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Trios Ricos XXX De Pasión Prohibida

6820 palabras

Trios Ricos XXX De Pasión Prohibida

Imagina que estás en una fiesta exclusiva en Polanco, wey, con luces tenues que bailan sobre copas de cristal y el aroma a tequila reposado flotando en el aire. La música ranchera moderna retumba suave, haciendo que los cuerpos se muevan como olas calientes. Tú, con tu camisa ajustada marcando el pecho, sientes las miradas. Neta, no eres cualquier pendejo; has venido a cazar algo chido, algo que te haga olvidar el pinche estrés de la chamba.

Ahí los ves: ella, Karla, una morra de curvas que quitan el hipo, con un vestido rojo que se pega a sus chichis perfectas y su culo redondo como fruta madura. Él, Marco, alto, moreno, con esa sonrisa de rico que sabe lo que vale. Se miran, se tocan disimuladamente, y de repente, sus ojos caen en ti. Sientes el cosquilleo en la nuca, el pulso acelerándose como tambor de mariachi.

¿Qué carajos pasa aquí? ¿Me están cachando o qué?
piensas, mientras das un trago a tu drink, el hielo chocando contra el vidrio.

Karla se acerca primero, su perfume floral invadiendo tus sentidos, dulce como miel de maguey. "Hola, guapo", dice con voz ronca, su mano rozando tu brazo. La piel de ella es suave, cálida, y sientes el calor subir por tu espinazo. Marco llega detrás, su presencia imponente, pero no agresiva. "Nos caes bien, carnal. ¿Quieres unirte a nosotros para algo más... privado?" Sus palabras son como un susurro al oído, cargadas de promesas. Aceptas, neta, ¿quién rechazaría eso? Salen los tres en su BMW negro, el cuero de los asientos abrazando tu cuerpo mientras la ciudad pasa borrosa por las ventanillas.

En la mansión de ellos, en las Lomas, todo grita lujo: mármol blanco, piscina iluminada con luces azules, el olor a jazmín del jardín mezclándose con el salitre de la noche. Te sientan en un sofá enorme, Karla a un lado, Marco al otro. Ella te besa primero, sus labios carnosos probando como tequila con limón, dulce y ardiente. Su lengua danza con la tuya, y sientes su aliento caliente en tu boca. Marco observa, su mano en tu muslo, apretando firme pero juguetón. Esto es real, wey, piensas, el corazón latiéndote como loco.

La tensión crece despacio. Karla se quita el vestido, revelando lencería negra que deja poco a la imaginación. Sus tetas se mueven libres cuando desabrocha el bra, pezones duros como piedras preciosas. Tú la tocas, sientes la seda de su piel bajo tus dedos, el calor de su vientre plano. Marco se desnuda, su verga ya tiesa, gruesa y venosa, palpitando al ritmo de su respiración. "Ven, prueba esto", dice Karla, guiando tu mano a la polla de él. La agarras, dura como acero caliente, y sientes las venas latir contra tu palma. Él gime bajito, un sonido gutural que te eriza la piel.

Pinche locura, pero se siente chingón
, te dices mientras Karla se arrodilla entre tus piernas. Desabrocha tu pantalón, libera tu verga que salta erecta, goteando ya de anticipación. Su boca la envuelve, húmeda y caliente, lengua girando alrededor del glande como experta. El sabor salado de tu pre-semen en su lengua, el chasquido de sus labios succionando, el olor a sexo empezando a llenar la habitación. Marco te besa el cuello, mordisqueando suave, su barba raspando delicioso contra tu piel. Sus manos recorren tu pecho, pellizcando pezones hasta que jadeas.

La cosa escala. Karla se sube a ti, frotando su concha mojada contra tu verga. Sientes los labios hinchados, resbalosos de jugos, el calor como lava. "Fóllame, papi", susurra, y te hundes en ella de un empujón. Su interior aprieta como guante de terciopelo, paredes pulsando alrededor de tu pija. Gime fuerte, "¡Ay, sí, cabrón!", sus uñas clavándose en tus hombros. Marco se pone detrás de ella, escupiendo en su mano para lubricar su culo. Ella arquea la espalda, y él entra despacio, centímetro a centímetro. Los tres conectados, sus cuerpos chocando en ritmo perfecto: piel contra piel, sudor perlando frentes, el slap-slap de carne húmeda.

El aire se carga de olores: almizcle de arousal, sudor salado, el leve dulzor de sus perfumes mezclados. Escuchas sus respiraciones entrecortadas, gemidos que suben como crescendo de banda sinaloense. Tú embistes más fuerte, sintiendo a Marco a través de la delgada pared en Karla, su verga rozando la tuya indirectamente, una fricción que te vuelve loco. Trios ricos xxx, piensa Karla en voz alta entre jadeos, "esto es mejor que cualquier video de trios ricos xxx, neta". Sus palabras te prenden más, el morbo puro.

Cambian posiciones. Ahora Karla te chupa mientras Marco te coge por atrás, su lubricante fresco goteando entre tus nalgas. Sientes la presión en tu ano, el estiramiento ardiente pero placentero, y cuando entra, es como fuego bendito. Su verga te llena, prostateando con cada thrust, mientras la lengua de Karla lame tus bolas, succiona tu eje. El placer dobla, triples capas: su boca, su polla en ti, tus manos en sus cabezas. Gimes como loco, "¡Chingen, qué rico!", el mundo reduciéndose a sensaciones: el roce áspero de su pubis contra tu culo, el sabor de Karla en tu piel cuando la besas.

La intensidad sube, sudados y jadeantes. Karla se monta en Marco, su concha tragándoselo entero, tetas rebotando hipnóticas. Tú te pones detrás, lubricas y entras en su culo. Ella grita de placer, "¡Sí, los dos, cabrones!". El doble llenado la hace convulsionar, sus jugos chorreando por las bolas de Marco. Sientes todo: su esfínter apretando tu verga, el movimiento de la de él presionando, el calor compartido. Aceleran, cuerpos chocando violentos pero consentidos, amorosos. Sus pezones rozan tu pecho, bocas devorándose en besos salivosos.

El clímax se acerca como tormenta. Primero Karla, temblando, gritando "¡Me vengo, pinches!", su concha y culo pulsando, ordeñándolos. Eso te lleva al borde, tu verga hinchándose, bolas tensas. Marco gruñe, "Ya, wey", y sientes su corrida caliente inundándote por dentro, chorros espesos. Tú explotas, semen brotando en Karla, pintando sus paredes mientras ella aprieta más. El éxtasis dura eterno: pulsos sincronizados, temblores compartidos, el olor a corrida fresca mezclándose con sudor.

Caen los tres enredados en el sofá, respiraciones calmándose, pieles pegajosas de fluidos y sudor. Karla te besa suave, "Gracias, amor, fue épico". Marco acaricia tu espalda, "Vuelve cuando quieras, carnal". Sientes el afterglow, músculos laxos, corazón lleno.

Pinche vida chida, trios ricos xxx en su máxima expresión
, piensas mientras el jazmín entra por la ventana abierta, la noche mexicana envolviéndolos en paz sensual. Mañana será otro día, pero esta noche, eres rey.

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