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Trio con Amigos XXX Inolvidable

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Trio con Amigos XXX Inolvidable

Era una noche de esas que pintan en la Ciudad de México, con el skyline brillando como estrellas caídas desde el balcón de mi depa en Polanco. Yo, Karla, acababa de cumplir veintiocho y había invitado a mis carnales de toda la vida: Ana, mi compa del gym con curvas que matan, y Luis, el wey alto y tatuado que siempre me sacaba una sonrisa pícara. Las chelas frías corrían por la mesa de centro, el olor a tacos de suadero recién traídos de la esquina flotaba en el aire, y la música de Natanael Cano retumbaba bajito, marcando el ritmo de nuestra plática suelta.

¿Y si nos aventamos un trio con amigos xxx de esos que salen en los videos? soltó Ana de repente, con los ojos brillando bajo las luces neón que yo había colgado para la ocasión. Su voz ronca, con ese acento chilango puro, me erizó la piel. Luis se carcajeó, pero vi cómo su mirada se clavaba en nosotras dos, recorriendo mis shorts ajustados y el top escotado de Ana. Neta, el ambiente ya se sentía cargado, como antes de una tormenta de verano, con ese calor húmedo que te hace sudar sin moverte.

Yo me recargué en el sofá de piel suave, sintiendo cómo el cuero se pegaba a mis muslos.

¿Por qué no? Somos adultos, nos conocemos de años, y la neta, siempre he fantaseado con algo así
, pensé, mientras mi pulso se aceleraba. Le di un trago largo a mi chela, el amargor fresco bajando por mi garganta, y les guiñé el ojo. "Órale, weyes, ¿quién se anima? Un trio con amigos xxx, pa' que no quede en palabras". Luis se acercó, su mano grande rozando mi rodilla accidentalmente, pero no la quitó. El toque fue eléctrico, como un chispazo que me subió por la pierna hasta el centro de mi panocha, que ya empezaba a humedecerse.

Ana no se hizo de rogar. Se paró con gracia felina, su perfume a vainilla y jazmín invadiendo el espacio, y se sentó entre nosotros. Sus dedos juguetones trazaron un camino por mi brazo, suave como pluma, mientras Luis nos observaba con la respiración entrecortada. "Esto va a estar chido, carnala", murmuró ella, inclinándose para rozar sus labios con los míos. El beso fue tentative al principio, sabores a cerveza y menta mezclándose, lenguas explorando con timidez. Pero pronto se volvió hambriento, sus tetas firmes presionando contra las mías, el roce de sus pezones duros a través de la tela fina enviando ondas de placer directo a mi clítoris.

Luis no se quedó atrás. Su mano subió por mi muslo interno, callosa por tanto gym, masajeando con presión perfecta. Olía a colonia masculina y sudor limpio, ese aroma que te hace agua la boca. Pinche wey, sabe exactamente dónde tocar, me dije mientras gemía bajito en la boca de Ana. Ella se apartó un segundo, jadeante, y le jaló la playera a Luis por encima de la cabeza, revelando su pecho marcado y esos tatuajes que serpenteaban hasta su abdomen. "Ven, pendejo, únete al trio con amigos xxx", le dijo con risa traviesa, y él obedeció, besándome el cuello con labios calientes que chupaban y mordían suave.

Nos movimos al piso, sobre la alfombra mullida que amortiguaba nuestros cuerpos. Ana me quitó el top con urgencia, sus uñas rozando mi piel sensible, dejando rastros rojos que ardían delicioso. Mis chichis saltaron libres, pezones erectos pidiendo atención. Ella los lamió sin piedad, lengua plana y húmeda girando alrededor, succionando hasta que arqueé la espalda con un grito ahogado. El sonido de su boca chupando, húmedo y obsceno, se mezclaba con la música y nuestros jadeos. Luis, ya sin pantalón, sacó su verga gruesa y venosa, palpitante, con una gota de precum brillando en la punta. El olor almizclado de su excitación me golpeó como una droga, haciendo que mi boca se hiciera agua.

