espalda, mejor que cualquier pelicula de trios. Yo sonreí, el cuerpo flojo y satisfecho, pulsos calmándose.

Esto no fue ficción, fue nuestro. Y quiero más noches así
. Nos quedamos así, abrazados, la pantalla parpadeando olvidada, hasta que el sueño nos venció en esa calidez compartida.

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