Xvideos Trio Sorpresa
Imagínate llegando a tu depa en Polanco después de un pinche día de quilombo en la oficina. El sol ya se está poniendo y el tráfico de Insurgentes te tiene hasta la madre. Abres la puerta y ahí está Ana, tu morra, con un shortcito que le marca el culazo perfecto y una blusita escotada que deja ver esas chichotas que te vuelven loco. El olor a tacos de suadero que preparó flota en el aire, mezclado con su perfume dulzón de vainilla que siempre te pone a mil.
—¡Wey, ven pa'cá! —te grita desde la cocina, con esa voz ronquita que te hace endurecerte al instante.
Te acercas y la abrazas por detrás, sintiendo cómo su nalguita se aprieta contra tu verga que ya está semi parada. Le das un beso en el cuello, probando el salado de su piel tibia. Neta, esta chava es lo máximo. Llevan seis meses juntos y cada día es como la primera vez.
—¿Qué onda, mi amor? ¿Hambre? —te pregunta, girándose para darte un beso en la boca, con lengua y todo, saboreando a chile y limón de los tacos.
Comen rápido, riéndose de pendejadas del día, pero sientes la tensión en el aire. Ana te mira con esos ojos café que brillan pícaros. Algo trama esta güey, piensas.
Después de cenar, se tiran en el sofá con unas chelas frías. Pones la tele, pero ella saca su cel y dice:
—Carnal, ¿vemos algo chido? Algo que nos ponga calientes.
Te emocionas. —¡Órale! ¿Qué traes?
Busca en Xvideos y teclea xvideos trio sorpresa. Aparece un video de una morra que sorprende a su vato con otra chava, un trío de esos que te dejan con la verga hecha un martillo. Lo ponen en la tele grande, volumen bajo pero suficiente para oír los gemidos que te erizan la piel.
Pinche video, la neta me prende, piensas mientras ves cómo las dos chavas se comen a besos, sus lenguas chocando húmedas, y el vato metiendo mano por todos lados. Sientes el calor subiendo por tu pecho, tu verga palpitando contra el pantalón.
Ana se acurruca contra ti, su mano bajando despacito por tu pecho hasta tu entrepierna. La aprietas y sientes cómo ella ya está mojadita a través del short. —¿Te late, güey? Imagínate si nos pasa algo así —te susurra al oído, mordiéndote el lóbulo, su aliento caliente oliendo a cerveza y deseo.
El video avanza: la sorpresa llega, otra morra tetona entra y se une. Gemidos, chupadas, penetradas dobles. Tú ya no aguantas y metes la mano en el short de Ana, tocando su panocha rasurada, resbalosa de jugos. Ella gime bajito, igualito que en el video.
De repente, Ana se para. —Espera aquí, pendejo. Tengo una sorpresa pa'ti.
Te quedas con la verga tiesa, el corazón latiéndote como tamborazo en una fiesta. ¿Qué chingados? Oyes la puerta del depa abrirse y voces de morras riendo. Ana regresa... con Luisa, su amiga de la uni, esa culona de pelo negro largo que siempre te ha gustado en secreto. Lleva un vestidito rojo que apenas le cubre las piernas, tetas grandes sin bra, pezones marcados.
—¡Sorpresa, mi rey! Como en el xvideos trio sorpresa —dice Ana, empujando a Luisa hacia ti.
Luisa se sonroja un poquito pero sonríe pícara. —¿Te late, we? Ana me contó que te mueras por un trío.
Estás en shock, pero la sangre te hierve. Las jalas a las dos al sofá, besando a Ana primero, saboreando su boca jugosa, mientras Luisa te besa el cuello, sus manos desabrochándote el cinturón. Sientes sus tetas contra tu brazo, suaves y pesadas, olor a crema de coco invadiendo tus sentidos.
Acto dos: la cosa se pone intensa. Te quitan la ropa a besos y lamidas. Ana chupa tu verga primero, tragándosela hasta la garganta, saliva chorreando, mientras Luisa te mama los huevos, su lengua caliente y ágil. ¡La chingada, esto es mejor que cualquier porno! Piensas, el sonido de chupadas húmedas llenando la sala, mezclado con sus jadeos.
No puedo creerlo. Dos morras expertas en mi verga. Siento sus bocas succionando, calientes y babosas, mi piel erizándose con cada roce.
Las pones de rodillas, una a cada lado. Metes dedos en sus panochas: Ana empapada, apretada; Luisa más jugosa, con un clítoris hinchado que la hace gemir como loca. —¡Ay, cabrón, métemela ya! —suplica Luisa, su voz temblorosa.
Las llevas al cuarto, luces tenues, sábanas frescas oliendo a lavanda. Ana se sube encima de ti, empalándose en tu verga con un ¡ahhh! que retumba. Su chocha te aprieta como guante, caliente y resbalosa, subiendo y bajando mientras sus chichotas rebotan. Luisa se sienta en tu cara, su panocha abierta rozando tu boca. La pruebas: salada, dulce, con vellositos suaves. La chupas fuerte, lengua metida, mientras ella se mueve, mojadita chorreando en tu barbilla.
Cambian posiciones. Luisa cabalga tu verga, su culazo golpeando tus muslos con plaf plaf, sudor perlando su espalda. Ana lame donde se unen, su lengua rozando tu tronco y los labios de Luisa. Sientes oleadas de placer, pulsos en la verga, olor a sexo puro: sudor, jugos, piel caliente.
—¡Más duro, wey! ¡Cógete a tus dos putitas! —grita Ana, metiendo dedos en su propia panocha mientras mira.
Las volteas a las dos en cuatro, verga en una, dedos en la otra. Gemidos se mezclan: ¡Sí! ¡Ahí! ¡No pares! El cuarto apesta a arousal, pieles chocando, bocas besándose. Tension se acumula, huevos apretados, venas hinchadas.
Luisa se viene primero, temblando, chocha contrayéndose alrededor de tus dedos, chillando como en el video. Ana la sigue, arqueando la espalda, leche chorreada por sus piernas.
Acto tres: el clímax. Te recuestas, ellas dos chupando tu verga juntas, lenguas enredadas, mamando la cabeza roja e hinchada. No aguantas más. —¡Me vengo, cabronas!
Explotas en sus bocas, leche espesa salpicando labios y tetas. Ellas se la tragan, lamiéndose mutuamente, sonrisas satisfechas. Te tumbas exhausto, ellas acurrucadas a tus lados, pieles pegajosas de sudor, respiraciones agitadas calmándose.
Ana te besa suave. —¿Mejor que el xvideos trio sorpresa, verdad, mi amor?
Luisa ríe bajito. —Neta, estuvo chingón. ¿Repetimos?
Pinche vida perfecta. Dos morras increíbles, noche inolvidable. Siento su calor, sus cuerpos suaves contra el mío, el corazón latiendo tranquilo ahora. Esto es lo que necesitaba.
Se quedan así, hablando pendejadas, planeando la próxima. El olor a sexo persiste, pero ahora es reconfortante. Duermes entre ellas, soñando con más sorpresas.