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Que Significa Try En Tu Piel

7157 palabras

Que Significa Try En Tu Piel

Estaba en esa fiesta en la Condesa, con el aire cargado de reggaetón y olor a tacos al pastor que venían de la taquería de la esquina. La luz de los neones parpadeaba sobre las copas de mezcal, y yo, Ana, con mi vestido negro ajustado que me hacía sentir como una diosa urbana, bailaba sola hasta que él apareció. Se llamaba Diego, un morro alto, con ojos cafés intensos y una sonrisa que prometía travesuras. Hablaba con ese acento chilango puro, pero de vez en cuando soltaba palabras en inglés que me intrigaban.

"Órale, Ana, ¿bailamos?", me dijo acercándose, su mano rozando mi cintura con una calidez que ya me erizaba la piel. Bailamos pegaditos, sus caderas moviéndose contra las mías al ritmo de Bad Bunny. Sudor mezclado con su colonia fresca, como a limón y madera. Sentí su aliento en mi cuello, caliente, y un cosquilleo que bajaba directo a mi entrepierna.

Después de unos shots, nos sentamos en un rincón. "Try this", dijo ofreciéndome un trago de tequila reposado. Lo miré confundida. "¿Qué significa try, wey? ¿Intentar? ¿O qué pedo?" Reí, pero mis ojos se clavaron en sus labios carnosos. Él se acercó más, su voz ronca: "Significa que vamos a try todo lo que se nos antoje esta noche, mami". Neta, en ese momento mi cuerpo se encendió. ¿Qué tanto podíamos intentar juntos?

¿Y si esta noche descubro qué significa try de verdad? Mi corazón late como tamborazo, y entre mis piernas ya siento esa humedad traicionera.

Salimos de la fiesta tomados de la mano, caminando por las calles empedradas de la Roma. El viento fresco de la noche mexicana nos envolvía, trayendo aromas de jazmín de algún balcón y el humo lejano de unos cigarros. Llegamos a su depa, un loft chido con ventanales enormes que daban a las luces de la ciudad. Apenas cerramos la puerta, sus labios capturaron los míos. Beso profundo, con lengua juguetona que sabía a tequila y deseo puro. Sus manos grandes exploraban mi espalda, bajando hasta apretar mis nalgas con fuerza juguetona.

"Desnúdate para mí, Ana", murmuró contra mi boca. Me quité el vestido despacio, sintiendo sus ojos devorarme. Mis pechos libres, pezones duros como piedras bajo su mirada. Él se quitó la camisa, revelando un torso marcado por gym, con vello suave que invitaba a tocar. Lo empujé al sofá, montándome encima. "Neta, Diego, enséñame qué significa try", le dije mordiéndome el labio.

Sus dedos bajaron mi tanga, rozando mi clítoris hinchado. Gemí bajito, el sonido ahogado en su cuello. Olía a hombre, a sudor limpio y excitación. Me abrió las piernas, su lengua trazando caminos húmedos por mis muslos internos. Cuando llegó a mi centro, lamió despacio, saboreándome como si fuera el mejor postre. "Deliciosa, pendeja sexy", gruñó, y yo me arqueé, mis uñas clavándose en su cabello.

El placer subía en olas, mi respiración entrecortada mezclándose con sus chupadas rítmicas. Sentía cada roce de su barba incipiente contra mi piel sensible, el calor de su boca contrastando con el aire fresco del depa. "¡Ay, wey! No pares", supliqué, mis caderas moviéndose solas contra su cara. Él metió dos dedos, curvándolos justo ahí, en ese punto que me hace ver estrellas. El orgasmo me golpeó fuerte, un estallido de fuego líquido que me dejó temblando, gritando su nombre.

Pero eso era solo el principio. Me levantó como si no pesara nada, llevándome a la cama king size con sábanas de algodón egipcio que olían a lavanda fresca. "Ahora try esto", dijo sacando un vibrador de la mesita. Pequeño, plateado, zumbando bajito cuando lo encendió. Mis ojos se abrieron grandes. "¿Qué onda con eso? Nunca he...", confesé, nerviosa pero mojada de anticipación.

Miedo y morbo revueltos en mi panza. ¿Qué significa try si no es esto? Dejar que él me lleve a lo desconocido, confiando en que será chingón.

Me puso de rodillas, mi culo en pompa hacia él. El vibrador rozó mi entrada, vibrando suave al principio. Gemí, el zumbido enviando chispas por mi espina. Diego lo empujó despacio, mientras sus dedos jugaban con mi clítoris. "Relájate, reina", susurró, besando mi espalda. El placer era intenso, diferente, como electricidad líquida. Él se posicionó detrás, su verga dura presionando mi ano con lubricante frío que olía a cereza.

"¿Quieres try anal, Ana? Dime sí y te hago volar". Asentí, empoderada, dueña de mi cuerpo. "Sí, cabrón, hazme tuya por completo". Entró centímetro a centímetro, el estiramiento ardiente pero placentero, mezclado con el vibrador en mi coño. Lleno, tan lleno. Sus embestidas empezaron lentas, el sonido de piel contra piel resonando en la habitación, como palmadas rítmicas. Sudor goteando, mezclándose, su olor almizclado invadiendo todo.

Aceleró, sus manos agarrando mis caderas con fuerza. Yo empujaba hacia atrás, cabalgando esa ola de placer prohibido. "¡Qué rico, Diego! ¡Más!", grité, mi voz ronca. Él gruñía como animal, "Eres mi puta favorita, Ana, tan apretada". El lenguaje sucio me encendía más, mi clítoris palpitando bajo sus dedos. El clímax se acercaba, un tsunami building up.

Cambié de posición, queriendo verlo. Me monté en reversa, su verga profunda en mi culo mientras el vibrador zumbaba en mi mano contra mi clítoris. Lo cabalgaba fuerte, mis tetas rebotando, el espejo del clóset reflejando nuestra lujuria salvaje. Sus manos amasaban mis nalgas, palmeándolas suave. "Mírate, mamacita, qué chingona te ves", dijo, y eso me llevó al borde.

El orgasmo explotó, mi cuerpo convulsionando, chorros de placer mojando las sábanas. Él se corrió segundos después, caliente dentro de mí, su rugido primal llenando el aire. Colapsamos juntos, jadeantes, piel pegajosa de sudor y fluidos. Su semen goteaba lento, un recordatorio táctil de nuestra unión.

Nos quedamos así, enredados, el silencio roto solo por nuestras respiraciones calmándose. Besos suaves ahora, tiernos. "Entonces, ¿qué significa try para ti ahora?", preguntó él riendo bajito, su dedo trazando círculos en mi vientre.

Significa esto: atreverse con alguien que te hace sentir viva, poderosa, deseada. Significa no tener miedo al placer nuevo.

Me acurruqué contra su pecho, escuchando su corazón latir fuerte aún. Afuera, la ciudad seguía su ritmo: cláxones lejanos, risas de borrachos, el aroma a elotes asados flotando. Pero aquí, en su cama, todo era paz y satisfacción. "Significa que quiero try más noches así contigo, wey", respondí, sellando el pacto con un beso salado de sudor y lágrimas de placer.

Al amanecer, con el sol filtrándose por las cortinas, nos despedimos con promesas de más aventuras. Salí a la calle, piernas flojas, sonrisa pendeja en la cara. Neta, qué chido es descubrir nuevos significados en la piel de alguien especial. Y yo, lista para try lo que venga.

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