Que Quiere Decir Try Again
La noche en Polanco bullía con esa energía que solo México sabe dar un viernes. El bar estaba a reventar de risas, copas chocando y el ritmo pegajoso del reggaetón que te hacía mover las caderas sin querer. Tú, con tu vestido negro ajustado que marcaba cada curva de tu cuerpo de treinta años, te apoyaste en la barra pidiendo un margarita bien helado. El limón fresco y la sal en los labios te refrescaban la piel ardida por el calor de la ciudad.
De repente, lo viste. Alto, moreno, con esa sonrisa pícara que gritaba trouble en el mejor sentido. Se acercó con una cerveza en la mano, ojos cafés clavados en los tuyos como si ya te conociera de toda la vida. "¿Juegas billar, preciosa?" te dijo con voz grave, ese acento chilango puro que te erizaba la nuca.
Te reíste, sintiendo el cosquilleo en el estómago. Órale, este güey está chido, pensaste. Aceptaste el reto. La mesa de pool estaba iluminada por una lámpara verde que proyectaba sombras sexys en su camisa blanca entreabierta, dejando ver un pecho firme y bronceado. Tomaste el taco, apuntaste... y fallaste estrepitosamente. La bola blanca se fue al carajo.
Él soltó una carcajada ronca, sexy como el demonio. "Try again", murmuró, inclinándose sobre ti para guiar tu mano. Su aliento cálido olía a tequila y menta, rozando tu oreja. El calor de su cuerpo te envolvió, su pecho pegado a tu espalda, y sentiste un pulso traicionero entre las piernas.
¿Qué quiere decir try again? ¿Inténtalo de nuevo? Neta, este pendejo me está volviendo loca con sus jueguitos gringos.
Le miraste de reojo, mordiéndote el labio. "¿Qué quiere decir try again, cabrón? Explícame." Él sonrió más ancho, sus dedos fuertes ajustando los tuyos en el taco. "Significa que no te rindas, mi reina. Que lo intentes otra vez... hasta que lo logres. Como en la vida, ¿no?" Su voz era un ronroneo, y cuando disparaste, la bola entró perfecta. Gritaste de emoción, y él te abrazó por la cintura, levantándote del suelo. Tus pechos rozaron su torso, y el roce envió chispas directas a tu centro.
La tensión creció con cada tiro. Sudor perlado en su cuello, el olor masculino de su piel mezclándose con el humo del bar y el aroma dulce de tu perfume de vainilla. Perdiste a propósito un par de veces solo para sentirlo cerca, sus caderas presionando las tuyas, su aliento acelerado. Esto no es billar, es un pinche foreplay, te dijiste, el corazón latiéndote como tambor.
Al final, ganaste por poco. Él pagó las copas, y terminaron bailando pegados en la pista. Sus manos en tu cintura baja, bajando apenas a tus nalgas, apretando con permiso implícito porque tú arqueabas la espalda invitándolo. El reggaetón vibraba en vuestros cuerpos: perreo intenso, caderas chocando, su dureza evidente contra tu vientre. Olías su excitación, ese musk animal que te humedecía las bragas de encaje.
"¿Vamos a mi depa? Está cerca, caminando." Sus ojos pedían permiso, no ordenaban. Asentiste, la boca seca de deseo. Sí, carajo, quiero saber qué más significa try again.
El trayecto fue tortura deliciosa. Manos entrelazadas, besos robados en la esquina bajo las luces de neón. Su lengua invadió tu boca con hambre, saboreando el margarita en tus labios, mordisqueando suave. Llegaron a su loft moderno en una torre con vista a la Reforma. Puerta cerrada, y boom: te empotró contra la pared, besos fieros, manos explorando.
Te quitó el vestido despacio, besando cada centímetro de piel expuesta. Tus pezones se endurecieron al aire fresco, y él los lamió con lengua experta, chupando hasta que gemiste alto. "¿Quieres que pare?" preguntó, voz ronca. "Ni madres, sigue, pendejo. Try again si fallas." Rió contra tu piel, bajando de rodillas.
Qué chingón se siente esto. Su boca en mí, caliente, húmeda... Dios, no pares.
Te cargó al sofá de piel suave, piernas abiertas. Su lengua trazó caminos en tus muslos internos, oliendo tu arousal dulce y salado. Cuando llegó a tu clítoris, lo rodeó lento, succionando, dedos hundiéndose en tu humedad resbaladiza. Gemías sin control, uñas en su cabello negro revuelto, caderas buckeando contra su cara. El sonido obsceno de su boca devorándote, el slap wet de lengüetazos, te volvía loca. ¡Ya casi, cabrón! Gritaste al correrme, olas de placer convulsionando tu cuerpo, jugos empapando su barbilla.
Él se levantó, pantalón tirado, verga gruesa y venosa palpitando, goteando precum. La tomaste en mano, piel aterciopelada sobre acero, oliendo a sexo puro. La lamiste de abajo arriba, saboreando sal y hombre, metiéndotela hasta la garganta mientras él gruñía "joder, reina". Lo montaste en el sofá, guiándolo dentro de ti centímetro a centímetro. Estirada, llena, el roce de su pubis en tu clítoris era fuego. Cabalgaste duro, pechos rebotando, sudor goteando entre vuestros cuerpos unidos.
"Más rápido, try again si no me matas de placer." Él te volteó a cuatro patas, embistiéndote profundo, bolas slap-slap contra tu culo. Cada thrust golpeaba tu G, sonidos animales llenando la habitación: gemidos, piel chocando, respiraciones jadeantes. Olías el sexo en el aire, mezclado con su colonia y tu esencia. Cambiaron posiciones: misionero, piernas en sus hombros, besos mientras te penetraba lento ahora, íntimo. Sus ojos en los tuyos, "Eres increíble, neta."
Esto es más que follar. Siento su alma conectada a la mía en cada embestida. ¿Qué quiere decir try again? Que nunca nos rindamos en esto, en nosotros.
El clímax llegó juntos. Tú primero, contrayéndote alrededor de él, gritando su nombre mientras el orgasmo te destrozaba en mil pedazos de luz. Él se corrió segundos después, chorros calientes llenándote, gruñendo como bestia. Colapsaron enredados, pieles pegajosas de sudor, pulsos latiendo al unísono.
Después, en la cama king size con sábanas frescas de algodón egipcio, él te acunó. Besos suaves en la frente, dedos trazando tu espina. "Try again significa que siempre vale la pena intentarlo de nuevo contigo. En el billar, en la cama... en todo." Sonreíste, exhausta y satisfecha, oliendo su piel ahora calmada, el afterglow envolviéndoos como niebla tibia.
Te quedaste dormida en sus brazos, el skyline de la ciudad parpadeando afuera. Mañana sería otro día, pero esta noche habías aprendido el verdadero significado: persistir en el placer, en el deseo que une cuerpos y almas. Y si fallaban, siempre habría un try again.