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Digimon Adventure Tri Hentai Pasiones Digitales

7129 palabras

Digimon Adventure Tri Hentai Pasiones Digitales

Te despiertas con el sol filtrándose por las cortinas de tu departamento en la Ciudad de México, el aroma a café recién molido flotando en el aire como una promesa de algo chido. Eres Sora Takenouchi, ahora con veinticuatro años, ya no la chava de las Aventuras Digitales, sino una mujer hecha y derecha que diseña ropa en un taller del centro. Hoy es el reencuentro con los viejos compas de Digimon, pero tu mente no para de dar vueltas a él: Yamato Ishida, el güey rubio con ojos azules que siempre te ha puesto la piel chinita.

Te pones un vestido rojo ajustado que resalta tus curvas, sientes la tela suave rozando tus muslos mientras caminas hacia su depa en la Condesa. El tráfico de la ciudad zumba a tu alrededor, cláxones y risas de transeúntes mezclándose con el palpitar acelerado de tu corazón. ¿Por qué carajos estoy tan nerviosa? Es solo Yamato, el mismo pendejo que tocaba la armónica en el Mundo Digital, piensas, pero sabes que no es verdad. Han pasado años desde Digimon Adventure Tri, y las chispas entre ustedes nunca se apagaron del todo.

¿Y si esta vez le digo lo que siento? ¿Y si su beso sabe a aventura prohibida?

Llegas a su puerta, tocas el timbre y él abre, alto, musculoso, con una sonrisa que te derrite como chocolate en el sol de mediodía. "¡Sora! Pásale, carnala, qué buena onda que viniste", dice con esa voz grave que te eriza el vello de la nuca. El depa huele a incienso y algo más, un toque masculino, como cuero y sudor limpio. Se abrazan, y sientes su pecho firme contra tus tetas, su mano en tu espalda baja, justo donde duele de ganas.

Se sientan en el sofá, charlando de los viejos tiempos. Ríen recordando batallas contra Devimon, pero el aire se carga de electricidad. Yamato se levanta a traer chelas del refri, y al volver, tropieza con una caja debajo del sofá. Se abre, y caen unos libritos coloridos: portadas con dibujos de chicas Digimon en poses calientes, títulos como Digimon Adventure Tri Hentai. Tus ojos se abren grandes, el calor sube a tus mejillas.

"Órale, Yamato, ¿qué pedo con esto? ¿Digimon Adventure Tri hentai? ¡Eres un cerdo!", bromeas, pero tu voz sale ronca, traicionera. Él se sonroja, pero en vez de negar, se ríe, ese laugh gutural que vibra en tu clítoris.

"Sí, güey, me prendo con eso a veces. Las aventuras nos marcaron, ¿no? Imagina si hubiéramos sido adultos entonces... puro desmadre". Sus ojos te recorren, deteniéndose en tus labios, en el escote donde tu piel brilla de sudor ligero.

El corazón te late como tambor en fiesta de pueblo. Tomas uno de los libritos, hojeas páginas llenas de curvas exageradas, Digimons antropomórficos en éxtasis. El papel cruje bajo tus dedos, y un aroma a tinta fresca te invade las fosas nasales. Esto es caliente, pero él lo es más. Lo miras, y ves el bulto creciendo en sus jeans. La tensión es palpable, como antes de una tormenta en el desierto.

Quiero probarlo en carne y hueso. Quiero que me folle como en esas páginas.

Acto dos comienza cuando dejas caer el librito y te acercas, rozando su muslo con tu rodilla. "¿Y si lo hacemos real, Yamato? Sin Digimons, solo nosotros". Él no duda, te jala hacia su regazo, sus labios chocan con los tuyos en un beso hambriento. Sabe a chela fría y menta, su lengua invade tu boca como un guerrero digital, explorando cada rincón. Gimes contra él, tus manos enredándose en su pelo rubio, oliendo a shampoo de pino.

Sus palmas recorren tu espalda, bajan a tus nalgas, apretándolas con fuerza que duele rico. "Eres más chingona que cualquier hentai, Sora", murmura, mordiendo tu oreja, su aliento caliente haciendo que tus pezones se endurezcan como piedras. Te quitas el vestido, quedando en tanga negra y bra de encaje. Él jadea, sus ojos devorándote: piel morena suave, tetas firmes con areolas oscuras, el ombligo piercing que brilla.

Lo empujas al sofá, desabrochando su cinturón. Su verga salta libre, gruesa, venosa, goteando precum que brilla como rocío. La tocas, sientes el pulso furioso bajo la piel aterciopelada, tan caliente que quema. "Qué rica verga, Yamato, me muero por chupártela", dices con voz de puta en heat, y te arrodillas. El suelo alfombrado roza tus rodillas, el olor a macho te marea. La lames desde la base, sabor salado y almizclado explotando en tu lengua. Él gruñe, "¡Chíngame la boca, Sora, así!", sus caderas empujando, follándote la garganta suave pero firme.

La saliva chorrea por tu barbilla, sonidos chapoteantes llenan la habitación junto a sus gemidos roncos. Tus chichis rebotan, tu concha palpita empapada, jugos resbalando por tus muslos. Te paras, te quitas la tanga, y te sientas en su cara. "Come mi panocha, cabrón". Su lengua ataca tu clítoris, lamiendo como loco, chupando labios hinchados. Sientes cada roce, eléctrica, el vello púbico rozando su nariz. Hueles tu propia excitación, dulce y agria, mezclada con su sudor.

Internal struggle: Esto es mejor que cualquier Digimon Adventure Tri hentai. Pero ¿y si duele el corazón después? Lo alejas un segundo, mirándolo. "Te quiero, Yamato. Desde siempre". Él asiente, ojos serios. "Yo también, Sora. Esto es nuestro". Pequeña resolución, emoción brotando como lágrimas calientes.

Escalada: Te volteas, en 69, su verga en tu boca mientras él te come voraz. Cuerpos sudados pegándose, piel resbalosa, pulsos acelerados latiendo al unísono. Luego, lo montas. Su pija entra en ti de un jalón, estirándote delicioso, llenándote hasta el fondo. "¡Ay, cabrón, qué grande!", gritas, cabalgando, tetas saltando, uñas clavándose en su pecho. Él te agarra las caderas, embistiendo arriba, plaf plaf de carne contra carne, jugos salpicando.

El sofá cruje, el aire espeso de gemidos y olor a sexo puro. Sientes cada vena de su verga frotando tus paredes, el glande besando tu cervix. Orgasmo build-up: vientre contrayéndose, piernas temblando, viene, viene....

Acto tres: Explota todo. "¡Me vengo, Sora!", ruge, chorros calientes inundando tu concha, leche espesa mezclándose con tus jugos. Tú gritas, "¡Sí, lléname, pendejo!", olas de placer rompiéndote, visión borrosa, cuerpo convulsionando. Colapsan juntos, sudorosos, jadeantes. Su semen gotea de ti, cálido en tus muslos.

Afterglow: Acaricias su cara, besos suaves. El cuarto huele a clímax compartido, paz envolviéndolos como cobija. "Eso fue épico, mejor que cualquier Digimon Adventure Tri hentai", susurra él, riendo bajito. Tú sonríes, corazón lleno.

Esto no es fin de aventura. Es el comienzo de nuestra propia triología erótica.

Se quedan así, entrelazados, el mundo afuera olvidado, solo pieles respirando al unísono, promesas mudas en el aire quieto.

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