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Historia Real de Mi Triada Pasional

6453 palabras

Historia Real de Mi Triada Pasional

Esta es mi historia real de triada la que nunca pensé que viviría pero que cambió todo para mí. Me llamo Ana y vivo en la Roma de la Ciudad de México esa colonia llena de cafés hipsters bares con rooftops y noches que no terminan. Tenía veintiocho años soltera pero con ganas de aventuras después de una ruptura fea con mi ex que era un pendejo total. Todo empezó en una fiesta en un departamento enorme con vista al skyline. La música retumbaba reggaetón mezclado con cumbia rebajada el aire cargado de olor a tequila reposado y maría dulce. Luces neón parpadeaban pintando las paredes de rosa y azul.

Llegué con mi amiga Lupe que siempre anda en esas movidas. Órale güey esta noche la armamos me dijo mientras nos abríamos paso entre la gente sudada bailando pegadito. Ahí los vi: Marco y Sofía una pareja guapísima él alto moreno con barba recortada y ojos que te desnudan ella curvilínea con pelo negro largo y labios rojos que gritaban pecado. Estaban en un rincón del balcón fumando un porro riéndose de algo íntimo. Lupe los conocía de un antro en Polanco.

Esos dos son onda abierta carnal te van a volar la cabeza
me susurró al oído su aliento cálido con sabor a michelada.

Me acerqué con una chela en la mano el corazón latiéndome como tambor en quinceañera. Hablamos de todo y nada del pinche tráfico de la CDMX de los tacos al pastor más chidos de la Juárez. Marco me miró fijo su voz grave como ron ¿Y tú qué buscas esta noche Ana? Sentí un cosquilleo en la piel el calor subiendo por mis muslos. Sofía se pegó a mí su mano rozando mi brazo suave como terciopelo Nosotros venimos por diversión sin dramas. El deseo inicial era eléctrico un tirón en el estómago como cuando comes chile relleno demasiado picante. No hubo promesas solo miradas que prometían fuego.

La fiesta avanzaba y el trío se formó natural como la lluvia en temporal. Terminamos en su depa a unas cuadras caminando bajo las luces de neón el aire fresco de la noche oliendo a jacarandas. Adentro todo minimalista muebles de madera clara velas de vainilla encendidas música suave de Natalia Lafourcade de fondo. Esto es chido pensé mientras Marco me ofrecía un shot de mezcal ahumado que quemaba la garganta y despertaba todos los sentidos.

Empezó con besos suaves Sofía primero sus labios carnosos probando los míos sabor a cereza y tequila dulce su lengua danzando lenta explorando. Marco nos veía con esa sonrisa lobuna sus manos grandes masajeando mis hombros tensos.

Pinche delicia eres Ana déjate llevar
murmuró él acercándose por detrás su aliento caliente en mi nuca. Me quitaron la blusa despacio dedos ávidos rozando mi piel erizada el aire fresco besando mis pezones ya duros como piedras de obsidiana. Olía a sus perfumes mezclados almizcle y jazmín con el sudor ligero de anticipación.

Nos tumbamos en la cama king size sábanas de algodón egipcio suaves como nube. Sofía se arrodilló entre mis piernas su boca descendiendo por mi vientre lamidas lentas que me hacían arquear la espalda gemidos escapando como suspiros ahogados. ¡Ay wey qué rico! escapó de mis labios mientras su lengua encontraba mi clítoris hinchado círculos perfectos húmedos calientes. Marco se unió besándome profundo su verga ya dura presionando contra mi muslo gruesa venosa palpitante. La toqué curiosa piel aterciopelada sobre acero el calor irradiando como brasa.

El conflicto interno vino ahí el miedo al qué dirán la voz en mi cabeza

¿Estás loca Ana esto es demasiado nuevo?
Pero el placer lo calló. Sofía me miró a los ojos ¿Quieres que paremos? pregunté no verbal su mirada pidiendo consentimiento. Negué con la cabeza síguele mami. Marco entró en escena penetrándome despacio primero solo la punta estirándome deliciosamente el dolor placer mezclado como limón con sal. Sofía se subió a mi cara su coño depilado rosado jugoso rozando mis labios. Lo lamí ansiosa sabor salado almizclado único adictivo su clítoris endureciéndose bajo mi lengua inexperta pero entusiasta.

La intensidad subía como volcán en erupción. Cambiamos posiciones yo encima de Marco cabalgándolo su verga llenándome hasta el fondo golpes profundos que me hacían gritar ¡Chíngame más cabrón! Sudor perlando nuestras pieles brillando bajo la luz tenue olor a sexo crudo almizcle y fluidos mezclados. Sofía se pegó a mi espalda sus tetas firmes contra mí dedos pellizcando mis pezones enviando chispas directas a mi entrepierna. Nos besamos ella y yo lenguas enredadas mientras Marco embestía desde abajo su pelvis chocando contra mi culo con palmadas húmedas sonoras.

El clímax se acercaba ondas de placer acumulándose en mi vientre bajo temblores incontrolables. Me vengo me vengo jadeé y exploté contracciones milking su verga jugos chorreando por sus bolas. Sofía se corrió en mi boca su cuerpo convulsionando gemidos agudos como sirena su esencia inundándome la garganta. Marco rugió último empujón profundo llenándome de calor espeso semen caliente derramándose dentro pintando mis paredes internas.

Caímos exhaustos enredados extremidades sudorosas respiraciones entrecortadas el cuarto oliendo a orgasmo puro y sábanas revueltas. Besos perezosos caricias suaves Marco limpiándonos con toallas tibias Sofía trayendo agua fresca con limón.

Esto fue épico carnal una historia real de triada que no olvidaré
pensé mientras nos acurrucábamos piel con piel latidos sincronizándose.

Al amanecer el sol filtrándose por las cortinas blancas pintando todo dorado. Desayunamos chilaquiles verdes con huevo revuelto café de olla humeante hablando de lo vivido sin culpas solo risas. Fue consensual puro amor carnal dijo Sofía apretando mi mano. Marco asintió eres bienvenida cuando quieras reina. Me fui con el cuerpo dolorido pero satisfecho el coño aún sensible recordándome cada embestida el corazón pleno de una conexión inesperada.

Ahora meses después miro atrás y sonrío esa noche en la Roma no fue solo sexo fue liberación empoderamiento. Mi historia real de triada me enseñó que el placer no tiene límites cuando fluye mutuo y honesto. ¿Y tú lector te animas a la tuya? El deseo late en todos nosotros esperando el momento chido.

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