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Sorry Something Went Wrong Please Try Again Later En Tu Piel

6890 palabras

Sorry Something Went Wrong Please Try Again Later En Tu Piel

Estás sentado en el sillón de tu depa en la Roma Norte, con el pinche celular en la mano, sudando un poco por el calor de la noche capitalina. La app de citas virtuales que tanto te recomendó tu carnal promete noches locas sin complicaciones, pero cada vez que intentas conectar con esa morra que te traía loco, sale lo mismo: "sorry something went wrong please try again later". ¡Neta, qué coraje! Refrescas la pantalla una y otra vez, pero el mensaje se burla de ti como un wey pendejo. El sonido del tráfico lejano en Insurgentes entra por la ventana abierta, mezclado con el olor a tacos de la taquería de la esquina. Tu verga ya está medio parada solo de imaginar lo que podría pasar, pero nada. Decides que ya estuvo, te pones una playera chida, jeans ajustados y sales pa'l bar de la cuadra, El Califa de León, no, espera, uno más fancy como el de la esquina con Avenida Álvaro Obregón.

El lugar está a reventar de gente guapa, luces neón parpadeando al ritmo del reggaetón que retumba en los parlantes. Pides un mezcal con naranja y sal, el trago quema rico bajando por tu garganta, despertando todos tus sentidos. Ahí la ves: una chava de unos veintitantos, piel morena como el chocolate de Oaxaca, curvas que te hacen salivar, cabello negro largo cayéndole por la espalda. Está bailando sola cerca de la barra, moviendo las caderas con una onda que te pone a mil. Te acercas, corazón latiendo fuerte como tamborazo zacatecano.

¿Y si me clavo? Neta se ve cañona, pero ¿y si es de esas que nomás anda de onda?

Le dices hola, casual, comentando lo chido del lugar. Ella se ríe, ojos brillando bajo las luces, y te contesta con esa voz ronca que huele a deseo: "Órale, wey, ¿vienes a curarte el hambre o qué?". Se llama Karla, de Guadalajara tapatía pero radicada en la CDMX por trabajo en una agencia de diseño. Charlan de la pinche ciudad que nunca duerme, de cómo el tráfico te hace querer chingar a medio mundo, y de pronto, sus manos rozan las tuyas al pasar el mezcal. El toque es eléctrico, piel suave contra tu palma áspera. Sientes su perfume, mezcla de jazmín y algo más salvaje, animal.

La tensión sube como la espuma de una chela recién abierta. Bailan pegaditos, su culo apretándose contra tu paquete que ya está tieso como poste. Susurras en su oído: "Neta, contigo quiero probar algo que no falla". Ella gira, te mira fijo y dice: "Inténtalo conmigo, carnal". Sus labios carnosos rozan los tuyos, sabor a mezcal y menta fresca. El beso es fuego puro, lenguas enredándose, manos explorando espaldas sudadas.

Acto dos: la escalada

Salen del bar tomados de la mano, el aire nocturno fresco contra sus pieles calientes. Caminan unas cuadras hasta tu depa, riendo de tonterías, pero el deseo palpita como un corazón desbocado. En el elevador, no aguantan: la empotras contra la pared, besándola con hambre, mordisqueando su cuello que sabe a sal y sudor dulce. Ella gime bajito, "¡Ay, wey, qué rico!", sus uñas clavándose en tus hombros. El ding del elevador los separa por un pelo.

Entra ella primero, explorando tu espacio minimalista con posters de Frida y un vinil de José Alfredo. Tú cierras la puerta, la abrazas por atrás, manos subiendo por su blusa hasta encontrar sus chichis firmes, pezones duros como piedritas bajo la tela. Ella se arquea contra ti, sintiendo tu verga presionando su nalga. "Quítame todo, papi", murmura, voz temblorosa de anticipación. Le arrancas la blusa despacio, revelando un brasier negro de encaje que apenas contiene esas tetas perfectas. El olor de su excitación ya impregna el aire, almizclado y tentador como el de un mercado de especias.

¡Carajo, esta morra es un sueño! Su piel tan suave, como terciopelo caliente. No la quiero apurar, quiero que explote de placer.

La llevas a la cama, king size con sábanas de algodón egipcio que crujen bajo sus cuerpos. Se desnuda mutuamente, besos húmedos por todo el cuerpo: tú lames su ombligo, bajas hasta su panocha depilada, labios hinchados brillando de jugos. Ella jadea, piernas temblando, agarrando tu cabeza. "¡Lámeme, wey, no pares!". Tu lengua entra en ella, sabor ácido-dulce como tamarindo, clítoris pulsando contra tu boca. Sus gemidos llenan la habitación, mezcla con el zumbido del aire acondicionado y el lejano claxon de un taxi.

Ella te voltea, te quita los boxers de un jalón. Tu verga salta libre, venosa y gruesa, goteando pre-semen. "¡Qué pinga tan chingona!", exclama, ojos hambrientos. Te mama con maestría, labios envolviéndote hasta la garganta, lengua girando en la cabeza sensible. Sientes el calor húmedo, el succionar que te hace arquear la espalda, bolas apretándose. Tocarla es adictivo: muslos firmes de gym, culo redondo que rebota al ritmo de su cabeza.

La tensión es insoportable, cuerpos sudados resbalando. La pones boca arriba, entras despacio en su calor apretado, ella grita de placer: "¡Sí, métemela toda, cabrón!". Empujas profundo, sintiendo cada vena de su coño ordeñándote. Ritmo lento al principio, mirándose a los ojos, susurros de "te sientes tan bien" y "más duro, amor". El slap-slap de piel contra piel, olores mezclados de sexo crudo, sudor y perfume. Cambian posiciones: ella encima, cabalgándote como jinete en palenque, tetas botando, cabello azotando tu pecho. Tú desde atrás, jalando su melena, nalgueándola suave hasta que pide más.

El clímax se acerca como tormenta veraniega. Sus paredes se aprietan, ella tiembla: "¡Me vengo, wey, no pares!". Grita, cuerpo convulsionando, jugos chorreando por tus bolas. Tú la sigues, verga hinchándose, explosión de semen caliente llenándola, gruñendo como bestia.

Acto tres: el eco del placer

Caen exhaustos, enredados en sábanas húmedas, respiraciones agitadas calmándose poco a poco. Su cabeza en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel salada. El cuarto huele a sexo satisfecho, ventanas abiertas dejando entrar brisa fresca. "Neta, eso fue lo máximo", dice ella, besando tu hombro. Tú acaricias su espalda, sintiendo el pulso aún acelerado.

Olvídate de la app pendeja. Esto es real, piel con piel, sin errores ni mensajes de mierda. Quiero más noches así, con ella.

Se quedan platicando hasta el amanecer, de sueños, de la vida loca en la ciudad. Ella se va con una sonrisa, prometiendo volver. Tú miras el celular, la app aún dice "sorry something went wrong please try again later", pero ya no importa. Borras todo, sabiendo que el verdadero placer no viene de pantallas, sino de cuerpos calientes y voluntades unidas. La puerta se cierra, pero el recuerdo de su tacto, su sabor, queda grabado en tu piel para siempre.

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