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Cancion Try En Español Enciende Mi Deseo

7113 palabras

Cancion Try En Español Enciende Mi Deseo

Estabas sola en tu depa en la Condesa, México, con el calor de la noche pegándote a la piel como un amante impaciente. El ventilador zumbaba perezoso, moviendo el aire cargado de jazmín del balcón y un leve aroma a tequila reposado que habías sorbido hace rato. Abriste tu laptop, buscando algo que te sacara del hastío del día, y ahí estaba: una cancion try en español, una versión sensual de ese tema que siempre te erizaba la piel, pero ahora con voz ronca, guitarra acústica y un ritmo que latía como un corazón acelerado. La pusiste a sonar, y las palabras te envolvieron: "Donde hay deseo, yo quiero ir..." Neta, se te paró el vello de la nuca.

Te recostaste en el sofá de terciopelo verde, las piernas abiertas dejando que el aire fresco rozara tus muslos desnudos bajo la falda ligera. El sonido de la canción te invadía, grave y hipnótico, haciendo que tu cuerpo respondiera sin permiso. Sentiste un cosquilleo entre las piernas, cálido y húmedo, como si la música te lamiera despacio.

Wey, ¿por qué esta pinche canción me pone así de caliente?
Pensaste, mientras tus dedos jugaban con el borde de tu blusa, rozando un pezón que se endurecía al instante. Imaginaste manos fuertes sobre ti, guiándote, probándote, como decía la letra: "Yo lo intento, lo intento..."

De repente, el teléfono vibró. Era Marco, tu carnal de la uni, el wey con el que habías coqueteado mil veces pero nunca cruzado la línea. "¿Qué onda, nena? ¿Sola y aburrida?" Su voz juguetona te hizo sonreír. Le contaste de la canción, riendo. "Órale, mándamela. Voy para allá con chelas." Colgaste, el pulso ya latiéndote fuerte en las venas. Te levantaste, te miraste en el espejo: cabello suelto, labios rojos, ojos brillantes de anticipación. El aroma de tu perfume, vainilla y canela, se mezclaba con el sudor ligero de tu piel. ¿Sería esta la noche en que por fin lo intentarías todo?

Media hora después, Marco tocó la puerta, con dos chelas frías en la mano y esa sonrisa pícara que te derretía. Alto, moreno, con brazos tatuados que olían a colonia fresca y calle mexicana. "¡Ey, qué chido tu depa!" dijo, besándote la mejilla, su barba raspando suave tu piel. Pusiste la canción de nuevo, volumen alto. Bailaron un poco, torpes al principio, sus caderas rozando las tuyas en el espacio chico de la sala. El ritmo los mecía, lento, como un vaivén prometedor. Sentiste su aliento cálido en tu cuello, oliendo a menta y cerveza.

"Esta canción está cabrona", murmuró él, sus manos en tu cintura, apretando justo lo suficiente para que un jadeo se te escapara.

Neta, su toque quema como chile en la lengua.
La tensión crecía con cada acorde, la voz femenina de la cancion try en español susurrando promesas de entrega total. Tus pechos se presionaban contra su torso firme, los latidos de su corazón retumbando contra los tuyos. Él te miró a los ojos, oscuro y hambriento. "¿Quieres intentarlo de verdad?" preguntó, eco de la letra. Asentiste, la boca seca, el deseo pooling entre tus piernas como miel caliente.

Lo jalaste al sofá, sentándote a horcajadas sobre él. Sus manos subieron por tus muslos, callosas y seguras, levantando la falda hasta revelar tu tanga de encaje negro. "Estás mojada, mamacita", gruñó, su voz ronca como la canción que aún sonaba de fondo. Rozó tus labios con los suyos, un beso tentativo al principio, saboreando la sal de tu piel y el dulzor de la chela en su lengua. Lo devoraste, mordiendo suave su labio inferior, mientras tus caderas se mecían contra la dureza que crecía bajo sus jeans. El roce era eléctrico, fricción que te hacía gemir bajito, el sonido perdido en la guitarra vibrante.

Marco te quitó la blusa con urgencia contenida, sus labios bajando por tu cuello, lamiendo el hueco de tu clavícula donde el sudor brillaba como rocío. Olía a él: hombre, sudor limpio, deseo crudo. Tus pezones, duros como piedras, se arquearon ante su boca. Los chupó, succionando fuerte, la lengua girando en círculos que te arquearon la espalda. "¡Ay, wey, qué rico!" jadeaste, enterrando las uñas en su cabello negro. Tus manos bajaron, desabrochando su cinturón con dedos temblorosos. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, palpitando caliente en tu palma. La acariciaste despacio, sintiendo la piel suave sobre el acero debajo, un hilo de pre-semen humedeciendo tu pulgar.

La canción llegó a su clímax, y con ella, la intensidad. Lo empujaste suave, quitándote la tanga de un tirón. Te arrodillaste entre sus piernas, el piso fresco contra tus rodillas. Lo miraste desde abajo, ojos traviesos: "Ahora yo intento". Tu lengua trazó la vena de su longitud, saboreando el salado almizcle de su excitación. Lo tomaste en la boca, profundo, chupando con hambre, el sonido húmedo mezclándose con su gemido gutural. "¡Puta madre, nena!" exclamó, sus caderas empujando leve, pero tú controlabas el ritmo, lamiendo la cabeza sensible hasta que tembló.

Su sabor me enloquece, como tamal bien condimentado, adictivo.

Pero querías más. Te levantaste, guiándolo a la cama, el colchón hundiéndose bajo su peso. Se recostó, y tú montaste sobre él, frotando tu concha húmeda contra su verga dura. El calor de su piel contra la tuya era abrasador, sudor perlando vuestros cuerpos. "Entra en mí, pendejo", susurraste juguetona, y él obedeció, embistiéndote lento al principio. Sentiste cada centímetro estirándote, llenándote, el placer punzante como un shot de mezcal. Cabalgaste fuerte, pechos rebotando, sus manos amasando tus nalgas, el slap de piel contra piel resonando en la habitación.

La tensión escalaba, tus paredes apretándolo rítmicamente, el olor a sexo saturando el aire: almizcle, sudor, esencia tuya. Él volteó, poniéndote debajo, piernas sobre sus hombros. Te folló profundo, cada estocada rozando ese punto que te hacía ver estrellas. "¡Más, cabrón, más!" gritaste, uñas arañando su espalda. Sus bolas golpeaban tu culo, el sonido obsceno y delicioso. El orgasmo te golpeó como ola en Acapulco, contrayéndote alrededor de él, chorros de placer mojando las sábanas. Él gruñó, corriéndose dentro, caliente y abundante, colapsando sobre ti en un enredo de miembros temblorosos.

La canción había terminado hace rato, pero su eco quedaba en vuestros jadeos. Se quedaron así, pegados, su peso reconfortante, el olor de vuestros fluidos mezclados como perfume íntimo. Marco besó tu frente, suave. "Qué chingón fue eso, nena. La canción esa... mágica". Reíste bajito, acariciando su cabello húmedo.

Neta, valió la pena intentarlo. Y lo haríamos mil veces más.
El amanecer pintaba la ventana de rosa, y en ese afterglow, supiste que la cancion try en español no solo había encendido la pasión, sino algo más profundo, un lazo que latía como el ritmo que los unió.

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