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El Frontline Tri Act Ardiente

7010 palabras

El Frontline Tri Act Ardiente

El sol de Playa del Carmen te pega en la cara como un beso caliente mientras caminas por la arena blanca hacia el club de playa. Qué chido este viaje solo para desconectarte del pinche estrés de la ciudad. Llevas unos shorts sueltos y una camisa abierta que deja ver tu pecho bronceado. El aire huele a sal marina mezclada con coco de los protectores solares, y el sonido de las olas rompiendo contra la orilla te relaja los músculos.

Entras al área VIP, la frontline, justo en primera línea frente al mar. Ahí están ellas: Ana y Lupe, dos morras espectaculares que captan tu mirada al instante. Ana es alta, con curvas que matan, cabello negro largo hasta la cintura y un bikini rojo que apenas contiene sus chichis firmes. Lupe, más petite pero igual de sabrosa, con piel canela, ojos verdes que brillan y un tanga negro que resalta su culo redondo. Están bailando reggaetón, sudando un poquito, riendo entre ellas.

Estas chavas están cañonas, wey. ¿Será que hoy cae algo heavy?
Piensas mientras te acercas a la barra. Pides un ron con cola, el hielo crujiendo en el vaso fresco contra tu mano caliente. Ana te ve primero y te guiña un ojo. Neta, sientes un cosquilleo en el estómago.

—Oye, guapo, ¿vienes solo? —te dice Lupe con esa voz ronca mexicana que te eriza la piel, acercándose con una cerveza en la mano.

—Sí, morra, buscando aventura —respondes sonriendo, oliendo su perfume mezclado con sudor salado, delicioso.

Ana se une, pegándose a tu lado. Sus tetas rozan tu brazo accidentalmente —o no tanto—. Charlan de todo: de la fiesta, del calor que pone caliente a cualquiera. El DJ sube el volumen, y pronto están bailando los tres. Sus cuerpos se mueven al ritmo, caderas chocando contra las tuyas. Sientes el calor de Ana por delante, el de Lupe por detrás. Manos en tu cintura, risas en tu oído. El deseo empieza a picar como arena en la piel.

Después de unos tragos, Lupe se acerca al oído: —Sabes qué, carnal. Nosotras tenemos un jueguito aquí en la frontline. Se llama el Frontline Tri Act. ¿Te late?

Tu pulso se acelera.

¿Qué madres es eso? Suena a algo que me va a poner la verga dura toda la noche.

—Explíquenme, reinas —dices, voz baja para no gritar sobre la música.

Ana ríe, mordiéndose el labio. —Es simple, amor. Tres personas, tres actos de puro placer, aquí mismo en primera línea. Acto uno: toques y besos. Acto dos: lo que se nos antoje con las manos y bocas. Acto tres... ya sabes, el gran final. Todo consensual, todo chido. ¿Estás en?

Miras sus ojos brillantes, sientes el viento marino en la cara, el bass retumbando en tu pecho. —¡Claro que sí, pendejas ricas! —dices, y sellan con un beso cada una, suave al principio, saboreando labios salados y ron dulce.

El primer acto arranca ahí mismo, semiocultos por las palmeras en la frontline. Ana te besa profundo, su lengua danzando con la tuya, mientras Lupe te acaricia el pecho, bajando despacio por tu abdomen. Sientes sus uñas raspando tu piel, enviando chispas directas a tu entrepierna. El olor a mar y a ellas —sudor, crema, excitación— te marea de placer. Tus manos exploran: aprietas el culo de Lupe, firme y caliente; masajeas la espalda de Ana, sintiendo su respiración agitada contra tu cuello.

—Estás duro ya, ¿verdad, cabrón? —susurra Lupe, rozando tu erección por encima del short. Gimes bajito, el sonido perdido en las olas.

Pasan al acto dos cuando el sol empieza a bajar, tiñendo el cielo de naranja. Se mueven a una cabaña privada del club, con vista al mar, cortinas mosquiteras ondeando. Luz tenue, velas oliendo a vainilla. Te quitan la camisa, besos bajando por tu torso. Ana se arrodilla primero, desatando tu short. Tu verga salta libre, palpitante, venosa. Ella la mira con hambre: —Mmm, qué pinga tan rica.

Su boca caliente la envuelve, lengua girando en la cabeza, saboreando el pre-semen salado. Chupadas lentas, profundas, el sonido húmedo mezclándose con gemidos. Lupe te besa, metiendo lengua mientras te pellizca los huevos. Cambian: Lupe mama con ganas, garganta profunda que te hace arquear la espalda.

Pinche madre, estas morras saben lo que hacen. Me van a hacer venir ya.
Pero aguantas, respirando hondo el aire cargado de sexo.

Las desvistes. Bikinis volando. Cuerpos desnudos perfectos: chichis de Ana rebotando, pezones duros como piedras; panocha de Lupe depilada, labios hinchados brillando. Las tumbas en la cama king size, sábana de algodón fresco contra pieles calientes. Lames el clítoris de Ana primero, sabor dulce-musgoso, ella gimiendo ¡ay wey, no pares! Dedos dentro, curvados, sintiendo contracciones. Lupe se une, chupándote mientras comes a su amiga. Lenguas y dedos por todos lados, sudando, pieles pegajosas.

El calor sube, pulses latiendo como tambores. Besos triples, lenguas entrelazadas, saliva compartida. Tocan tu culo, un dedo rozando el ano juguetón, enviando ondas de placer prohibido pero chingón.

—Acto tres, amores —dice Ana, ojos vidriosos—. Cógeme primero.

Te pones de rodillas detrás de ella, en cuatro sobre la cama. Su panocha mojada te recibe, apretada, caliente como horno. Empujas despacio, centímetro a centímetro, gimiendo al sentirla envolverte. Plaf, plaf, golpes rítmicos, piel contra piel, olor a sexo puro. Lupe debajo, lamiendo donde se unen, lengua en tu verga y bolas.

Cambias: Lupe a horcajadas, cabalgando salvaje, chichis saltando, uñas en tu pecho. Ana se sienta en tu cara, panocha frotándose, jugos en tu boca. Gemidos llenan la cabaña: ¡Sí, cabrón! ¡Más duro! ¡Qué rico tu verga! Sudor goteando, sábanas revueltas, el mar rugiendo afuera como testigo.

La tensión crece, coños contrayéndose, tu verga hinchándose.

No aguanto más, estas diosas me van a exprimir.
Lupe viene primero, gritando, temblando, chorro caliente mojándote. Ana sigue, arqueándose, clítoris palpitando en tu lengua. Tú explotas en Lupe, chorros calientes llenándola, espasmos interminables, placer cegador.

Colapsan los tres, enredados, respiraciones jadeantes calmándose. Pieles pegajosas, semen goteando, risas suaves. Besos tiernos post-sexo, caricias perezosas. El viento fresco entra, enfriando cuerpos ardientes.

—El mejor Frontline Tri Act ever —dice Ana, acurrucada en tu pecho, dedo trazando círculos en tu piel.

—Neta, carnal. Vuelve cuando quieras —agrega Lupe, besando tu hombro.

Te quedas ahí, mirando estrellas salir sobre el mar, cuerpo pesado de satisfacción.

Este viaje ya valió madre todo. Qué chingón el frontline tri act.
El afterglow dura horas, promesas de más noches, conexión profunda más allá del puro placer.

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