Letras de Alkaline Trio Azul en la Cara
Estaba en mi depa en la Roma Norte, con el calor de la noche de julio pegándome en la piel como una promesa sucia. La playlist de Spotify sonaba bajito, y de repente saltó Blue in the Face de Alkaline Trio. Esas letras me calaron hondo: "If you bite my tongue do you know I'll swallow?". Neta, cada vez que las escucho me pongo como fiera, el corazón latiéndome en el pecho y un cosquilleo entre las piernas que no se apaga. Me quité la blusa, solo en bra y shorts, y me miré en el espejo del pasillo. Ahí estaba mi tatuaje, chiquito pero cabrón, en la costilla: "blue in the face" con la firma de Alkaline Trio debajo. Lo hice hace dos años, en un arrebato después de una peda épica con mis compas.
La puerta se abrió y entró Alex, mi carnal en este desmadre que llamamos relación. Venía del gym, sudado, con esa playera pegada al torso que marca cada músculo. "¿Qué onda, morra? ¿Ya andas en tus rollos rockeros?" dijo con esa sonrisa pícara que me deshace. Se acercó, oliendo a hombre fresco mezclado con esfuerzo, y me jaló por la cintura. Sus manos grandes, callosas de tanto cargar pesas, rozaron mi piel y sentí un escalofrío que me erizó los vellos.
Chingado, este pendejo siempre sabe cómo encenderme, pensé mientras lo besaba. Nuestras bocas chocaron con hambre, lenguas enredándose como si quisiéramos comernos vivos. Él mordió mi labio suave, no fuerte, pero suficiente para que jadeara. "¿Qué es esto?" murmuró, bajando la mano por mi costado hasta el tatuaje. Sus dedos lo trazaron, lentos, como si leyera un secreto. "Letras de Alkaline Trio... blue in the face. ¿En serio, carnala?"
Me reí bajito, el aliento entrecortado. "Sí, güey. Me recuerdan a noches como esta, cuando nos besamos hasta que nos quedamos azules." Lo empujé al sofá, el cuero crujiendo bajo su peso. Me subí a horcajadas, sintiendo su verga ya dura contra mí a través de los pantalones. El aire olía a su sudor salado y a mi perfume de vainilla, todo mezclado en esa nube espesa de deseo.
Acto uno apenas empezaba. Sus manos subieron por mis muslos, apretando la carne suave, y yo me arqueé, restregándome contra él. Quiero que me devore, que me haga olvidar el mundo. Le quité la playera, lamiendo el sudor de su cuello, salado y adictivo como tequila puro. Él gruñó, un sonido gutural que vibró en mi clítoris. "Eres una chingona, ¿lo sabías?" Me desabrochó el bra con un movimiento experto, y mis tetas saltaron libres, pezones duros como piedras.
La música seguía, las letras de Alkaline Trio flotando: "Watching you is the only drug I need". Alex las tarareó contra mi piel mientras chupaba un pezón, tirando suave con los dientes. Gemí alto, el sonido rebotando en las paredes. Mi mano bajó a su bragueta, liberando su verga gruesa, venosa, palpitando en mi palma. La apreté, sintiendo el calor, la humedad de la punta. "Te voy a mamar hasta que ruegues, pendejo."
Me deslicé hacia abajo, arrodillándome entre sus piernas. El piso de madera fría contra mis rodillas contrastaba con el fuego en mi boca cuando lo tragué. Sabía a él, a piel limpia y excitación cruda. Lo mamé lento al principio, lengua girando en la cabeza, saboreando cada gota precúm salada. Él enredó los dedos en mi pelo, no jalando fuerte, solo guiando. Así, justo así, siente cómo te controlo. Aceleré, garganta profunda, hasta que sus caderas se alzaron y jadeó mi nombre: "¡Carla, neta me vas a matar!"
Pero no lo dejé correrse. Me levanté, quitándome los shorts, mi coño ya empapado brillando bajo la luz tenue. "Aún no, cabrón. Quiero sentirte adentro." Lo monté de nuevo, guiando su verga a mi entrada. Entró de un jalón, llenándome hasta el fondo, estirándome delicioso. Grité, un sonido animal, mientras cabalgaba. Sus manos en mis caderas, marcando la piel con los dedos. El slap slap de carne contra carne, el olor a sexo invadiendo todo, sudor goteando entre nosotros.
El medio acto se ponía intenso. Cambiamos posiciones; él me puso en cuatro sobre el sofá, penetrándome desde atrás. Cada embestida era un golpe profundo, rozando mi punto G, haciendo que mis paredes se contrajeran. Las letras... blue in the face... nos estamos besando en mi mente hasta ahogarnos. Me volteó, misionero, piernas en sus hombros. Nuestros ojos clavados, almas desnudas. "Te amo, morra. Eres mi adicción." Besos ahora, feroces, mordidas en lengua, aliento robado hasta que vi estrellitas, caras enrojecidas, casi azules de tanto jadear.
El clímax se acercaba como tormenta. Sentí el orgasmo construyéndose, un nudo en el vientre que explotó en oleadas. "¡Córrete conmigo, Alex! ¡Chíngame fuerte!" Él aceleró, gruñendo, y sentí su verga hincharse, caliente semen llenándome mientras yo convulsionaba, uñas clavadas en su espalda. Gritos ahogados, cuerpos temblando, el mundo disolviéndose en placer puro.
Caímos exhaustos, piel pegada a piel, corazones tronando al unísono. El sudor enfriándose, el aroma a sexo y amor flotando. Él me besó la frente, suave ahora. "Esas letras de Alkaline Trio... blue in the face. Somos nosotros, ¿verdad?" Asentí, riendo bajito, el cuerpo lánguido y satisfecho. Esto es lo que necesitaba, esta conexión que va más allá de la carne.
Nos quedamos así, enredados, la playlist en loop. Reflexioné en silencio: la vida en la ciudad es un desmadre, pero momentos como este lo valen todo. Él es mi ancla, mi fuego. Mañana será otro día, pero esta noche, con las letras de Alkaline Trio aún resonando, nos sentimos invencibles.