Quiero probarla, neta, esa verga de mi amigo que siempre me ha tentado. Me arrodillé, agarrándola con ambas manos, sintiendo su calor y dureza como terciopelo sobre acero. La lamí desde la base hasta la cabeza, saboreando la sal salada de su piel, mientras Ana se quitaba el resto de la ropa y se frotaba la panocha depilada, reluciente de jugos. "Métetela, Karla, dale mamada como se debe en este trio con amigos xxx", me animó ella, metiendo dos dedos en sí misma con un shluck sonoro que me volvió loca.

Luis gruñó, sus caderas empujando suave, follando mi boca con ritmo creciente. El sabor de él, mezclado con mi saliva, goteaba por mi barbilla. Ana se unió, lamiendo sus bolas pesadas, nuestras lenguas chocando alrededor de su verga en un baile húmedo y caótico. Sus gemidos roncos vibraban en mi piel, el sudor nos unía como pegamento, piel contra piel resbalosa. La llevé a él entonces, guiando su verga a mi entrada empapada. Entró de un solo empujón, llenándome hasta el fondo, estirándome delicioso. ¡Ay, cabrón, qué rico! grité, mientras él me embestía lento al principio, cada roce de su pubis contra mi clítoris enviando chispas.

Ana no se quedó viendo. Se sentó en mi cara, su panocha jugosa rozando mis labios, el sabor ácido y dulce de sus fluidos inundándome la lengua. La chupé con hambre, sorbiendo su clítoris hinchado, metiendo la lengua profundo mientras ella se mecía, sus muslos temblando contra mis mejillas. El olor de su arousal, intenso y femenino, me embriagaba. Luis aceleró, sus bolas golpeando mi culo con plaf rítmicos, el sofá crujiendo bajo nuestro peso.

Esto es el paraíso, un trio con amigos xxx que nunca olvidaré, neta los quiero a los dos adentro de mí
, pensé en medio del éxtasis.

Cambiaron posiciones fluidas, como si hubiéramos ensayado. Ana debajo de mí, lamiendo donde Luis me follaba, su lengua rozando su verga y mi clítoris en cada embestida. Yo besaba a Luis, mordiendo su labio inferior, mientras mis tetas rebotaban contra su pecho sudoroso. El calor subía, nuestros cuerpos brillando bajo la luz tenue, el aire cargado de gemidos y el chapoteo de piel mojada. Sentí el orgasmo construyéndose como una ola, tensión en mi vientre, pulsos en mi coño apretando la verga de Luis.

"¡Me vengo, weyes!", aullé primero, el clímax explotando en estrellas detrás de mis ojos cerrados. Mi panocha se contrajo en espasmos, chorros calientes salpicando las piernas de Ana, quien lamía todo con deleite. Luis rugió, sacándola para pintarnos la cara y tetas con su leche espesa y caliente, chorros que olían a sexo puro. Ana se vino segundos después en mi boca, su cuerpo convulsionando, jugos dulces inundándome mientras gritaba mi nombre.

Caímos exhaustos en un enredo de miembros, respiraciones agitadas calmándose poco a poco. El piso estaba pegajoso con nuestros fluidos, el aire espeso con olor a sexo y sudor satisfecho. Luis me besó la frente, tierno, mientras Ana acurrucaba su cabeza en mi pecho. "Pinche trio con amigos xxx épico, carnalas", murmuró él con voz ronca. Yo sonreí, acariciando sus cabellos húmedos, sintiendo un calor profundo en el pecho, no solo físico.

Nos levantamos lento, riendo bajito mientras nos limpiábamos con toallas suaves del baño. La noche siguió con más chelas y pláticas susurradas, pero algo había cambiado. Ese lazo de amigos ahora vibraba con promesas calientes, un secreto compartido que nos unía más. Me recosté en la cama esa madrugada, el cuerpo adolorido placenteramente, recordando cada toque, cada sabor. Neta, el mejor trio con amigos xxx de mi vida, y ojalá no sea el último. El skyline seguía brillando afuera, testigo mudo de nuestra pasión desatada.

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