Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo La Tentacion Irresistible de Tri Luma Crema Precio Farmacia Guadalajara La Tentacion Irresistible de Tri Luma Crema Precio Farmacia Guadalajara

La Tentacion Irresistible de Tri Luma Crema Precio Farmacia Guadalajara

6788 palabras

La Tentacion Irresistible de Tri Luma Crema Precio Farmacia Guadalajara

Estaba en mi depa en la Zona Rosa de Guadalajara, mirándome al espejo con esa pinche mancha en la cara que no me dejaba en paz. Neta, quería verme chingona para la cita que tenía esa noche con un wey que conocí en una fiesta del centro. Mi amiga Lupe me había dicho: "Órale, Ana, ve por la Tri Luma crema, precio farmacia Guadalajara está bien accesible y te deja la piel de portada de revista". Así que me arreglé rapidito, me puse un vestido ajustado rojo que me hacía ver mamalona y salí volando a la sucursal más cercana.

El aire de la tarde olía a tacos de barbacoa y a las flores de los jacarandas que caían como lluvia morada en las calles. Llegué a la Farmacia Guadalajara, ese lugar que siempre huele a limpio, a mentol y a un chorro de perfumes baratos mezclados. Adentro estaba fresco, con el zumbido de los aires acondicionados y la gente murmurando precios. Me acerqué al mostrador de dermatología, el corazón latiéndome un poquito más rápido porque quería esa crema ya.

"Disculpa, güey, ¿me dices cuál es el tri luma crema precio farmacia guadalajara?" le pregunté al chavo que atendía. Era alto, moreno, con ojos cafés que brillaban como el tequila bajo la luz y una sonrisa que me hizo sentir un cosquilleo en la panza. Se llamaba Marco, lo vi en su gafete. "Mmm, déjame checar, preciosa", dijo con voz grave, como si me estuviera coqueteando. Hojeó el catálogo y me miró de arriba abajo, deteniéndose en mis labios. "Está en $850 el tubo grande, pero con promo te lo dejo en $750. ¿Para qué lo quieres? ¿Para verte más radiante?"

Me reí, sintiendo el calor subirme por el cuello. "Sí, wey, para impresionar a alguien especial". Nuestras manos se rozaron cuando me pasó la caja, y joder, fue como electricidad. Su piel áspera pero cálida contra la mía suave. Olía a jabón fresco y a algo masculino, como madera y sudor limpio. Pagamos –yo con mi tarjeta– y antes de irme, me soltó: "Si necesitas ayuda para aplicarla, avísame. Mi cambio es en una hora". Le guiñé el ojo y salí con la bolsa, el pulso acelerado, pensando en lo pendejo que sería no aprovechar esa química.

Acto primero cerrado: la chispa encendida. Llegué a casa, me di un baño rápido, el agua caliente resbalando por mi cuerpo, imaginando sus manos en vez de las mías. Me unté un poquito de la Tri Luma crema precio farmacia Guadalajara en la cara, suave como seda, con olor a vainilla y hierbas frescas que me hacía sentir sexy al instante. La piel se absorbía el frescor, y en el espejo vi cómo empezaba a unificarse. Le mandé un mensaje: "Crema en mano, ¿vienes a ayudarme con la aplicación completa?". Respondió en segundos: "Ya voy, nena".

La puerta sonó y ahí estaba Marco, con jeans prietos que marcaban todo y una playera negra que se le pegaba al pecho musculoso. Lo jalé adentro, el olor de la calle –humo de elotes y gasolina– mezclándose con su colonia. Nos sentamos en el sofá, charlando de pendejadas: de las fiestas en el Expo, del mariachi en la plaza, pero el aire estaba cargado de tensión. "Enséñame cómo se usa bien esa crema", le pedí, mi voz ronca.

Me llevó al cuarto, la luz tenue del atardecer filtrándose por las cortinas. Se sentó detrás de mí en la cama, sus piernas rodeándome. Sacó el tubo de Tri Luma crema precio farmacia Guadalajara y exprimió un chorrito en sus palmas grandes. "Cierra los ojos, relájate", murmuró, su aliento caliente en mi oreja. Sentí sus dedos en mi cara primero, masajeando suave, círculos lentos que me erizaban la piel. El tacto era divino: fresco, resbaloso, despertando nervios que no sabía que tenía ahí. Bajó por mi cuello, hombros, y yo gemí bajito, el corazón tronándome en el pecho.

"¿Así, verdad? ¿O más abajo?" preguntó, juguetón. Asentí, quitándome el vestido despacio, quedando en brasier y tanga. El cuarto olía a nuestra excitación creciente, a piel caliente y a esa crema que ahora untaba en mis pechos. Sus manos amasaban, pellizcando pezones que se endurecían como piedras. "Estás rica, Ana, neta", gruñó, su voz vibrando contra mi espalda. Yo arqueaba la espina, sintiendo su verga dura presionándome el culo a través de la tela. El roce era tortura deliciosa, piel contra piel, sudor empezando a perlar.

Nos volteamos, besándonos como hambrientos. Sus labios gruesos sabían a chicle de menta y deseo puro, lengua explorando mi boca con hambre. Manos por todos lados: las mías en su pelo revuelto, bajando por su espalda fuerte; las suyas en mis muslos, abriéndolos. "Te quiero ya", jadeé, oliendo mi propia humedad mezclada con la crema. Él se quitó la ropa, revelando un cuerpo marcado por gym, verga gruesa y venosa palpitando. La toqué, suave al principio, sintiendo el calor, las venas latiendo bajo mis dedos.

Me recostó, besando mi vientre, lamiendo la crema que quedaba en mi piel. Cada roce de lengua era fuego: chupaba mis pezones, mordisqueaba suave, bajaba hasta mi monte. El olor a sexo llenaba el aire, almizclado y dulce. Metió dedos, curvados, tocando ese punto que me hacía ver estrellas. "¡Ay, cabrón, no pares!" grité, caderas moviéndose solas. Él reía, voz ronca: "Eres una fiera, wey".

La tensión subía como volcán: mis uñas en su espalda, arañando leve; su boca devorándome el clítoris, lengua girando veloz. Gemidos míos, gruñidos suyos, la cama crujiendo. Casi exploto, pero lo detuve: "Dentro, ahora". Se puso condón –siempre seguros, carnal– y entró despacio, llenándome centímetro a centímetro. Joder, el estirón, el roce perfecto, sus caderas chocando contra las mías con palmadas húmedas.

Nos movíamos en ritmo, sudoroso, animal. Él encima, luego yo cabalgándolo, pechos rebotando, manos en su pecho peludo. Olía a nosotros, a crema vainillada y semen contenido. "Vente conmigo", jadeó, y el mundo explotó: orgasmos simultáneos, mi coño apretándolo en espasmos, él gruñendo profundo, cuerpo temblando. Pulso acelerado, piel pegajosa, respiraciones entrecortadas.

Quedamos tirados, él acariciándome el pelo húmedo, yo trazando círculos en su abdomen. La crema Tri Luma precio farmacia Guadalajara había sido el pretexto perfecto, pero esto era más: conexión real, risas post-sexo sobre lo chido que había sido. "¿Vienes mañana? Tengo más crema", le dije, besándolo suave. Sonrió: "Órale, no me lo pierdo".

El sol se ponía, tiñendo el cuarto de naranja, y supe que esto era el comienzo de algo caliente en Guadalajara. Piel suave gracias a la crema, corazón lleno, cuerpo saciado. Neta, valió cada peso.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.