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Estaba sola en mi penthouse de Polanco, con la ciudad de México brillando como un diamante sucio allá abajo. El aire acondicionado zumbaba suave, trayendo ese olor fresco a limón de los filtros caros, y yo, Sofia, recostada en mi cama king size con sábanas de hilo egipcio que se pegaban a mi piel sudada. No mames, pensé, qué pinche aburrimiento. Mi novio Alejandro estaba en una junta de negocios, y yo necesitaba algo que me prendiera el ánimo. Agarré mi iPad, metí en el buscador videos xxx trios ricos, y ¡neta!, la pantalla se llenó de previews jugosos: morras y vatos forrados de lana, en yates, mansiones, follando como dioses.

El primer video que le di play era de una pareja de ejecutivos con una modelo tetona, los tres en una jacuzzi con champaña salpicando. El sonido de sus gemidos ahogados, el chapoteo del agua, el vapor subiendo como humo de deseo... Mi mano bajó sola por mi blusita de seda, rozando mis pezones que ya se paraban duros como piedritas.

¿Y si lo hago real? ¿Y si Alejandro trae a un cuate?
La idea me mojó de golpe, el calor entre mis piernas era como miel caliente derramándose. Olía a mi propia excitación, ese aroma dulce y almizclado que me volvía loca.

Le mandé un WhatsApp a Alejandro: "Wey, ven ya. Tengo una sorpresa que te va a poner como toro". Él respondió en segundos: "Ya voy, mi reina. ¿Qué traes?". Sonreí, mordiéndome el labio, imaginando su cuerpo atlético, bronceado por las escapadas a Acapulco. Llegó en menos de veinte minutos, con su traje Armani desabrochado, oliendo a colonia cara y sudor fresco de la emoción. Lo jalé al cuarto, lo tumbé en la cama y le puse el iPad enfrente.

"Mira estos videos xxx trios ricos, carnal. Neta que me prenden un chorro". Sus ojos se abrieron grandes, y sentí su verga endurecerse contra mi muslo mientras veíamos a una chava siendo lamida por dos machos en una villa con vista al mar. El audio retumbaba: jadeos roncos, lenguas chupando piel mojada, el pop de besos húmedos. Alejandro me besó el cuello, su barba de tres días raspándome delicioso, y murmuró: "Estás cañón, Sofi. ¿Quieres que hagamos uno?". Mi corazón latía como tamborazo en tianguis, el pulso acelerado en mi clítoris palpitante.

Llamó a Mateo, su socio en los negocios, un morro alto, guapo, con ojos verdes y un cuerpo de gym que gritaba dinero y placer. "Ven al penthouse, compa. Trae tequila y condones", le dijo con voz juguetona. Mateo llegó rapidito, con una botella de Don Julio 1942 y una sonrisa pícara. Puta madre, los dos juntos eran como un sueño húmedo: Alejandro con su aire dominante, Mateo más juguetón, los dos oliendo a éxito y testosterona.

Nos sentamos en el sofá de cuero italiano, luces tenues, música de lounge sonando bajito con saxofones sensuales. Serví shots, el tequila quemando dulce la garganta, soltando las inhibiciones. "Echemos ojo a más videos xxx trios ricos", propuse, y pusimos uno en la tele grande. En la pantalla, una morra rubia era penetrada por delante y por atrás, sus tetas rebotando, gritando "¡Más, cabrones!". El aire se cargó de electricidad, mis pezones rozando la tela fina de mi baby doll, el calor subiendo por mi vientre.

Alejandro me cargó en brazos, su boca devorando la mía, lengua danzando con sabor a tequila y hambre. Mateo se acercó por detrás, sus manos grandes masajeando mis nalgas, dedos hundiéndose en la carne suave.

Esto es mejor que cualquier video, neta
, pensé mientras gemía en la boca de Alejandro. Me quitaron la ropa despacio, besos lloviendo en mi piel: el roce áspero de sus barbas, el vello de sus pechos contra mis tetas sensibles, el olor mezclado de sus lociones y mi flujo empapado.

Me tumbaron en la cama, el colchón hundiéndose bajo nuestros pesos. Alejandro se arrodilló entre mis piernas, abriéndolas como pétalos, su aliento caliente en mi coño. "Estás chorreando, mi amor", gruñó, y hundió la lengua, lamiendo lento desde el ano hasta el clítoris, chupando mis labios hinchados. Saboreaba mi salado dulce, el sonido de succión obsceno. Mateo se puso de rodillas junto a mi cabeza, sacando su verga gruesa, venosa, goteando precum. "Chúpamela, Sofi", pidió, y yo la engullí, sintiendo su grosor estirarme la boca, el sabor salado-musgoso explotando en mi lengua. Lo mamaba con ganas, saliva chorreando por mi barbilla, mientras Alejandro metía dos dedos en mi panocha, curvándolos para darme en el G, haciendo que mis caderas se arquearan.

El cuarto olía a sexo puro: sudor, fluidos, piel caliente. Gemidos everywhere, mis "¡Ay, pinche rico!" mezclados con sus ronquidos animales. Cambiamos posiciones, el sudor pegándonos como pegamento. Me subí a horcajadas sobre Alejandro, su polla dura como fierro clavándose en mí hasta el fondo, estirándome delicioso, cada embestida mandando ondas de placer por mi espina. Mateo se paró detrás, untando lubricante frío en mi culo, un dedo, dos, abriéndome. "Relájate, reina", susurró, y empujó su verga despacio. El ardor inicial se volvió éxtasis doble, llena de los dos, sus ritmos sincronizándose como en los videos pero mil veces mejor.

Sentía todo: el latido de sus venas dentro de mí, el slap-slap de carne contra carne, mis jugos chorreando por los muslos de Alejandro. Mis uñas clavadas en su pecho, dejando marcas rojas. "¡Más fuerte, weyes!", rogaba, perdida en el fuego. El clímax subió como ola gigante, mi coño contrayéndose alrededor de Alejandro, mi culo apretando a Mateo. Grité, el mundo explotando en estrellas, chorros de placer saliendo de mí mientras ellos gruñían y se venían adentro, llenándome de calor líquido, sus cuerpos temblando contra el mío.

Colapsamos en un enredo sudoroso, respiraciones jadeantes calmándose poco a poco. Alejandro me besó la frente, su mano acariciando mi pelo revuelto. "Eres lo máximo, Sofi". Mateo rio bajito, trayendo toallitas húmedas con olor a eucalipto para limpiarnos, su toque tierno ahora. Nos quedamos ahí, envueltos en las sábanas revueltas, el skyline de Reforma parpadeando afuera.

Los videos xxx trios ricos palidecen al lado de esto
, reflexioné, con una sonrisa satisfecha. Habíamos cruzado la línea, pero qué chingón se sentía: empoderada, deseada, dueña de mi placer. Mañana quizás busque más inspiración, pero por ahora, este trío en vivo era perfecto.

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