Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Adoracion Letra Los Tri O Desnuda Adoracion Letra Los Tri O Desnuda

Adoracion Letra Los Tri O Desnuda

6776 palabras

Adoracion Letra Los Tri O Desnuda

Estás en el departamento de Marco en la Condesa, con las luces tenues y el aire cargado de ese olor a jazmín que sube desde el balcón. Afuera, la ciudad bulle bajito, pero adentro solo se oye la voz ronca de Los Tri-O saliendo del viejo tocadiscos. Adoración, esa rola que te eriza la piel cada vez. Buscas en tu mente la adoracion letra los tri o, esas palabras que hablan de devoción total, de arrodillarse ante el cuerpo del otro como si fuera un altar. Marco te mira desde el sofá, con esa sonrisa pícara que dice ven pa'cá, carnala, y a su lado está Luis, el cuate de la prepa que siempre anda de visita, con los ojos clavados en ti como si fueras el postre más chido del mundo.

Te acercas contoneando las caderas, el vestido ligero rozándote los muslos, sintiendo cómo el calor de la noche mexicana se mete por todos lados. Marco te jala por la cintura, su mano grande y cálida apretándote justo donde duele de ganas.

"¿Ya oíste la letra completa, mi reina? Es pura adoración pa' ti."
Susurra en tu oído, su aliento oliendo a tequila reposado y a deseo puro. Luis se para, alto y moreno, con esa camiseta ajustada que marca sus pectorales, y te ofrece una chela fría. Tus dedos rozan los suyos, un chispazo eléctrico que te recorre el espinazo. La rola sigue: te adoro, te adoro en cada rincón de tu ser, y sientes que esas letras se te pegan al cuerpo como sudor fresco.

Empiezan a bailar los tres, pegaditos en el centro de la sala. Marco atrás de ti, su pecho duro contra tu espalda, moviéndose al ritmo lento del bolero, sus manos bajando despacito por tus costados hasta rozar el borde de tus nalgas. Luis enfrente, mirándote fijo, su mano en tu mejilla, el pulgar trazando tu labio inferior. Qué rico se siente esto, piensas, el corazón latiéndote como tamborazo zacatecano. El olor a su colonia mezclada con el tuyo, almizcle y vainilla, te marea. No hay prisa, solo esa tensión que crece, como la marea en Acapulco. Marco besa tu cuello, mordisqueando suave, mientras Luis se acerca más, su aliento caliente en tu boca.

¿Quieres? Pregunta Luis con voz grave, y tú asientes, porque sí, cabrón, claro que quiero. Tus labios se encuentran primero con los de él, un beso hondo, lenguas jugando como en un tango prohibido, sabor a cerveza y a promesas. Marco no se queda atrás, sus manos metiéndose bajo tu vestido, encontrando tu piel desnuda, sin calzón, lista pa' la acción. Gimes bajito contra la boca de Luis, el sonido ahogado por la música que sigue envolviéndolos: adoración total, letra que ahora vive en carnes vivas.

Te llevan al cuarto, el colchón king size esperando como trono. Se quitan las camisetas al mismo tiempo, dos cuerpos esculpidos por gym y buena vida, pectorales relucientes de sudor fino. Tú te desabrochas el vestido despacio, dejándolo caer como cascada, quedando en tetas firmes y tanguita de encaje negro. Marco gruñe: "Eres una diosa, pinche reina." Luis te empuja suave al centro, besándote el vientre, la lengua dejando huella húmeda que brilla bajo la luz ámbar de la lámpara.

La tensión sube como fiebre. Marco se arrodilla entre tus piernas, separándolas con manos expertas, oliendo tu excitación que impregna el aire. Qué chingón aroma, murmura, y lame despacio, desde el tobillo subiendo por el muslo interior, hasta llegar al centro donde estás empapada. Su lengua es fuego, círculos lentos en tu clítoris, chupando suave mientras introduces los dedos en el pelo de Luis, que ahora mama tus pezones, uno y otro, mordiendo lo justo pa' que duela rico. Gritas bajito, el cuerpo arqueándose, pulsos acelerados latiendo en oídos, gargantas secas de tanto jadear.

Piensas en la letra de Los Tri-O, esa adoración que prometía devoción eterna, y aquí está, hecha carne: dos hombres adorándote como a virgen morena en fiesta patronal. Cambian posiciones, Luis se acuesta y tú te subes encima, sintiendo su verga dura, gruesa, rozando tu entrada húmeda. Marco detrás, besando tu espalda, untando lubricante fresco que huele a cereza en tu culo.

No pares, cabrones, adórame más,
ruegas en silencio, y ellos obedecen. Bajas despacio sobre Luis, centímetro a centímetro, su grosor estirándote delicioso, llenándote hasta el fondo. Gimes fuerte, el sonido rebotando en las paredes, mientras Marco empuja suave atrás, su punta abriéndose paso en tu otro agujero, doble penetración que te parte en dos de placer puro.

El ritmo se acelera con la rola que repite en loop, ahora más fuerte. Marco embiste profundo, sus bolas chocando contra ti, sudor goteando de su pecho al tuyo. Luis desde abajo, manos en tus tetas, pellizcando pezones duros como piedras. Sientes todo: el roce áspero de sus vellos púbicos contra tu piel suave, el slap slap de carne contra carne, el olor almizclado de sexo mezclado con el jazmín del balcón abierto. Tus paredes internas aprietan, contrayéndose alrededor de ellos, orgasmos construyéndose como tormenta en el Pacífico.

Me vengo, pinches dioses, gritas, y explotas primero, temblores violentos sacudiéndote, jugos chorreando por las piernas de Luis. Ellos no paran, follándote más duro, gruñendo como animales en celo. Marco se tensa primero, su verga palpitando dentro de ti, llenándote de leche caliente que se siente como bendición. Luis sigue, unos empujones más y se corre, chorros potentes que te inundan, mezclándose con tus fluidos en un desastre glorioso.

Caen los tres hechos madeja, respiraciones agitadas calmándose poco a poco. Marco te besa la frente, Luis acaricia tu pelo revuelto. La rola termina suave, dejando silencio roto solo por vuestros suspiros. Sientes el semen resbalando lento por tus muslos, el cuerpo pesado de placer, músculos laxos como después de un buen masaje. Qué chido fue eso, piensas, abrazada a los dos, pieles pegajosas unidas.

Después, en la ducha compartida, agua caliente lavando pecados dulces, risas mexicanas llenando el baño. Marco canta mal la letra de Adoración, Luis te enjabona las curvas con manos tiernas. Sales envueltos en toallas, pides tacos de la esquina –al pastor con todo–, y comen en la cama, hablando pendejadas de la uni, de viajes a la playa. No hay culpas, solo esa conexión nueva, profunda como raíces de ahuehuete.

Te vas quedando dormida entre ellos, el eco de la letra de Los Tri-O aún en la cabeza: adoración eterna, ahora tatuada en tu piel, en tus recuerdos. Mañana será otro día, pero esta noche, fuiste el centro del universo, adorada en cada letra, en cada tri-o de gemidos y caricias. Y qué rifado se siente eso.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.