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Como Hacer un Trio con Dos Mujeres que Te Enloquecen

6985 palabras

Como Hacer un Trio con Dos Mujeres que Te Enloquecen

Imagina que estás en una noche de viernes en Polanco, Ciudad de México, con el aire cargado de ese olor a tacos al pastor y mezcal ahumado que flota desde las calles. Tú, un wey común y corriente, pero con esa chispa que atrae miradas, entras a un bar chido lleno de luces neón y música electrónica que te hace vibrar el pecho. Ahí las ves: Ana y Luisa, dos morras espectaculares, sentadas en la barra, riendo con copas de margarita en la mano. Ana es alta, con curvas que se marcan bajo un vestido rojo ceñido, pelo negro largo que cae como cascada, y ojos que te clavan como dagas. Luisa, más petite, con piel morena brillante, tetas firmes que asoman juguetones por su top escotado, y una sonrisa pícara que promete problemas del bueno.

Te acercas, corazón latiendo fuerte, sudando un poco bajo la camisa. ¿Qué pedo, carnal? ¿Cómo le entro a esto? piensas, pero el mezcal te da alas. "Qué onda, princesas, ¿me invitan a su mesa o qué?", les sueltas con esa confianza mexicana que sale natural. Se ríen, te miran de arriba abajo, y Ana te pasa una cerveza fría que sabe a limón y sal. Hablan de todo: del pinche tráfico de la Reforma, de cómo odian a los pendejos que no saben besar, y de pronto Luisa suelta: "¿Y tú, guapo, has pensado alguna vez en como hacer un trio con dos mujeres?" Sus palabras te golpean como un rayo, el calor sube por tu cuello, pero finges calma. "Pues... no soy experto, pero estoy dispuesto a aprender", respondes, y las tres risas llenan el aire, mezcladas con el bajo de la rola que suena.

La tensión crece con cada trago. Sus piernas rozan las tuyas bajo la mesa, el perfume dulce de Ana –jazmín y vainilla– se mete en tus fosas nasales, mientras Luisa te toca el brazo, sus uñas pintadas de rojo arañando suave tu piel. Sientes el pulso acelerado, la verga empezando a despertar bajo los jeans. Hablan de fantasías, de noches locas en la playa de Cancún, y de repente Ana se inclina: "Vamos a mi depa, está cerca. ¿Te late?" Asientes, el mundo gira un poco por el alcohol, pero el deseo es puro fuego.

No sé exactamente como hacer un trio con dos mujeres, pero joder, estas dos me van a enseñar. Mi cuerpo ya arde, quiero olerlas, saborearlas, perderme en ellas.

En el Uber de regreso, las manos no paran: Luisa te besa el cuello, su lengua caliente y húmeda dejando un rastro salado, mientras Ana te aprieta el muslo, sus dedos peligrosamente cerca de tu paquete endurecido. Llegan al depa de Ana, un lugar chulo con vista a la ciudad, luces tenues y una cama king size que parece hecha para pecados. Cierran la puerta, y el silencio se rompe con suspiros. Se quitan los zapatos, el sonido de tacones contra el piso de madera retumba en tu cabeza.

Ana te empuja suave contra la pared, sus labios carnosos chocan con los tuyos. Sabe a tequila y menta, su lengua danza juguetona, explorando tu boca mientras sus manos desabotonan tu camisa. Sientes su aliento caliente en tu oreja: "Desnúdate, papi". Obedeces, la piel erizada por el aire fresco y sus miradas hambrientas. Luisa se pega por detrás, sus tetas suaves presionando tu espalda, besándote el hombro mientras sus dedos bajan tu zipper. "Mira qué rico paquete traes, wey", murmura, su voz ronca como miel quemada.

Las tres caen en la cama, un enredo de cuerpos sudorosos. El olor a excitación llena la habitación: ese almizcle femenino mezclado con tu sudor masculino. Ana se sube encima, frotando su concha húmeda contra tu verga a través de la tanga empapada. Gime bajito, un sonido que te eriza los vellos. Luisa chupa tus pezones, su lengua áspera y caliente haciendo círculos, mientras sus uñas rasguñan tu pecho. Esto es el paraíso, carnal. Dos mujeres devorándote vivo.

La cosa escala. Les quitas la ropa con manos temblorosas de pura adrenalina. Ana tiene unas chichis perfectas, pezones oscuros duros como piedras que chupas con avidez, saboreando su piel salada y dulce. Luisa abre las piernas, su panocha rosada y brillante, oliendo a deseo puro. "Ven, lamémela", ordena Ana, y te sumerges. Tu lengua recorre sus labios hinchados, saboreando el néctar ácido y cremoso, mientras ella arquea la espalda y grita: "¡Sí, así, chingón!" Luisa se une, besando a Ana con pasión, sus lenguas chocando audiblemente, saliva brillando en sus barbillas.

Ahora tú en el centro. Ana se monta en tu cara, su culo redondo aplastándote deliciosamente, mientras muele contra tu boca. Sientes cada contracción de su coño, el jugo chorreando por tu barbilla. Luisa engulle tu verga, su boca caliente y succionadora como un vicio, la lengua girando alrededor del glande sensible. El sonido es obsceno: chupadas húmedas, gemidos ahogados, el slap de piel contra piel. Tu corazón late como tambor, el sudor perla tu frente, mezclándose con sus esencias.

¿Como hacer un trio con dos mujeres? Solo déjate llevar, wey. Siente sus cuerpos, escucha sus ruegos, y fóllalas como si no hubiera mañana.

Intercambian posiciones, la intensidad sube. Tú coges a Luisa de misionero, su concha apretada envolviendo tu pija como guante de terciopelo mojado. Ana se sienta en su cara, y Luisa la come con furia mientras tú embistes profundo, el sonido de tus huevos chocando contra su culo resonando. "¡Más duro, pendejo! ¡Chíngame rico!", grita Luisa, sus paredes contrayéndose alrededor de ti. Ana se retuerce encima, sus jugos goteando sobre la cara de su amiga, y extiende la mano para apretar tus bolas, masajeándolas con maestría.

Cambian otra vez. Ana a cuatro patas, su culo empinado invitándote. Entras en ella de una, sintiendo cada centímetro de su calor abrasador. Luisa se mete debajo, lamiendo donde se unen, su lengua rozando tu verga y el clítoris de Ana. El placer es abrumador: vista de curvas meneándose, sonidos de "¡Ay, cabrón!" y slap-slap-slap, olor a sexo puro, tacto de pieles resbalosas por sudor y fluidos. Sientes el orgasmo construyéndose, una ola en tu estómago.

"¡Voy a venirme!", anuncias, voz quebrada. "¡Dentro, amor! ¡Lléname!", suplica Ana. Luisa chupa tus huevos, acelerando todo. Explotas, chorros calientes llenándola, mientras ella se corre gritando, su coño ordeñándote. Luisa se masturba furiosa, viniéndose con un aullido, squirt salpicando las sábanas. Colapsan los tres, un montón jadeante, pieles pegajosas, respiraciones entrecortadas.

En el afterglow, yacen abrazados. Ana acaricia tu pecho, oliendo a sexo satisfecho. "Eso fue épico, guapo. Aprendiste bien como hacer un trio con dos mujeres", dice riendo suave. Luisa besa tu hombro: "Regresamos cuando quieras, wey". Tú sonríes, el cuerpo pesado de placer, la mente flotando en nubes. La ciudad brilla afuera, pero aquí dentro, has conquistado una noche inolvidable. Mañana será otro pedo, pero esta memória te quemará para siempre.

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