Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Xvideos Trio Con Mi Novia Xvideos Trio Con Mi Novia

Xvideos Trio Con Mi Novia

7537 palabras

Xvideos Trio Con Mi Novia

Todo empezó una noche calurosa en mi depa de la Condesa, con el ventilador zumbando como loco y el olor a tacos de la esquina colándose por la ventana. Yo, Alex, estaba tirado en la cama con mi novia Valeria, esa chava morena de curvas que me volvía loco con solo una mirada. Llevábamos un año juntos, neta que la química entre nosotros era de esas que prenden fuego. Esa noche, como muchas, nos pusimos a ver pornito en Xvideos, buscando algo que nos pusiera en sintonía.

—Órale, wey, mira este —le dije, mientras le daba play a un video que se llamaba justo xvideos trio con mi novia. Era un cuate como yo, con su jefa y otro vato, los tres enredados en una cama enorme, sudando y gimiendo como posesos.

Valeria se acurrucó contra mí, su piel suave rozando mi brazo, oliendo a vainilla y a ese sudor ligero que me ponía la verga dura al instante.

¿Y si lo hacemos de verdad? ¿Y si invito a un carnal?
pensé, mientras veía cómo la novia del video chupaba las dos vergas con una cara de puro placer. Valeria soltó un gemidito cuando la escena se puso intensa, su mano bajando despacito por mi pecho hasta mi short.

—¿Te late? —me preguntó con esa voz ronca que me derrite, sus ojos cafés brillando con picardía mexicana pura.

—Neta que sí, amor. Pero solo si tú quieres. Nada de presiones —le contesté, besándola suave, saboreando sus labios carnosos con sabor a chicle de fresa.

Ahí empezó la tensión. Hablamos toda la noche de fantasías, de cómo un xvideos trio con mi novia podría ser lo máximo si lo hacíamos bien. Valeria confesó que siempre había soñado con dos vatos dándole amor por todos lados, sintiéndose la reina del mambo. Yo, celoso un poquito al principio, pero la idea de verla gozar me excitaba más que nada. Al día siguiente, le mandé mensaje a Marco, mi compa de la uni, un morro atlético, guapo sin ser presumido, que siempre andaba soltero y con fama de bueno en la cama.

Acto uno cerrado: la semilla plantada, el deseo latiendo como un tambor en mi pecho.

Pasaron unos días de pura provocación. Valeria me mandaba fotos en ropa interior, posando como en esos videos, y yo le respondía con videos míos pajeadome pensando en el plan. La tensión crecía cada vez que nos veíamos. Una tarde, en el coche camino al súper, ella me metió la mano en el pantalón mientras manejaba, sus dedos juguetones apretando mi verga tiesa.

—Imagínate a Marco aquí, chupándomela mientras tú me besas —susurró, su aliento caliente en mi oreja, oliendo a café de olla que se había echado antes.

Me estacioné en un callejón discreto, la besé con hambre, mis manos amasando sus nalgas firmes bajo la falda.

Esto va en serio, carnal. No hay vuelta atrás
me dije, el corazón retumbando como en una peda de cumbia. Marco aceptó esa misma noche, con un "órale, wey, pero todo en buena onda". Quedamos en mi depa el viernes, con velitas, chelas frías y música de Grupo Frontera de fondo para ambientar.

Cuando llegó Marco, alto, con esa sonrisa pícara y olor a colonia barata pero sexy, el aire se cargó de electricidad. Valeria salió del baño en un baby doll negro transparente, sus tetas grandes asomando, pezones duros como piedritas. Nos miramos los tres, el silencio roto solo por el zumbido del refri.

—¿Listos para nuestro propio xvideos trio con mi novia? —dijo ella, rompiendo el hielo con una risa nerviosa pero empoderada.

