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Como Cuidarse en un Trio Ardiente

5547 palabras

Como Cuidarse en un Trio Ardiente

Imagina que eres Ana, una morra de veintiocho años con curvas que vuelven locos a los vatos, viviendo en un depa chido en la Condesa, México. Tú y tu carnal Marco, tu novio de dos años, han platicado mil veces sobre fantasías. ¿Y si metemos a alguien más? decían entre risas y besos calientes. Una noche, después de unas chelas en un bar de la Roma, le mandas mensaje a Sofía, tu amiga de la uni, esa güera explosiva con ojos verdes y un culo que no para de mover. "Wey, ¿vienes a la casa? Trae ganas de vivir", le escribes. Ella responde con un emoji de fuego. El corazón te late como tambor de mariachi.

La puerta se abre y ahí está Sofía, con un vestido negro pegado al cuerpo, oliendo a perfume de vainilla y algo más, como deseo puro. Marco te abraza por la cintura, su aliento cálido en tu cuello.

"Neta, esto va a estar cabrón", piensas, mientras sientes el calor de sus cuerpos acercándose.
Se sientan en el sofá de piel suave, con luces tenues y cumbia sensual de fondo bajita. Pasan las copas de tequila reposado, el líquido quema la garganta y enciende la piel. Hablan de todo y nada, pero las miradas se clavan. Marco roza tu muslo con la mano, Sofía cruza las piernas y su falda sube un poco, dejando ver piel bronceada.

El aire se carga de tensión. Tú sientes el pulso acelerado en las sienes, el aroma a jazmín de Sofía mezclándose con el sudor ligero de Marco. Como cuidarse en un trio, recuerdas de pronto, algo que leíste en un blog erótico la semana pasada. Hablan claro: condones en la mesa, lubricante al lado, palabras de seguridad. "Si alguien dice rojo, paramos todo, ¿va?", dice Marco con voz ronca. Sofía asiente, sus labios rojos brillando. Tú tomas la iniciativa, te paras y bailas lento, moviendo las caderas como en una fiesta de pueblo. Ellos te miran, hipnotizados. Tus pezones se endurecen bajo la blusa, rozando la tela.

Marco se levanta primero, te besa con hambre, su lengua explorando tu boca, sabor a tequila y menta. Sofía se une, su mano en tu nuca, suave pero firme. Sientes tres bocas, tres alientos entremezclados. Te quitan la blusa, el aire fresco besa tu piel desnuda. El tacto de sus dedos en tus tetas, pellizcando suave, enviando chispas al centro de tu ser. Bajan al piso, alfombra mullida bajo las rodillas. Tú desabrochas el pantalón de Marco, su verga salta dura, venosa, oliendo a hombre excitado. Sofía gime bajito cuando la besas en el cuello, mordisqueando esa piel salada.

La cosa sube de tono. Tú chupas a Marco lento, lengua girando en la cabeza, saboreando el pre-semen salado. Él gruñe, "Órale, Ana, qué chido". Sofía se quita el vestido, sus chichis perfectas rebotan libres, pezones rosados duros como piedras. Te empuja suave hacia ella, y ahora tu boca en su panocha depilada, húmeda, sabor dulce y almizclado. Ella arquea la espalda, "Ay, wey, no pares", sus uñas en tu pelo. Marco se pone condón rápido, como pros, y te penetra por atrás mientras lames a Sofía. El roce de su verga enguantada, grueso y profundo, te llena. Ritmo lento al principio, piel contra piel chapoteando, sudores mezclándose en olores intensos de sexo.

El cuarto gira con sonidos: gemidos ahogados, respiraciones jadeantes, la cama crujiendo cuando se mueven ahí. Cambian posiciones, tú encima de Sofía en 69, lenguas devorándose mutuamente, jugos chorreando por barbillas. Marco te come el culo, lengua húmeda y caliente, haciendo que tiembles.

Piensas: Esto es lo que leí, como cuidarse en un trio: comunicación, protección, pero sobre todo, dejarse llevar sin miedos pendejos.
Sofía grita tu nombre, su cuerpo convulsionando en orgasmo, piernas apretándote la cabeza. Tú sientes el tuyo venir, olas de placer desde el clítoris hasta los dedos de los pies.

Marco te voltea, te pone a cuatro patas. Sofía besa tus labios hinchados, sabor a ti misma en su lengua. Él empuja fuerte ahora, condón lubricado deslizándose perfecto, golpeando tu punto G. El slap-slap de carne, el olor a sexo empapando las sábanas. Tú miras a Sofía, sus ojos vidriosos de placer, y le metes dos dedos en su chochito mojado, sintiendo contracciones. "¡Chíngame más, carnal!", le ruegas a Marco. Él acelera, bolas pesadas chocando tu clítoris. El clímax explota: tú primero, gritando, paredes vaginales apretando su verga como puño. Sofía se une, masturbándote el ano con un dedo. Marco ruge, corriéndose dentro del látex, caliente y seguro.

Caen los tres enredados, pechos subiendo y bajando, pieles pegajosas de sudor. El aroma a orgasmo flota, mezclado con el tequila derramado. Besos suaves ahora, caricias perezosas. Marco desecha el condón, Sofía trae toallitas húmedas, limpiándote con ternura. Como cuidarse en un trio, piensas sonriendo, no solo condones, sino el aftercare, las pláticas. "Neta estuvo de lujo", dice Sofía, acurrucándose en tu hombro. Marco asiente, mano en tu panza. Hablan bajito de lo vivido, risas nerviosas, promesas de más noches así.

La luna entra por la ventana, iluminando cuerpos saciados. Tú sientes un calor nuevo en el pecho, no solo físico, sino de conexión profunda. No hay celos, solo empoderamiento compartido. Te duermes entre ellos, soñando con tríos futuros, siempre cuidándose mutuamente. Al amanecer, café negro y pan dulce, planes para la playa. Esto es vida, piensas, lista para más.

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