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Prueba Mis Lyrics

7050 palabras

Prueba Mis Lyrics

Estás en una fiesta chida en la Condesa, con el aire cargado de reggaetón y risas que rebotan en las paredes de ladrillo visto. El olor a tacos al pastor se mezcla con el humo dulce del cigarro que alguien pasa de mano en mano. Tú, con tu vestido negro ajustado que deja ver justo lo suficiente de tus curvas, sientes las miradas sobre ti. De repente, él aparece: alto, con tatuajes que asoman por las mangas de su camisa de lino, ojos oscuros como el mole poblano y una sonrisa pícara que dice "te voy a comer con la mirada".

Se llama Alex, un músico callejero que toca en bares de la Roma. "Órale, mamacita, ¿bailas o qué?", te dice con esa voz ronca que vibra en tu pecho. Bailan pegados, sus manos en tu cintura, el calor de su cuerpo filtrándose a través de la tela. Hueles su colonia amaderada, mezclada con un toque de sudor fresco. Hablan de música, de cómo él anda escribiendo unas lyrics nuevas para su próxima rola. "Son bien intensas, neta. Hablan de deseo, de probar lo prohibido. ¿Quieres try lyrics conmigo? Ven a mi depa, te las leo y vemos si pegan". Su aliento cálido en tu oreja te eriza la piel. Dices que sí, porque ¿por qué no? La noche promete fuego.

¿Qué carajos estoy haciendo? Este pendejo me tiene loca con solo dos palabras. Su voz... joder, imagínala gimiendo mi nombre.

Llegan a su departamento en Polanco, un loft con ventanales que dejan entrar la luz de la luna sobre la ciudad. Pone música suave, un playlist de Bad Bunny y Rosalía que llena el aire con beats sensuales. Sirve mezcal en vasos de cristal, el líquido ahumado quema tu garganta y despierta un calor en tu vientre. Se sientan en el sofá de piel suave, tan cerca que sientes el roce de su muslo contra el tuyo. Saca su libreta, páginas llenas de garabatos y versos crudos.

"Mira, estas lyrics van de una chava que no se anima a soltar todo. 'Prueba mi fuego, siente el ritmo en tu piel'... ¿Qué tal si las probamos juntos? Tú lees una línea, yo la siguiente, y vemos a dónde nos lleva". Su mirada es un imán, fija en tus labios. Empiezan. Tú lees despacio, tu voz temblando un poco: "Tu cuerpo llama, no lo ignores más". Él responde, acercándose: "Prueba mis lyrics, déjate llevar". Cada verso es una caricia verbal, sus dedos rozan tu brazo al pasar la página. El mezcal hace su magia, el cuarto se calienta, el pulso de la música late como un corazón acelerado.

La tensión crece. Sus ojos bajan a tu escote, donde tu pecho sube y baja rápido. "Neta, tu voz las hace mil veces más calientes", murmura, su mano ahora en tu rodilla, subiendo lento por tu muslo. Sientes la aspereza de su palma, callosa de las cuerdas de la guitarra, y un escalofrío te recorre la espina. Lo miras, mordiéndote el labio. "Try lyrics de verdad", dices juguetona, recordando su frase. Él ríe bajito, un sonido gutural que te moja entre las piernas.

Esto es una locura. Pero qué chingón se siente. Quiero que me devore, que cante en mi piel.

Acto dos: la escalada. Se levantan, él te empuja suave contra la pared, sus labios rozan los tuyos en un beso tentativo. Pruebas su boca, sabe a mezcal y a promesas. Sus manos exploran, bajan la cremallera de tu vestido, que cae al suelo como una cascada de seda. Quedas en lencería negra, expuesta bajo su mirada hambrienta. "Eres una diosa, carnala", susurra mientras sus dedos trazan la curva de tu cadera. Tú le quitas la camisa, sientes los músculos tensos bajo tus uñas, el vello oscuro en su pecho que huele a hombre puro.

Caen en la cama king size, sábanas frescas de algodón egipcio que contrastan con el calor de sus cuerpos. Él besa tu cuello, chupando suave hasta dejarte un chupetón rosado. Bajas la mano, sientes su verga dura presionando contra el pantalón. La liberas, gruesa y palpitante, la piel suave como terciopelo caliente. "Qué rica", gimes, acariciándola lento, oyendo su jadeo ronco. Él responde lamiendo tus pezones, duros como piedras, mordisqueando hasta que arqueas la espalda. El olor a sexo empieza a flotar: almizcle dulce de tu excitación, salado de su sudor.

Los lyrics siguen en su mente. Entre besos, murmura versos: "Tu coño aprieta, no pares de mover". Tú ríes, pero el sonido se convierte en gemido cuando sus dedos encuentran tu clítoris, frotando en círculos perfectos. Estás empapada, el sonido húmedo de sus caricias llena la habitación. "Más", suplicas, clavando uñas en su espalda. Él obedece, metiendo dos dedos adentro, curvándolos justo ahí, el punto que te hace ver estrellas. Tu cuerpo tiembla, el placer sube como una ola, pero no lo dejas terminarte aún. Quieres más, lo quieres todo.

Lo volteas, cabalgas sus caderas. Su verga entra en ti de un empujón lento, llenándote hasta el fondo. Sientes cada vena, cada pulso, estirándote delicioso. "¡Ay, cabrón!", gritas, moviéndote arriba y abajo, tus tetas rebotando al ritmo. Él agarra tu culo, guiándote, sus embestidas desde abajo profundas y precisas. El slap-slap de piel contra piel se mezcla con vuestros gemidos, el colchón cruje bajo el peso. Sudor perla vuestras pieles, gotea entre vuestros cuerpos unidos. Hueles su aroma almizclado, pruebas el salado de su cuello lamiéndolo.

Esto es el paraíso. Cada thrust me acerca al borde. Sus ojos... me ven como si fuera la única en el mundo.

La intensidad sube. Cambian posiciones: él atrás, doggy style, una mano en tu pelo jalando suave, la otra en tu clítoris. Entras en trance, el placer psicológico igual de fuerte: saber que te desea tanto, que estos lyrics nacieron de un fuego como este. "¡Dime que te gusta!", gruñe. "¡Sí, pendejo, fóllame más duro!", respondes, empoderada, mandona. El clímax se acerca, tus paredes lo aprietan, él gime tu nombre como un verso roto.

Acto tres: la liberación. Explotas primero, un orgasmo que te sacude entera, luces detrás de tus ojos, el grito ahogado en la almohada. Tu coño palpita alrededor de él, ordeñándolo. Él se corre segundos después, caliente y espeso dentro de ti, su cuerpo colapsando sobre el tuyo. Quedan jadeando, pieles pegajosas, corazones latiendo al unísono. El cuarto huele a sexo crudo, a satisfacción profunda.

Se giran, él te abraza por detrás, su brazo fuerte alrededor de tu cintura. Besos suaves en tu hombro, risas cansadas. "Esas lyrics van a ser un hit, gracias a ti", murmura. Tú sonríes, sintiendo el afterglow cálido en cada músculo. Hablan bajito de nada y todo: de la ciudad que duerme afuera, de futuras noches para try lyrics de nuevo. Duermes enredados, el peso de su cuerpo un ancla perfecta, soñando con ritmos que no paran.

Al amanecer, el sol filtra dorado por las cortinas. Despiertas con su mano aún en ti, un beso matutino que promete más. Esta noche cambió algo: probaste sus lyrics, y él las tuyas. Y fue chingo bueno.

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