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Un Error Ocurrió Durante la Activación Inténtalo de Nuevo

6572 palabras

Un Error Ocurrió Durante la Activación Inténtalo de Nuevo

Estás en tu depa en la Condesa, el sol de la tarde se cuela por las cortinas entreabiertas, pintando rayas doradas en la cama king size que huele a sábanas frescas de lavanda. Tu carnal, Javier, acaba de llegar con esa caja misteriosa que pediste en línea: un juguete high-tech, un vibrador controlado por app que promete sincronizarse con su verga para un morbo sincronizado. Neta, piensas, esto va a estar chingón. Javier, con su sonrisa pícara y ese cuerpo moreno de gym, te mira con ojos que ya arden de anticipación.

—Órale, mi reina, ábrelo ya —dice él, quitándose la playera y dejando ver esos abdominales que te hacen babear.

Tú descorres la caja, el plástico cruje suave bajo tus dedos, y sacas el juguetito: negro mate, curvo, con botones que brillan. Descargas la app en tu cel, el icono parpadea como un guiño sucio. Lo conectas vía Bluetooth, el aire se carga de esa electricidad previa al desmadre. Javier se acerca, su aliento cálido en tu cuello huele a chicle de menta y hombre sudado del tráfico de la Roma.

Presionas activar. La pantalla titila: an error occurred during activation try again. Frunces el ceño, el corazón te late un poquito más rápido, no de miedo, sino de esa frustración jugosa que ya empieza a calentar entre tus piernas.

Pendejo cacharro —ríes, y Javier se carcajea, pegándote su pecho duro contra tu espalda.

Lo intentas de nuevo. Misma mierda: an error occurred during activation try again. El cuarto se llena de risas nerviosas, pero debajo hay un cosquilleo que sube por tu espinazo. Sus manos grandes ya están en tus caderas, amasando la carne suave bajo tu short de algodón.

El fail del juguetito te prende más de lo planeado. Javier te voltea, sus labios carnosos rozan los tuyos, sabe a café de la esquina y promesas sucias.

¿Y si lo dejamos natural, mi amor? Sin pinches apps gringas que no jalan
, murmura contra tu boca, y tú sientes el pulso en tu clítoris latiendo al ritmo de su voz grave. Asientes, el beso se profundiza, lenguas enredándose como si quisieran devorarse. Sus dedos bajan el tirante de tu bra, el aire fresco besa tu piel erizada.

Te empuja suave a la cama, el colchón se hunde con un suspiro mullido. Él se quita el pantalón, su verga salta libre, gruesa y venosa, apuntando a ti como un imán. Tú te lames los labios, el sabor salado de su piel ya en tu lengua imaginaria. Le quitas el short, tus nalgas expuestas al aire, el calor entre muslos humedece todo. Javier se arrodilla, su nariz roza tu monte de Venus, inhala profundo: pinche olor a mujer en celo, dice, y su lengua lame una línea lenta desde tu ano hasta el clítoris.

Ay, cabrón, gimes, las sábanas se arrugan en tus puños. Cada lamida es fuego líquido, chasquidos húmedos llenan el cuarto, mezclado con tu jadeo ronco y su gruñido animal. Intentas agarrar el cel para un último try con la app, pero él te lo quita: an error occurred during activation try again, lees de reojo antes de que vuele al piso. Olvídate de eso, mi chula, ordena, y mete dos dedos gruesos en ti, curvándolos justo ahí, ese punto que te hace arquear la espalda como poseída.

El sudor perla su frente, gotea en tu vientre, salado al lamerlo. Tus pezones duros rozan su pecho peludo, chispas de placer eléctrico. Piensas en lo chido que es esto, sin cables ni baterías, solo carne contra carne, el olor almizclado de su excitación invadiendo tus fosas nasales, haciendo tu cabeza dar vueltas.

Él se endereza, te abre las piernas con rodillas firmes, su verga palpita contra tu entrada resbalosa.

Te voy a llenar hasta que grites mi nombre, ¿sale?
Asientes, mordiéndote el labio, el corazón truena como tambores de cumbia en tus oídos. Entra despacio, centímetro a centímetro, estirándote delicioso, el roce venoso contra tus paredes te arranca un alarido gutural.

El ritmo empieza lento, sus caderas chocan contra las tuyas con palmadas húmedas, eco en las paredes. Cada embestida es un mundo: el slap de piel, el squelch de jugos, tu clítoris frotándose en su pubis rasposo. Más fuerte, wey, no seas rajón, lo provocas, y él acelera, la cama cruje como si fuera a romperse. Tus uñas marcan su espalda, surcos rojos que mañana dolerán rico.

Internamente, la tensión sube como olla exprés: pinche app de la verga, gracias por el error, porque esto es mil veces mejor. Él te voltea a cuatro patas, el espejo del clóset refleja tu cara de puta en éxtasis, tetas balanceándose, su cara enterrada en tu cuello mordiendo suave. El olor a sexo impregna todo, espeso, adictivo, como tequila añejo en calor de fiesta.

Sus bolas golpean tu clítoris con cada thrust, el placer se acumula en espiral, ovillos de fuego en tu bajo vientre.

Ya casi, mi amor, agárrate
, jadea él, su voz quebrada. Tú sientes el orgasmo acechando, un tsunami en el horizonte. Él te alcanza la mano, entrelazan dedos sudorosos, ese toque tierno en medio del desmadre te empuja al borde.

Explotas primero: olas y olas, contracciones que aprietan su verga como puño, gritando ¡Javier, chingadooo!, el mundo se disuelve en blanco, estrellas detrás de párpados cerrados. Él ruge, se hincha dentro, chorros calientes te inundan, pintando tus paredes. Colapsan juntos, resbalando en sudor y fluidos, su peso protector sobre ti.

El afterglow es puro paraíso: respiraciones entrecortadas sincronizándose, su verga aún semi-dura dentro, pulsos compartidos. Te besa la nuca, suave, el vello erizado por su aliento. La neta, ese error fue lo mejor que nos pasó, susurras, riendo bajito. Él sale despacio, un río tibio corre por tus muslos, lo limpian con toallitas suaves que huelen a aloe.

Se acurrucan, la luz ahora anaranjada del atardecer baña sus cuerpos entrelazados. Piensas en lo empowering de esto: no necesitas gadgets para prenderte, tu cuerpo y el de él bastan, conexión pura mexicana, de esas que no se apagan con un pinche botón. Javier acaricia tu pelo, te amo, mi reina, y tú sientes un calor distinto, en el pecho, que dura más que cualquier vibración.

El cel vibra en el piso: miras, la app abierta, ahora dice activado. Pero ya da igual. Lo apagas, lo tiras al cajón. Mañana probarán, pero hoy ganaron a la perfección del error.

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