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El Tria Beauty Hair Removal Laser 4X Desnuda Mi Piel Ardiente

6429 palabras

El Tria Beauty Hair Removal Laser 4X Desnuda Mi Piel Ardiente

Me miré en el espejo del baño, con esa luz tenue que hace que todo parezca más real, más crudo. Mi nombre es Ana, tengo veintiocho años y vivo en un departamentito chido en la Condesa, aquí en la Ciudad de México. Siempre he sido de las que se cuida, pero últimamente sentía que mi piel pedía a gritos algo más. Ese vello rebelde en las piernas, en la bikini, me tenía harta. Quería sentirme lisita como la seda, lista para lo que viniera. Por eso, cuando vi el anuncio del Tria Beauty Hair Removal Laser 4X, no lo pensé dos veces. Lo pedí en línea y llegó esa misma semana, en su cajita elegante, prometiendo cuatro veces más poder para dejarme impecable.

Lo saqué con cuidado, oliendo ese aroma nuevo de plástico y tecnología. Encendí el aparato y sentí su zumbido suave contra mi palma, como un secreto vibrando. Me desnudé frente al espejo empañado por el vapor de la regadera reciente. El agua aún goteaba de mi piel morena, y el olor a jabón de lavanda llenaba el aire. Empecé por las piernas, presionando el láser contra mi muslo. Pum, un destello de luz fría, un pinchazo leve que se convertía en cosquilleo. "¡Órale, qué chingón!", murmuré para mí. Poco a poco, el vello se iba, dejando una suavidad que me erizaba la piel. Me imaginé las manos de Carlos rozándome ahí, sintiendo esa tersura perfecta. Carlos, mi amor de hace un año, ese moreno alto con ojos que me derriten. Hacía días que no nos veíamos por su jale en la oficina, y esta noche íbamos a salir. Quería sorprenderlo.

¿Y si esta noche le digo que sí a todo? Que me toque donde quiera, que me haga suya sin barreras. Ay, Ana, no seas pendeja, pero sueña...

Pasé el Tria Beauty Hair Removal Laser 4X por mi zona íntima con delicadeza, el calor sutil subiendo como una caricia prohibida. Mi respiración se aceleró, el espejo reflejaba mis pezones endureciéndose con el aire fresco. Olía a mi propia excitación mezclada con el gel depilatorio. Terminé exhausta pero eufórica, mi piel brillaba bajo la luz, suave como nunca. Me puse un vestido negro ajustado, sin nada debajo, sintiendo cada roce de la tela contra mi epidermis renovada. Bajé al lobby, el bullicio de la calle me recibió con cláxones y olor a tacos al pastor de la esquina.

Carlos llegó en su Tsuru viejo pero impecable, con esa sonrisa que me hace débiles las rodillas. "¡Nena, estás riquísima!", dijo besándome la mejilla, su aliento a menta fresca. Subí al coche, cruzando las piernas para sentir esa lisura contra mí misma. Fuimos a un antro en Polanco, luces neón parpadeando, reggaetón retumbando en el pecho. Bailamos pegaditos, su mano en mi cintura bajando despacito. "¿Qué traes hoy, Ana? Estás diferente, más... suave", susurró en mi oído, su voz ronca contra el ruido. Reí nerviosa, el sudor perlando su cuello, oliendo a hombre, a colonia barata pero sexy.

En la pista, su cadera contra la mía, sentía su verga endureciéndose a través del pantalón. Mi piel sensible respondía, pezones rozando la tela, un calor húmedo entre mis piernas. "Es el Tria Beauty Hair Removal Laser 4X", confesé al fin, gritando sobre la música. "¿Qué pedo es eso?", preguntó curioso, sus dedos apretando mi nalga. Le conté rápido, cómo me había dejado impecable para él. Sus ojos se oscurecieron de deseo. "Vamos a tu casa, carnalita. Quiero comprobarlo".

El trayecto fue eterno, mis manos en sus muslos, su palma subiendo por mi falda. Llegamos jadeantes al depa. Apenas cerré la puerta, me empujó contra la pared, besándome con hambre. Sus labios salados, lengua invadiendo mi boca, sabor a tequila de la noche. "Déjame sentirte", gruñó, arrodillándose. Levantó mi vestido, sus dedos ásperos rozando mis muslos lampiños. ¡Ay, Dios! Ese tacto era eléctrico, mi piel virgen de vello respondía multiplicado. "¡Puta madre, Ana! Estás suavita como un durazno", exclamó, lamiendo despacio desde la rodilla hasta mi centro.

Me temblaban las piernas, el sonido de su respiración pesada, el olfato invadido por mi aroma almizclado. Me llevó a la cama, quitándome el vestido de un tirón. Desnuda, expuesta, su mirada devorándome. Se desvistió, su pecho ancho, verga gruesa palpitando. "Tócame", pedí, guiando su mano. Sus palmas callosas sobre mi pubis liso, dedos hundiéndose en mi humedad. Gemí alto, el roce era delicioso, sin una espina que molestara. "Gracias al Tria", pensé entre jadeos, mientras él chupaba mis tetas, dientes rozando pezones duros como piedras.

Esto es lo que quería, sentirlo todo sin filtros. Su piel contra la mía, pura fricción perfecta.

Lo empujé al colchón, montándome a horcajadas. Mi clítoris lampiño frotándose contra su abdomen, sensaciones intensas como nunca. Bajé despacio, empalándome en su verga caliente, gruesa, llenándome hasta el fondo. "¡Sí, Carlos, así!", grité, cabalgándolo con furia. El slap-slap de carne contra carne, sudor goteando, olor a sexo puro. Sus manos en mis caderas, guiándome, uñas clavándose levemente en mi piel tersa. Aceleré, pechos rebotando, su polla golpeando mi punto G con cada embestida.

Cambié de posición, él encima, misionero profundo. Sus embestidas brutales pero tiernas, besos en mi cuello, mordidas suaves. "Estás tan chida, Ana, tan mía". Sentía su pulso acelerado contra mi pecho, mi coño apretándolo como guante. El clímax se acercaba, un nudo en el vientre explotando en oleadas. Grité su nombre, uñas en su espalda, piernas envolviéndolo. Él se corrió segundos después, caliente dentro de mí, gruñendo como animal.

Quedamos jadeantes, enredados en sábanas húmedas. Su cabeza en mi pecho, dedos trazando mi piel suave. "Ese Tria Beauty Hair Removal Laser 4X es lo máximo, nena. Me volviste loco". Reí bajito, besando su frente salada. El aire olía a nosotros, a satisfacción. Afuera, la ciudad zumbaba indiferente, pero aquí, en este nido, todo era perfecto. Me sentía empoderada, sexy, dueña de mi cuerpo. Mañana lo usaría de nuevo, por si acaso. Pero esta noche, con Carlos ronroneando a mi lado, sabía que la suavidad era solo el principio de algo más grande.

Nos dormimos así, piel con piel, el futuro lleno de promesas lisas y ardientes.

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