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El XXX Trio Bisexual Ardiente

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El XXX Trio Bisexual Ardiente

Yo siempre supe que Marco era el tipo de wey que no le tenía miedo a nada. Alto moreno con esa sonrisa pícara que me derretía cada vez que me veía. Llevábamos un año juntos y nuestra química en la cama era explosiva. Pero esa noche en la villa rentada en Playa del Carmen todo cambió. Habíamos invitado a Luis su carnal bisexual que acababa de llegar de un viaje por Europa. Luis era guapo flaco con ojos verdes y un tatuaje en el pecho que asomaba por su camisa abierta. Neta desde que lo vi supe que algo iba a pasar.

La noche caía caliente y pegajosa el aire olía a sal marina y coco de las velas que prendimos en la terraza. Poníamos cumbia rebajada en el sonido bluetooth y los tres traíamos chelas heladas en la mano.

¿Y si les digo que esto se va a poner bien cabrón?
pensé mientras veía cómo Marco y Luis se daban un abrazo de esos que duran de más sus manos rozándose la espalda. Mi corazón latía fuerte el calor subía por mi piel morena y sentía un cosquilleo entre las piernas.

—Órale Ana qué rica estás con ese bikini rojo —dijo Luis mirándome de arriba abajo su voz ronca como el mar chocando en las rocas.

—Pos tú no te quedas atrás carnal —le contesté coqueta mientras me acercaba a la orilla de la piscina iluminada por luces led azules. Marco se rio y se quitó la playera quedando en short de baño su pecho musculoso brillando con sudor.

Empezamos a jugar en el agua salpicándonos risas que se mezclaban con la música. Las manos rozaban accidentalmente primero las mías en la cintura de Marco luego las de Luis en mi muslo. El agua fresca contrastaba con el fuego que crecía adentro. Esto es como un xxx trio bisexual de esas pelis que vemos a escondidas me dije sintiendo mi panocha humedecerse más allá del agua.

Salimos de la piscina chorreando y nos tiramos en las loungers con toallas. Marco prendió un porro —nada heavy solo para relajar— y el humo dulce se esparció mezclándose con el olor a piel mojada y loción bronceadora. Luis se acercó a mí y me pasó la mano por el pelo.

—¿Sabes? Siempre he pensado que tú y Marco hacen una pareja perfecta pero ¿y si le agregamos un poco de sazón?

Marco levantó la ceja pero su mirada era de puro deseo.

Ya valió madres el deseo nos está comiendo vivos
pensé mientras mi pulso se aceleraba.

La tensión creció como una ola. Marco se paró y me jaló hacia él besándome con hambre su lengua invadiendo mi boca sabor a chela y marihuana. Luis no se quedó atrás se pegó por detrás sus manos en mis tetas amasándolas suave pero firme. Gemí bajito el sonido ahogado por el romper de las olas lejanas.

¿Quieren que esto pase de verdad? —preguntó Marco su voz grave mirándonos a los dos.

—Neta sí —dijo Luis y yo asentí con la cabeza el cuerpo temblando de anticipación.

Entramos a la recámara king size con vista al mar las sábanas blancas crujiendo bajo nuestros cuerpos mojados. Marco me quitó el bikini de un jalón mis pezones duros al aire fresco oliendo a su colonia masculina. Luis se desvistió rápido su verga ya parada media dura y venosa saltando libre. Chingao qué chingona se ve pensé lamiéndome los labios.

Me acosté en medio ellos dos flanqueándome como lobos. Marco besaba mi cuello mordisqueando suave dejando marcas rojas que ardían delicioso. Luis chupaba mis tetas la lengua girando en los pezones succionando hasta que arqueé la espalda gimiendo fuerte. ¡Ay cabrón qué rico!

Las manos everywhere: Marco bajando a mi panocha dedos abriendo mis labios húmedos frotando el clítoris en círculos lentos. Luis metió la mano y la compartió un dedo suyo uniéndose al de Marco entrando y saliendo despacio el sonido chapoteante llenando la habitación mezclado con nuestros jadeos.

—Estás bien mojada mamacita —murmuró Luis su aliento caliente en mi oreja.

Me volteé hacia Marco besándolo mientras Luis lamía mi espalda bajando hasta mis nalgas separándolas para meter la lengua en mi raja. Sabor salado dulce todo mezclado el placer me hacía retorcer.

Marco se puso de rodillas su verga gordota en mi cara. La tomé con la mano piel suave sobre dureza palpitante olía a hombre limpio con un toque de sudor. La chupé despacio lengua en la cabeza saboreando el pre-semen salado mientras Luis me comía la panocha desde atrás lamiendo voraz.

El ritmo subió. Cambiamos posiciones yo encima de Marco su verga hundiéndose en mí centímetro a centímetro estirándome llena el roce en mis paredes internas mandando chispas.

¡Es enorme me parte en dos pero qué chido!
Marco gemía agarrando mis caderas guiándome arriba abajo el slap slap de piel contra piel.

Luis se acercó su verga a mi boca la tragué profunda garganta relajada babeando mientras montaba a Marco. Luego Luis se movió detrás besó a Marco en la boca un beso bisexual caliente lenguas enredadas que me excitó más viendo sus labios brillosos.

—Quiero verte coger a mi carnal —le dijo Marco a Luis con voz ronca.

Luis se lubricó con saliva y entró despacio en Marco que gruñó de placer. Yo seguía montando pero ahora el movimiento era trio sincronizado: yo en Marco Marco en Luis no en el ano sino frotándose vergas primero piel contra piel resbalosas de sudor y fluidos.

¡Pura bisexualidad ardiente! Gemidos se volvían gritos el aire espeso de olor a sexo almizcle sudor y mar. Cambiamos yo de rodillas Luis cogiéndome por atrás fuerte profundo sus bolas golpeando mi clítoris mientras chupaba la verga de Marco enderezada curva perfecta.

—¡Más duro pendejo! —le grité a Luis y él obedeció embistiéndome como animal el placer acumulándose en mi vientre listo para explotar.

Marco se corrió primero chorros calientes en mi boca tragué lo que pude el resto escurriendo por mi barbilla salado espeso. Eso me llevó al borde y exploté orgasmo violento piernas temblando panocha contrayéndose ordeñando la verga de Luis que se vació dentro gruñendo cabrón.

Caímos en un enredo de cuerpos sudorosos respiraciones agitadas. El afterglow era puro éxtasis piel pegajosa corazones latiendo al unísono. Marco me besó suave Luis acarició mi pelo.

—Esto fue el mejor xxx trio bisexual de mi vida —dijo Marco riendo bajito.

—Neta carnales nunca lo olvidaré —agregué yo sintiendo una paz profunda el cuerpo saciado el alma llena.

Afuera el mar susurraba testigo de nuestra noche. Sabíamos que esto no era el fin solo el principio de más placeres compartidos en esta vida mexicana tan llena de pasión.

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