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Acid Ghost No Hay Nada Que Intentar Ya Letras de Pasión Prohibida

6182 palabras

Acid Ghost No Hay Nada Que Intentar Ya Letras de Pasión Prohibida

La noche en la villa de la costa de Riviera Maya olía a sal marina y jazmín fresco, con el rumor de las olas rompiendo suave contra la arena blanca. Tú, con un vestido ligero de algodón que se pegaba a tu piel por la humedad tropical, estabas recargada en la baranda del balcón, sintiendo la brisa cálida acariciar tus muslos. La fiesta adentro pulsaba con ritmos electrónicos, luces neón bailando en las paredes de adobe pintado. Neta, qué chido todo esto, pensaste, mientras un trago de tequila reposado quemaba tu garganta, dulce y ahumado.

Entonces la oíste. Una canción filtrándose desde los altavoces, voz etérea y distorsionada: "acid ghost there's no use in trying anymore". Las palabras te erizaron la piel, como un fantasma ácido susurrando rendición en tu oído. Te imaginaste entregándote a algo inevitable, un deseo que no se resiste. Ahí fue cuando lo viste. Alto, moreno, con ojos negros como la noche maya y una sonrisa pícara que gritaba simón, carnala. Se llamaba Diego, un DJ local que pinchaba en las mejores ropas de Playa del Carmen. Sus brazos tatuados brillaban bajo las luces, y olía a coco y hombre sudado, puro macho mexicano.

Órale, güerita, ¿ya te rendiste a la noche? —te dijo acercándose, su voz grave vibrando en tu pecho.

Tú sonreíste, el corazón latiéndote fuerte, sintiendo ya el cosquilleo entre las piernas.

No hay nada que intentar ya, acid ghost
, repetiste en tu mente las lyrics, como un mantra de entrega. Charlaron de la música, de cómo esa rola les pegaba en el alma, y pronto sus manos rozaron las tuyas, piel contra piel, cálida y eléctrica. El deseo inicial era como una ola creciendo: sus ojos devorándote, tu aliento acelerado, el sabor de sus labios cerca cuando se inclinó para susurrar:

—Ven, baila conmigo. Deja que te lleve.

El salón estaba lleno de cuerpos moviéndose, pero para ti solo existía él. Sus caderas contra las tuyas en la pista, el roce de su verga endureciéndose contra tu vientre a través de la tela fina. Olías su sudor mezclado con el tequila en su aliento, y el tuyo propio, dulce de excitación. Tus pezones se marcaron duros bajo el vestido, y él lo notó, rozándolos con los dedos disimuladamente. Qué rico se siente esto, pensaste, el pulso latiendo en tu clítoris como un tambor.

La tensión subía gradual, como el volumen de la música. Salieron al jardín iluminado por antorchas tiki, donde el aire era más denso, cargado de flores y mar. Se besaron ahí, primero suave, sus labios carnosos probando los tuyos, lengua explorando con hambre contenida. Sus manos bajaron a tus nalgas, apretándolas firmes, y tú gemiste bajito, ay, wey, sintiendo la humedad empapando tus calzones. Él te levantó contra un muro de piedra cálida, tus piernas envolviéndolo, el roce de su erección presionando justo donde lo necesitabas.

No resistas, mija. Acid ghost there's no use in trying anymore —murmuró contra tu cuello, citando las lyrics con voz ronca, mientras mordisqueaba tu piel salada.

Entraron a una habitación privada de la villa, puerta cerrándose con clic suave. La cama king size con sábanas de lino blanco los esperaba, iluminada por velas de coco que parpadeaban sombras sensuales. Se desnudaron lento, saboreando cada revelación: tu cuerpo curvilíneo, pechos llenos con pezones oscuros endurecidos, panocha depilada brillando húmeda. Él, verga gruesa y venosa, goteando precúm, huevos pesados. El olor a sexo ya llenaba el aire, almizclado y embriagador.

Ya valió, no hay uso en intentar más. Entrégate al fantasma
, pensaste, mientras él te tumbaba suave, besando cada centímetro de tu piel. Sus labios en tus pechos, chupando fuerte, lengua girando en los pezones, enviando chispas directo a tu entrepierna. Gemías alto, ¡no mames, qué sabroso!, arqueando la espalda. Sus dedos bajaron, abriendo tus labios mayores, rozando el clítoris hinchado. Estabas chorreando, jugos calientes cubriendo su mano mientras metía dos dedos adentro, curvándolos para tocar ese punto que te hacía temblar.

La intensidad crecía, emocional y física. En tu mente, luchas internas: ¿Y si es solo una noche? ¿Y si quiero más? Pero su mirada te decía todo: mutuo, empoderador, dos adultos rindiéndose al placer. Él te volteó a cuatro patas, lengua lamiendo tu ano y panocha desde atrás, sabor salado y dulce en su boca. Tú lo jalaste al colchón, montándolo a la reversa, sintiendo su verga estirándote delicioso, llenándote hasta el fondo. Cabalgaste duro, nalgas chocando contra sus muslos, ¡pásala, cabrón!, el sonido de piel húmeda slap-slap-slap mezclándose con vuestros jadeos y la música lejana.

Él te volteó encima, misionero profundo, ojos en ojos. Sudor perlando sus abdominales, tus uñas clavándose en su espalda. El ritmo aceleró, pulsos latiendo juntos, olor a corrida acercándose. Acid ghost, susurraste, las lyrics sellando la entrega total. Él gruñó:

Ven conmigo, reina. No hay nada que intentar ya.

El clímax explotó como fuegos artificiales en la playa. Tu coño contrayéndose alrededor de su verga, chorros de placer mojando las sábanas, grito ahogado en su hombro. Él se vació dentro, semen caliente inundándote, espasmos compartidos. Cayeron jadeando, cuerpos entrelazados, piel pegajosa y temblorosa.

En el afterglow, yacían en silencio, brisa marina enfriando el sudor. Su mano acariciaba tu cabello, tú trazando sus tatuajes. Qué chingón fue eso, pensaste, un cierre emocional dulce. No promesas, solo la resonancia de la noche, las lyrics aún flotando como un fantasma satisfecho. Acid ghost there's no use in trying anymore... y no querías intentarlo.

La mañana los encontró desayunando mangos jugosos y café de olla en el balcón, sonrisas cómplices. Tú te sentías empoderada, llena, lista para más noches mayas. Él te besó la frente:

Vuelve cuando quieras, mi acid ghost.

Y supiste que lo harías.

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