Empezamos despacio, sentados en la sala. Yo la besé primero, profundo, lengua explorando su boca húmeda, mientras Marco la tocaba por detrás, sus manos grandes deslizándose por su espalda. Ella gemía bajito, ahhh, vibrando contra mi piel. El olor a su excitación empezó a llenar el cuarto, ese aroma dulce y almizclado que me enloquece. Le quité el baby doll, exponiendo su cuerpo perfecto: caderas anchas, vientre suave, chochito ya húmedo brillando bajo la luz tenue.

Marco se unió, besándole el cuello, y yo bajé a chuparle las tetas, saboreando la sal de su piel sudada. Valeria se arqueó, sus uñas clavándose en mi hombro, pinche rico, murmuró. La llevamos a la cama, la acostamos como a una diosa. Yo me puse entre sus piernas, lamiéndole el clítoris hinchado, su sabor ácido y dulce explotando en mi lengua, mientras Marco le metía los dedos en la boca y ella los chupaba con ganas.

La intensidad subía.

¿Esto es real? Mi novia gimiendo por dos vergas, y yo amándola más que nunca
. Ella nos miró, ojos vidriosos: —Chínguenme ya, cabrones.

Ahí explotó el medio acto, con besos cruzados, manos por todos lados. Valeria se arrodilló, nos jaló los shorts. Mi verga saltó libre, venosa y palpitante, y la de Marco igual, gruesa y lista. Ella las tomó en sus manos suaves, masturbándonos lento, el sonido de piel contra piel chap chap mezclándose con nuestros jadeos. Primero me la chupó a mí, garganta profunda, saliva chorreando por su barbilla, ojos fijos en los míos. Luego a Marco, comparando con gemidos de aprobación. Qué puta tan rica, pensé, pero en el buen sentido, la más empoderada del mundo.

La puse a cuatro patas, yo atrás embistiéndola despacio al principio, sintiendo su chochito apretado tragándome entero, calor húmedo envolviéndome. Marco enfrente, ella mamándosela con slurps ruidosos. El cuarto olía a sexo puro: sudor, fluidos, perfume mezclado. Golpes de cadera contra nalgas, plaf plaf, sus tetas balanceándose. Cambiamos: Marco la cogía ahora, fuerte, sus bolas chocando, mientras yo le metía la verga en la boca. Valeria gritaba de placer, —¡Sí, así, pendejos, no paren! — su voz mexicana ronca, vibrando en mi eje.

La tensión psicológica era brutal. Yo sentía un pellizco de celos viendo cómo Marco la hacía temblar, pero se convertía en fuego puro al ver su cara de éxtasis.

Esto nos une más, wey. Es nuestro
. La volteamos, la pusimos encima de mí, cabalgándome con furia, su clítoris frotándose en mi pubis, jugos chorreando por mis huevos. Marco se paró sobre la cama, metiéndosela en la boca mientras rebotaba. Sus gemidos eran sinfonía: altos, graves, ahogados.

El clímax se acercaba. Sentí sus paredes contraerse alrededor de mi verga, —¡Me vengo, cabrón! —gritó ella, cuerpo convulsionando, tetas temblando, olor a orgasmo intenso. Yo no aguanté, eyaculando dentro, chorros calientes llenándola, mientras Marco se corría en su boca, ella tragando con deleite, labios brillosos de semen.

Colapsamos los tres, enredados en sábanas húmedas, respiraciones agitadas sincronizándose. Valeria en medio, besándonos alternadamente, su piel pegajosa contra la nuestra. El afterglow era mágico: risas suaves, caricias tiernas, el sabor salado en su lengua cuando me besó.

—Fue mejor que cualquier xvideos trio con mi novia —dijo ella, acurrucándose.

Marco se fue al rato, con un abrazo de carnales. Nosotros nos quedamos abrazados, el corazón latiendo calmado.

Esto nos cambió para bien. Más confianza, más amor
. Desde esa noche, nuestra relación ardió con nueva intensidad, recordando siempre ese trio inolvidable que nos hizo sentir vivos como nunca.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.