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El Verbo Try en Inglés con Ella

6286 palabras

El Verbo Try en Inglés con Ella

Estás sentado en el sofá de cuero negro de su departamento en la Condesa, el aire cargado con el aroma dulce de su perfume de jazmín mezclado con el café recién molido que humea en la mesita. Qué chingón lugar, piensas, mientras miras las luces de la ciudad titilando por la ventana panorámica. Karla, tu maestra de inglés particular, camina de un lado a otro con ese vestido rojo ceñido que marca cada curva de su cuerpo moreno y atlético. Tiene treinta y tantos, el cabello negro suelto cayendo en ondas salvajes hasta la cintura, y unos ojos cafés que te clavan como si ya supieran todos tus secretos.

—Hoy vamos a practicar verbos irregulares, wey —dice con esa voz ronca, juguetona, sentándose a tu lado tan cerca que sientes el calor de su muslo rozando el tuyo—. El verbo try, ¿sabes? En inglés significa intentar, probar algo nuevo.

Try it on me
, por ejemplo. Prueba conmigo.

Tu pulso se acelera. No mames, ¿está coqueteando o nomás es su estilo de enseñar? Llevas tres semanas con estas clases privadas, recomendadas por un cuate del gym, y desde la primera vez que la viste, con esos labios carnosos pintados de rojo y esa risa que suena como un gemido ahogado, has sentido esa tensión en el pecho, esa comezón en las manos por tocarla. El departamento es perfecto: paredes blancas con arte mexicano moderno, plantas colgantes que perfuman el aire con tierra húmeda, y una playlist suave de cumbia rebajada sonando bajito de fondo.

—Dime una oración con verbo try en inglés —te pide, inclinándose hacia ti, su escote revelando la curva suave de sus pechos bronceados por el sol de Polanco.

Tragas saliva, el corazón latiéndote como tambor en fiesta. —I try to kiss you —dices con voz temblorosa, y ella suelta una carcajada que te eriza la piel.

—Órale, qué directo. Bien, pero hagámoslo más interesante. Levántate y try a seducirme con eso.

La clase apenas empieza, pero ya sientes el calor subiendo por tu cuello, el roce accidental de su rodilla contra la tuya enviando chispas eléctricas directo a tu entrepierna. El deseo inicial es como una brisa caliente: sutil, pero imposible de ignorar.

Pasan los minutos y la lección se calienta. Karla te hace repetir frases: Try harder, intenta más fuerte; Try this position, prueba esta posición. Cada vez que lo dices, ella se mueve más cerca, su aliento cálido en tu oreja oliendo a menta y deseo. Tus manos sudan sobre el cuaderno, pero no es por nervios de aprender inglés. Es por ella, por cómo su vestido se sube un poco mostrando la piel suave de sus muslos, dorados y firmes de tanto yoga en el parque.

Verbo try en inglés es perfecto para la vida, ¿no crees? —murmura, poniéndose de pie y estirándose como gata, el vestido tensándose sobre sus caderas anchas—. Siempre probando cosas nuevas. ¿Tú qué has probado últimamente que te haga vibrar?

Te quedas callado, imaginando sus manos en tu pecho, su boca explorando. Me late tanto esta morra, piensas, el pulso retumbando en tus sienes. Ella nota tu mirada y sonríe pícara, sentándose a horcajadas sobre tus piernas de repente. El peso de su cuerpo te hunde en el sofá, sus nalgas redondas presionando contra tu dureza creciente. Sientes su calor a través de la tela delgada, el aroma almizclado de su excitación mezclándose con el jazmín.

—Prueba tocarme aquí —susurra, guiando tu mano a su cintura—. Try to make me moan.

El mundo se reduce a eso: sus ojos fijos en los tuyos, el sonido de su respiración acelerada, el tacto sedoso de su piel bajo tus dedos temblorosos. La besas primero suave, probando, y ella responde con hambre, su lengua danzando con la tuya, saboreando a café y pasión. Tus manos suben por su espalda, desabrochando el vestido que cae como cascada roja al piso. Sus pechos libres, pezones oscuros endurecidos, rozan tu camisa. Qué pinche delicia, internalizas, mientras ella gime bajito contra tu cuello.

La tensión crece como tormenta en el desierto: lenta al principio, con roces que queman, besos que profundizan, hasta que la llevas al sillón reclinable junto a la ventana. Ella se quita la tanga negra, revelando su sexo húmedo y depilado, brillando bajo la luz tenue. Tú te despojas de la ropa, tu verga erecta palpitando al aire fresco. No mames, está cañón, piensas, mientras ella te empuja suave y te monta, guiándote dentro de ella centímetro a centímetro.

El calor húmedo la envuelve como terciopelo fundido, sus paredes apretándote con fuerza rítmica. Gime tu nombre —Ay, cabrón, así—, sus uñas clavándose en tus hombros, el sudor perlando su piel morena. Hueles su esencia íntima, salada y dulce, mientras embistes más profundo, el sonido de carne contra carne mezclándose con la cumbia y los autos lejanos de la avenida.

El clímax llega como oleada imparable. Ella acelera, sus caderas girando en círculos perfectos, sus pechos rebotando contra tu pecho. Sientes cada contracción, cada pulso de su interior ordeñándote, mientras tu propia liberación sube como lava. Try to hold it, jadea ella entre gemidos, pero no puedes: explotas dentro de ella con un rugido gutural, llenándola de calor pulsante. Ella tiembla encima, su orgasmo rompiéndola en espasmos, uñas hundiéndose, boca abierta en un grito ahogado que sabe a victoria.

Caen juntos, exhaustos, piel pegajosa de sudor, respiraciones entrecortadas sincronizándose. El afterglow es puro: ella acurrucada contra ti, su cabeza en tu pecho escuchando tu corazón calmarse. El aroma de sexo impregna el aire, mezclado con el jazmín marchito y el café frío. Afuera, la ciudad bulle indiferente, pero aquí dentro todo es paz ardiente.

—Ves, el verbo try en inglés funciona chido —ríe suave, besando tu clavícula—. Mañana practicamos come.

Tú sonríes, acariciando su cabello húmedo, sintiendo esa conexión profunda más allá de la carne. Esto no fue solo una clase, reflexionas, mientras el deseo dormido promete más pruebas. La noche se cierra con promesas, el cuerpo saciado pero el alma anhelando la próxima lección.

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