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El Tri Split que Siempre Deseaste

6440 palabras

El Tri Split que Siempre Deseaste

Tú caminas por la arena tibia de la playa en Puerto Vallarta, el sol del atardecer tiñendo el cielo de naranjas y rosas que se reflejan en el mar Caribe. El aire huele a sal, coco y esas carnitas asadas de un puesto cercano, mezclado con el sudor ligero de los cuerpos bailando al ritmo de cumbia rebajada. Llevas un bikini rojo que abraza tus curvas como un amante posesivo, tu piel morena brillando con aceite de coco. Órale, qué noche tan chida, piensas, sintiendo el pulso acelerado por las miradas que te echan los weyes alrededor.

Ahí los ves: Marco y Luis, dos cabrones guapísimos que conociste hace rato en el bar. Marco, alto y musculoso, con tatuajes que serpentean por sus brazos como ríos de tinta, y ojos negros que te desnudan con una sola mirada. Luis, más delgado pero atlético, con una sonrisa pícara y el cabello revuelto por la brisa marina. Son carnales de toda la vida, inseparables, y desde que platicaron contigo, el aire se cargó de esa tensión eléctrica, de esas promesas mudas que hacen que tu panochita se humedezca solo de imaginar.

Neta, ¿y si me lanzo? Dos weyes como ellos, queriéndome comer con los ojos. Sería el tri split perfecto, yo en medio, partida en dos... o en tres.

Te acercas, el sonido de las olas rompiendo suave contra la orilla ahogando tu corazón que late como tambor. "¡Ey, reina!", grita Marco, su voz grave retumbando en tu pecho. Te jala por la cintura, su mano grande y cálida presionando tu cadera, mientras Luis te roza el brazo con los dedos, enviando chispas por tu espina. Bailan contigo, sus cuerpos pegados al tuyo en un sándwich humano que te hace jadear. Sientes la dureza de Marco contra tu nalga izquierda, el bulto de Luis rozando tu muslo derecho. Qué rico, el calor de sus pieles sudadas mezclándose con la tuya, el olor a hombre, a colonia barata y deseo puro.

"¿Vienes con nosotros a la cabaña, muñeca?", susurra Luis en tu oreja, su aliento caliente oliendo a tequila y menta. Asientes, la garganta seca, el deseo ardiendo en tu vientre como chile habanero. Caminan los tres por la playa, tus pies hundiéndose en la arena fresca, risas nerviosas rompiendo el silencio. La cabaña es chiquita, de palapa, con hamacas afuera y adentro una cama king size cubierta de sábanas blancas que crujen bajo el ventilador girando perezoso.

Acto dos comienza con besos. Marco te besa primero, sus labios carnosos devorándote, lengua invadiendo tu boca con sabor a ron y sal. Luis te besa el cuello, mordisqueando suave, sus manos deslizándose bajo tu bikini para apretar tus tetas firmes, pezones endureciéndose como piedritas bajo sus pulgares. ¡Ay, wey, qué sabroso! Gimes contra la boca de Marco, tus manos explorando sus pechos duros, bajando a desabrochar sus shorts. Luis te quita el bikini de un tirón juguetón, exponiendo tu cuerpo desnudo al aire húmedo, tus pezones oscuros erguidos, tu culazo redondo temblando de anticipación.

Te tumban en la cama, el colchón hundiéndose suave. Marco se arrodilla entre tus piernas abiertas, su lengua trazando caminos ardientes por tus muslos internos, el olor de tu excitación llenando la habitación como perfume prohibido. "Estás empapada, carnalita", gruñe, lamiendo tu clítoris hinchado, chupando con hambre que te hace arquear la espalda. Luis te besa profundo, su verga dura presionando tu mano mientras la acaricias, gruesa y venosa, latiendo como un corazón salvaje. Intercambian posiciones, Luis ahora entre tus piernas, dos dedos gruesos metiéndose en tu panocha chorreante, curvándose para tocar ese punto que te hace gritar "¡Sí, cabrón, ahí!". Marco te ofrece su verga a la boca, y la chupas ansiosa, saboreando el precum salado, el olor almizclado de su piel haciendo que tu cabeza gire.

Esto es el paraíso, neta. Sus lenguas, sus manos, me tienen al borde. Pero quiero más, quiero el tri split, que me partan en tres pedazos de placer.

La tensión sube como marea. Tus gemidos llenan la cabaña, mezclados con los suyos: "¡Qué chingona chupas, reina!", "¡Tu coñito es una delicia!". Sudor perla sus cuerpos, goteando sobre tu piel, el ventilador revolviendo el aroma a sexo crudo, a fluidos y piel caliente. Te voltean, te ponen de rodillas, Marco detrás, su verga lubricada con tu propia humedad presionando tu ano apretado. "Relájate, mi amor, todo chido", murmura, entrando despacio, centímetro a centímetro, el estiramiento ardiente convirtiéndose en éxtasis puro. Luis enfrente, metiéndose en tu panochita resbaladiza, llenándote hasta el fondo. Estás partida, split entre ellos, los dos moviéndose en ritmo perfecto, sus vergas rozándose separadas solo por la delgada pared interna.

"¡Este es el tri split, wey!", ríe Marco, embistiendo más hondo, sus bolas peludas golpeando tu clítoris. Luis acelera, "¡Sí, el tri split que te va a volver loca!", sus manos en tus tetas, pellizcando pezones. Tú en medio, el placer triplicado: la plenitud en coño y culo, sus alientos en tu cuello, el slap-slap-slap de carne contra carne, el squelch húmedo de tu excitación chorreando por tus muslos. Sientes cada vena, cada pulso, el calor escaldante, olores intensos de sudor y semen próximo. Tus paredes internas se contraen, el orgasmo construyéndose como tormenta, vértigo en el estómago, piernas temblando.

El clímax explota. "¡Me vengo, cabrones!", gritas, el mundo blanco, pulsos eléctricos desde tu centro irradiando a cada nervio. Tu panocha aprieta a Luis como puño, tu ano ordeñando a Marco. Ellos rugen, Marco llenándote el culo con chorros calientes que sientes resbalar adentro, Luis inundando tu coño con semen espeso, goteando fuera. Colapsan sobre ti, tres cuerpos entrelazados, pechos agitados, risas exhaustas.

Acto final: yacen en la cama, el ventilador secando el sudor de sus pieles. Marco te besa la frente, "Eres una diosa, reina". Luis acaricia tu cabello, "El mejor tri split de mi vida". Tú sonríes, el cuerpo lánguido, satisfecho, el eco de placeres reverberando en tus músculos. Afuera, las olas susurran, la noche envuelve la cabaña en paz. Neta, esto fue épico. ¿Repetimos?, piensas, acurrucándote entre ellos, el corazón lleno, el alma en afterglow eterno.

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