Tri State Buffer del Placer
Soy Marco, ingeniero en una chida empresa de chips en Monterrey, de esas donde el aire acondicionado zumba todo el día y el olor a café recién molido se mezcla con el plástico caliente de las máquinas. Llevo semanas clavado en un proyecto de tri state buffer, ese circuito pendejo que puede estar en alto, bajo o flotando en alta impedancia, controlando señales como si fuera el jefe del pinche flujo eléctrico. Neta, me tiene hasta la madre, pero también me prende porque lo veo como la vida misma: estados que se cambian con un solo pulso.
El viernes pasado, en la fiesta de equipo en el roof top del edificio, todo cambió. Ahí estaba Sofia, mi compañera de diseño, con su falda ajustada que marcaba ese culazo regio y blusa escotada que dejaba ver el encaje negro de su brasier. Olor a su perfume dulzón, vainilla y algo picante, me llegó directo al entrecejo. Y con ella, su cuate Carla, que había bajado de Torreón pa' unas vacaciones. Carla era más flaca, con tetas firmes que se movían chuecas bajo su top y una sonrisa que decía "ven y descubre". Las dos reían con cervezas en mano, sudando un poquito por el calor norteño, y yo no podía quitarles los ojos de encima.
¿Y si les platico del tri state buffer? Alto cuando la verga late dura, bajo en el descanso, y esa zona flotante donde todo teasea...
Me acerqué con un chiste sobre circuitos sobrecargados. "Wey, si no descargas bien, te quema el buffer", les dije, y Sofia se rio fuerte, tocándome el brazo. Su piel tibia, suave como seda, me erizó los vellos. Carla me guiñó: "Muéstranos cómo se activa ese tri state tuyo, ingeniero". Órale, el pulso se me aceleró, el corazón retumbando como un bajo en cumbia rebajada.
Terminamos en mi depa, un penthouse chido con vista al cerro de la silla, luces de neón parpadeando afuera. Ponemos reggaetón suave, abrimos tequilas Don Julio, y el ambiente se calienta. Sofia se sienta en mis piernas, su culo apretándome la entrepierna, mientras Carla nos mira desde el sofá, mordiéndose el labio. "Neta, Marco, explícanos eso del tri state buffer", dice Sofia con voz ronca, rozándome el cuello con los labios. Huele a su saliva dulce, a tequila y deseo.
Le cuento, con las manos ya en sus muslos. "Mira, alto es cuando todo prende: la verga dura, la panocha mojadita latiendo. Bajo es el relax post-venido, y el buffer es esa flotación, donde rozas sin entrar, teasing hasta que explota". Carla se acerca gateando, sus tetas rozando mi pecho. "Yo quiero el alto ya", susurra, y me besa, lengua jugosa invadiendo mi boca, sabor a limón y sal.
La tensión sube como voltaje en rampa. Sofia se quita la blusa, sus chichis rebotando libres, pezones duros como balines cafés. Yo las desnudo lento, saboreando cada centímetro: la curva de la cintura de Sofia, tersa y cálida; el vientre plano de Carla, temblando bajo mis dedos. El aire se llena de su aroma, ese musk femenino mezclado con sudor fresco, excitante como feromonas puras. Gemidos suaves empiezan, "ayyy, wey", "tócame ahí", mientras mis manos exploran.
Pinche tri state buffer, ellas son mi circuito perfecto: Sofia en alto, frotando su concha contra mi muslo, mojada chorreando; Carla en buffer, lamiéndome el pecho con lengua lenta, erizándome la piel.
Las pongo de rodillas en la alfombra gruesa, que amortigua como buffer. Chupan mi verga a dúo, Sofia profunda, garganta apretada tragándome entero, saliva goteando caliente; Carla lamiendo las bolas, succionando suave, su aliento cálido envolviéndome. Veo sus cabezas moviéndose, pelo revuelto, ojos mirándome con hambre. El sonido chapoteante, húmedo, me vuelve loco, pulsos en mi verga latiendo fuerte.
Escalo: Sofia se monta en mí, su panocha resbalosa engulléndome centímetro a centímetro. "¡Chingado, qué gruesa!", gime, cabalgando lento al principio, tetas botando al ritmo. Siento cada contracción interna, caliente, viscosa, apretándome como tornillo. Carla se acurruca atrás, besando mi cuello, dedos en mi culo teasing el buffer. Cambio a Carla, de perrito: entro duro, su concha más apretada, oliendo a sexo puro. Sofia lame sus chichis, mordisqueando pezones, y el cuartito retumba con palmadas de carne contra carne, "¡más fuerte, cabrón!", "¡sí, así, no pares!".
La intensidad sube, sudor nos pega, pieles deslizándose resbalosas. Giro a Sofia de lado, entro mientras Carla lame su clítoris, lengua rosada danzando. Siento vibraciones a través de ella, su concha palpitando.
Esto es el tri state perfecto: alto en el pico, buffer en los edges, bajo acechando.Gemidos se vuelven gritos, "¡me vengo, wey!", Sofia arqueándose, jugos chorreando por mis bolas. Carla se une, frotándose contra mi mano, dedos hundidos en su calor húmedo.
Las pongo apiladas, Sofia abajo, Carla arriba. Alterno folladas, verga saliendo brillosa de una a la otra, saboreando contrastes: Sofia profunda y ondulante, Carla rápida y espasmódica. El olor es intenso, sexo crudo, sudor salado goteando en mi lengua cuando las beso. Toques eléctricos: uñas arañando mi espalda, muslos temblando, pulsos sincronizados latiendo contra mi piel.
El clímax llega como sobrecarga. "¡Ya, cabrones, me corro!", aviso, y ellas aprietan, "¡dentro, llénalas!". Descargo en Sofia primero, chorros calientes inundándola, ella convulsionando; luego saco y termino en Carla, semen espeso pintando su culo, mientras se viene gritando "¡neta, qué chido!". Colapso entre ellas, cuerpos entrelazados, pechos subiendo y bajando agitados, respiraciones jadeantes llenando el cuarto.
En el afterglow, yacemos pegajosos, sábanas revueltas oliendo a nosotros. Sofia acaricia mi pecho, "Ese tri state buffer tuyo es lo máximo, ingeniero". Carla ríe, "Flotando en alta impedancia, bien buffer". Besos suaves, lenguas perezosas, pieles enfriándose lento. Afuera, la ciudad murmura, pero aquí estamos en bajo, relajados, satisfechos.
Pinche vida, quién diría que un circuito nerd me daría el polvo del año. Tres estados, tres cuerpos, placer infinito.
Nos dormimos así, envueltos en ese limbo dulce, sabiendo que el buffer se activará de nuevo pronto.