El Pasado Simple de Try en Inglés que Me Encendió
Estaba sentada en el balcón de mi depa en la Condesa, con el sol de la tarde bañando mi piel morena y el aroma del café de olla subiendo desde la taza humeante. México City bullía abajo, con sus cláxones lejanos y el olor a tacos al pastor flotando en el aire. Yo, Ana, una morra de veintiocho pirulos que trabajaba en una agencia de viajes, neta necesitaba mejorar mi inglés pa' cerrar más tratos con gringos. Mi carnal, Luis, el wey más guapo que había conocido en años, se ofreció a darme clases privadas. Él era profesor de idiomas, con esos ojos cafés profundos y una sonrisa que me hacía mojarme nomás de verla.
"Órale, Ana, hoy vamos con verbos irregulares", dijo él sentándose a mi lado, su pierna rozando la mía por "accidente". Su colonia, un toque fresco de madera y cítricos, me invadió las fosas nasales. Sentí un cosquilleo en el estómago, como si mi cuerpo ya supiera lo que mi mente intentaba ignorar. La tensión crecía desde la primera clase: sus dedos rozando los míos al pasar el libro, su voz grave pronunciando palabras que sonaban como caricias.
Empecé a hojear el cuaderno. "Try, intentar. Pasado simple de try en inglés es tried", leí en voz alta, mi voz saliendo un poquito ronca. Él se acercó más, su aliento cálido en mi oreja. "Exacto, mi reina. Yo tried resistirme a ti desde el primer día". Su confesión me erizó la piel. Miré sus labios carnosos, imaginando su sabor salado. El corazón me latía a mil, y entre mis piernas sentía esa humedad traicionera creciendo.
"¿Y si hoy tryamos algo diferente?", pensé, mientras mi mano temblorosa rozaba su muslo musculoso bajo los jeans ajustados.
Acto uno: la chispa. Nos quedamos callados un rato, solo el sonido de nuestras respiraciones aceleradas rompiendo el silencio. Él tomó mi mano, entrelazando sus dedos fuertes con los míos. "Ana, neta me traes loco. Cada vez que te veo, try de concentrarme en la clase, pero fallo". Su voz era un ronroneo, y yo sentí su pulgar acariciando mi palma, enviando chispas directo a mi clítoris. Me mordí el labio, oliendo mi propio aroma de excitación mezclándose con el suyo, masculino y embriagador.
"Yo también tried, Luis. Tried no imaginarte desnudo, tu verga dura contra mí", susurré, sorprendida de mi propia audacia. Nos miramos, y ahí estaba: el deseo puro, crudo, como el chile en nogada que tanto amamos. Me jaló hacia él, sus labios capturando los míos en un beso hambriento. Sabían a menta y a promesas sucias. Su lengua exploró mi boca con urgencia, y yo gemí bajito, mis pezones endureciéndose contra la blusa delgada.
Lo arrastré adentro del depa, cerrando la puerta con el pie. La luz tenue del atardecer pintaba su piel de oro. Sus manos grandes subieron por mis caderas, apretando mi culo redondo. "Estás cañón, Ana", murmuró contra mi cuello, mordisqueando la piel sensible. Sentí su erección presionando mi vientre, gruesa y palpitante. Mi coñito latía, pidiendo más.
Acto dos: la escalada. Nos quitamos la ropa como si quemara. Primero mi blusa, revelando mis tetas firmes, pezones cafés duros como piedras. Él jadeó, bajando la cabeza para lamer uno, succionándolo con fuerza. El placer me recorrió como corriente eléctrica, mis uñas clavándose en su espalda ancha. Olía a sudor fresco, a hombre listo pa' cogerme.
"Try this", dijo en inglés juguetón, guiando mi mano a su verga. La tomé, ¡madre mía!, tan caliente, venosa, la cabeza brillando de pre-semen. La apreté, masturbándolo lento, sintiendo cómo se hinchaba en mi puño. "Sí, así, mi amor. I tried ser bueno, pero ya valió". Su voz ronca me ponía más caliente. Me arrodillé, el piso fresco contra mis rodillas, y lamí la punta, saboreando su esencia salada, un poco amarga, adictiva.
Él me levantó, tirándome a la cama king size con sábanas de algodón egipcio que olían a lavanda. Me abrió las piernas, admirando mi panocha depilada, labios hinchados y mojados. "Qué richa estás", gruñó, hundiendo la cara entre mis muslos. Su lengua mágica lamió mi clítoris, chupándolo como tamarindo dulce. Gemí fuerte, mis caderas moviéndose solas, el sonido húmedo de su boca comiéndome viva llenando la habitación. Olía a sexo puro, a mi flujo mezclado con su saliva.
"No pares, pendejo, try más profundo", pensé, jalando su pelo negro revuelto.
Me corría cerca, el orgasmo construyéndose como tormenta en el Popo. Pero él se detuvo, sonriendo pícaro. "Aún no, preciosa. Quiero try algo nuevo". Sacó un vibrador de su mochila –¡el cabrón planeó todo!–, un juguetito rosado que zumbó al encenderse. Lo presionó contra mi ano, mientras dos dedos follaban mi coño empapado. La doble estimulación me volvió loca: el zumbido vibrando en mis entrañas, sus dedos curvándose en mi punto G. Grité, mi cuerpo convulsionando en un orgasmo brutal, chorros de placer salpicando sus manos. El olor almizclado de mi squirt impregnó el aire.
Ahora él. Lo empujé boca arriba, montándolo como reina azteca. Su verga entró en mí de un jalón, estirándome delicioso, llenándome hasta el fondo. "¡Chingao, qué prieta!", rugió, sus manos amasando mis tetas. Cabalgué duro, mis nalgas chocando contra sus muslos con palmadas sonoras, sudor resbalando por mi espalda. Él me clavaba los ojos, "I tried aguantar, Ana, pero me vienes". Sentía sus bolas tensas contra mi culo, su verga palpitando dentro.
Cambié de posición: él atrás, en perrito, jalándome el pelo suave. Cada embestida era un trueno, su pubis golpeando mi clítoris, sus manos pellizcando mis pezones. El cuarto apestaba a sexo crudo, gemidos y pieles chocando. "Dime el pasado simple de try", jadeó juguetón. "Tried, ¡pendejo! Y tú me tried toda la noche", respondí entre alaridos.
Acto tres: la liberación. El clímax nos golpeó juntos. Él se hinchó más, gruñendo como fiera, llenándome de semen caliente que chorreaba por mis muslos. Yo exploté de nuevo, mi coño ordeñándolo, olas de éxtasis sacudiéndome hasta los dedos de los pies. Colapsamos, jadeantes, su peso cálido sobre mí protector.
Después, en el afterglow, nos acurrucamos bajo las sábanas revueltas, el sol ya puesto dejando la habitación en penumbras. Su dedo trazaba círculos en mi vientre. "El pasado simple de try en inglés es tried, ¿verdad? Y nosotros lo tryamos todo hoy". Reí bajito, besando su pecho salado. "Sí, mi amor, y valió cada segundo. Mañana más lecciones, ¿va?".
El corazón me latía tranquilo ahora, lleno de esa paz post-sexo que une almas. Afuera, la ciudad seguía su ritmo loco, pero aquí, enredados, éramos perfectos. El aroma de nuestros cuerpos mezclados –sudor, semen, esencia– era nuestro perfume privado. Sabía que esto era el inicio de muchas "clases" así, donde el lenguaje del cuerpo hablaba más que cualquier gramática.