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Mi Try On Haul XXX Privado

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Mi Try On Haul XXX Privado

Entré a la casa con las bolsas de la boutique colgando de mis brazos, el corazón latiéndome a mil por hora. Órale, esto va a ser épico, pensé mientras dejaba las compras sobre la cama king size de nuestro depa en Polanco. Tú estabas en el sillón del comedor, con una chela en la mano, viendo el fut, pero levantaste la vista cuando me oíste llegar. "Wey, prepárate, que hoy te voy a dar el try on haul XXX más cabrón de tu vida", te dije con una sonrisa pícara, moviendo las caderas como en esos videos que tanto te gustan.

El aire olía a las velas de vainilla que prendí hace rato, y la luz tenue del atardecer se colaba por las cortinas de lino, pintando todo de un naranja cálido. Tú soltaste una carcajada ronca, esa que me eriza la piel. "¿En serio, mi reina? ¿Vas a modelar pa' mí nomás?" Asentí, sintiendo ya el calor subiendo por mi pecho. Me quité la blusa ajustada de un jalón, dejando que mis tetas rebotaran libres bajo el brasier de encaje negro que traía puesto. Tus ojos se clavaron en mí como si fueras un lobo hambriento, y eso me mojó de inmediato.

¿Por qué carajos me excita tanto verte mirarme así? Como si quisieras comerme viva.

Empecé con el primer outfit: un vestido rojo cortito, de esos que se pegan al cuerpo como segunda piel. Me lo puse despacito, girando frente al espejo del clóset pa' que vieras cada curva. El tejido era suave, sedoso, rozándome los muslos mientras caminaba hacia ti con pasitos de modelo. "Mira esto, amor. ¿Qué tal?" Te acerqué tanto que sentiste mi perfume, esa mezcla de jazmín y almizcle que te vuelve loco. Tus manos se quedaron quietas en los brazos del sillón, pero tu verga ya se notaba dura bajo los jeans. "Estás de puta madre, nena. Ese vestido grita 'cógeme ya'."

Me reí, sintiendo el pulso acelerado en mi cuello. Pasé las manos por mis caderas, bajando hasta el borde del vestido, levantándolo un poquito pa' que vieras el tanga negro que apenas cubría mi concha. El roce del encaje contra mi piel húmeda me hizo soltar un gemidito bajito. Tú tragaste saliva, el sonido audible en el silencio cargado. "Siguiente", anuncié, y volví al cuarto pa' cambiarme, dejando que el vestido se deslizara al piso con un shhh suave.

Acto dos del try on haul XXX: un conjunto de lencería blanca, transparente, con ligueros y medias hasta el muslo. Me lo puse frente a la puerta entreabierta, sabiendo que me espiabas. El sostén empujaba mis chichis hacia arriba, los pezones duros como piedritas asomando a través de la tela fina. Caminé hacia ti contoneándome, el clic-clic de los tacones altos resonando en el piso de madera. Me paré entre tus piernas abiertas, tan cerca que sentiste el calor de mi cuerpo. "Tócalo, pruébalo tú", te susurré, guiando tu mano a mi cintura.

Tus dedos ásperos, de tanto trabajar en el gym, se hundieron en mi piel suave, subiendo despacio por mi espalda. El toque me erizó los vellos, un escalofrío delicioso bajando hasta mi clítoris hinchado. "Neta, güey, estás para chingarte aquí mismo", murmuraste con voz grave, tu aliento caliente contra mi ombligo. Me incliné pa' besarte, nuestras lenguas enredándose en un beso húmedo, salado por la chela en tu boca. Sabías a cerveza y deseo puro. Mis manos bajaron a tu bragueta, sintiendo la verga palpitante pidiendo libertad.

Pero no, todavía no. "Paciencia, cabrón. Hay más", jadeé, apartándome con esfuerzo. Volví al clóset, el corazón tronándome en los oídos. Esto es una tortura rica, wey. Cada prenda me pone más caliente, y verlo a él al borde... Saqué el tercer set: un body de cuero negro, con cortes estratégicos que dejaban ver mis pezones y mi raja depilada. Me lo ajusté, el cuero crujiendo contra mi piel sudorosa, oliendo a nuevo y prohibido. Salí y me subí a la mesa de centro frente a ti, abriendo las piernas despacio. "Último del haul, mi amor. ¿Te gusta este try on haul XXX?"

Tus ojos se oscurecieron, pupilas dilatadas como pozos. "Ya valió, nena. No aguanto más." Te levantaste de un brinco, derribando la chela al piso sin importar. Tus manos me atraparon por las nalgas, apretando fuerte mientras me bajabas de la mesa. Nuestros cuerpos chocaron, piel contra piel, el cuero frío contrastando con tu calor. Me cargaste hasta la cama, tirándome sobre las bolsas revueltas. El olor a tela nueva y mi excitación llenaba el aire, espeso y dulce.

Te quitaste la ropa a la verga, tu polla saltando libre, gruesa y venosa, goteando precum. Me lamió los labios, imaginando su sabor salado. "Chúpamela primero", ordené juguetona, y tú obedeciste de rodillas, tu boca caliente envolviéndome la concha a través del cuero cortado. Tu lengua experta lamía mi clítoris, chupando jugos que corrían como miel. Gemí fuerte, arqueando la espalda, mis uñas clavándose en tus hombros. "¡Sí, así, pendejo! Come mi panocha." El sonido de tus succiones obscenas, chapoteando, me volvía loca.

Te subí a la cama, montándote a horcajadas. Tu verga entró en mí de un solo empujón, llenándome hasta el fondo. ¡Ay, cabrón, qué chingona se siente! Reboté sobre ti, tetas saltando, el cuero crujiendo con cada embestida. Tus manos amasaban mis nalgas, guiándome más rápido. Sudor perlando tu pecho musculoso, oliendo a hombre puro, a sexo. "Más duro, amor, rómpeme", suplicaba, mi voz ronca. Cambiamos: tú encima, clavándomela profundo, bolas golpeando mi culo. El colchón chirriaba, la cama temblando bajo nosotros.

El clímax llegó como avalancha. Sentí el orgasmo subiendo desde mis entrañas, un fuego líquido explotando. "¡Me vengo, wey! ¡No pares!" Grité, mi concha apretándote como puño, chorros calientes mojando tus huevos. Tú rugiste, llenándome de leche espesa, pulsos calientes inundándome. Colapsamos jadeando, cuerpos pegajosos, el aire pesado de nuestro olor mezclado: sudor, semen, perfume.

Nos quedamos así un rato, tu cabeza en mi pecho, mi mano acariciando tu pelo revuelto. "El mejor try on haul XXX ever, mi reina", murmuraste riendo bajito. Yo sonreí, besando tu frente. Esto es lo que amo de nosotros: puro fuego, puro nosotros. Afuera, la ciudad zumbaba lejana, pero aquí, en nuestro nido, todo era perfecto. Mañana quizás compre más, pa' repetir.

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