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Videos de Trios Haciendo Sexo que Encienden el Deseo

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Videos de Trios Haciendo Sexo que Encienden el Deseo

Imagina que estás en tu depa en la Condesa, con las luces bajas y el aire cargado de ese olor a jazmín que entra por la ventana abierta. Eres , un tipo común y corriente de veintiocho años, con un trabajo chido en una agencia de publicidad, pero con una vida sexual que lately ha estado un poco tiesa, como si faltara ese chispazo extra. Tu novia, Ana, es una morra preciosa de veintiséis, con curvas que te vuelven loco: pechos firmes, caderas anchas y una sonrisa pícara que promete travesuras. Han estado juntos dos años, y aunque la neta se quieren un chorro, últimamente hablan de experimentar. Y ahí entra Luis, tu carnal de toda la vida, un güey alto, moreno, con tatuajes en los brazos y una labia que desarma a cualquiera. Lo invitaron a unas chelas esta noche, pero las cosas se van a poner calientes.

Estás sentado en el sofá de piel, con una cerveza fría en la mano, el sudor perlando tu frente por el calor de la ciudad. Ana se acurruca a tu lado, su piel suave rozando tu muslo desnudo bajo los shorts. Luis está enfrente, riendo de un chiste pendejo que contaste.

"Órale, carnal, ¿y si ponemos algo pa' ambientar?"
dice él, con esa voz grave que vibra en el aire. Ana te mira con ojos brillantes, mordiéndose el labio inferior. ¿Será? piensas, mientras sientes un cosquilleo en el estómago, mezcla de nervios y excitación.

Enciendes la tele, y entre risas, Ana saca su cel y busca en el internet. Videos de tríos haciendo sexo, teclea, y de pronto la pantalla se llena de thumbnails calientes: cuerpos entrelazados, gemidos ahogados, pieles brillantes de sudor. El corazón te late fuerte, como tambor en desfile. ¿De veras vamos a ver esto juntos? Tu verga ya se empieza a poner dura solo de imaginarlo. Ana selecciona uno: una pareja y un tipo extra, follando con pasión en una cama king size. Los sonidos invaden la habitación: slap slap de carne contra carne, jadeos roncos, "¡Ay, sí, más!" en español con acento español. El olor a su excitación se mezcla con el de las chelas derramadas.

Luis se acomoda más cerca, su muslo rozando el de Ana. Tú sientes el calor de sus cuerpos, el roce accidental que no lo es tanto. Ana suspira, su mano sube por tu pierna, apretando suave.

"Mira cómo lo gozan, amor. ¿No te dan ganas?"
susurra ella, su aliento caliente en tu oreja, oliendo a tequila y menta. Asientes, la garganta seca. Luis te guiña un ojo. Esto se va a desmadre, piensas, y la idea te prende como mecha.

El video avanza: la morra chupa la verga del extra mientras su novio la come de atrás. Tú sientes envidia buena, deseando ser ellos. Ana se mueve inquieta, sus pezones duros marcándose bajo la blusa ligera. Sin decir nada, se gira y te besa, lengua juguetona, saboreando a cerveza y deseo. Luis no se queda atrás; su mano grande cae en el muslo de ella, subiendo lento. ¿Consentido? Todos asienten con la mirada, sonrisas cómplices. Nadie fuerza nada; es puro antojo mutuo, como si el destino lo hubiera planeado.

Apagan el video, pero el fuego ya arde. Ana se pone de pie, quitándose la blusa con gracia felina. Sus tetas saltan libres, perfectas, con areolas oscuras. Chin, piensas, la boca se te hace agua. Tú la jalas hacia ti, mamando un pezón, sintiendo su textura rugosa contra la lengua, el sabor salado de su piel. Luis se acerca por detrás, besando su cuello, manos explorando su panza suave. Ella gime bajito, "¡Qué rico, cabrones!", arqueando la espalda. El aire huele a mujer caliente, a feromonas mexicanas puras.

Te levantas, y entre los tres van al cuarto. La cama es grande, sábanas frescas de algodón egipcio. Ana se tumba, abriendo las piernas, su panocha depilada brillando húmeda. Estás empapada, mi amor, piensas mientras te quitas la ropa. Tu verga sale tiesa, venosa, lista. Luis se desnuda: su pito es grueso, moreno, con cabeza hinchada. Ana lo mira con hambre,

"Ven, güey, quiero probarlos a los dos"
.

Ella se arrodilla en la cama, manos en vuestras vergas. La suya te la mama primero: labios suaves envolviéndote, lengua girando en la punta, succionando como vacuum. Sabes a pre-semen salado. Luego pasa a Luis, comparando con gemidos de aprobación. Tú y él se miran, risita pendeja, pero excitados al ver cómo lo goza. El sonido es obsceno: glug glug, saliva chorreando. Tocas sus tetas, pellizcando pezones, mientras Luis le acaricia el pelo.

La tensión sube como volcán. Ana se echa de espaldas, jalándote encima. Entras en ella despacio, su coño apretado, caliente, chorreando jugos que lubrican cada centímetro. ¡Puta madre, qué chingón! Sientes sus paredes contrayéndose, masajeándote. Luis se pone a su lado, y ella lo chupa mientras tú la cules lento, profundo. El colchón cruje rítmicamente, sudor goteando de tu frente a su pecho. Huele a sexo puro: almizcle, sudor, esencia de Ana.

Cambian posiciones. Ahora Ana a cuatro patas, tú detrás, agarrando sus caderas carnosas, embistiéndola fuerte. Plap plap plap, el sonido rebota en las paredes. Luis enfrente, verga en su boca. Ella ahoga gemidos, "¡Sí, fóllenme, pinches machos!" Tú sientes sus nalgas rebotando contra tu pubis, piel contra piel, calor abrasador. Luis gime,

"¡Eres una diosa, Ana!"
Sus bolas le dan en la barbilla.

El clímax se acerca. Rotan: Luis la penetra, su verga gruesa estirándola. Tú ves cómo entra y sale, brillando de sus jugos. Te masturbas viéndolos, luego ella te la chupa, saboreando su propio sabor mezclado con el de Luis. Esto es mejor que cualquier video de tríos haciendo sexo, piensas, el corazón retumbando. Ana tiembla, orgasmeando primero: "¡Me vengo, cabrones! ¡Aaaah!" Su coño se aprieta alrededor de Luis, jugos salpicando.

Tú no aguantas más. La pones boca arriba, entras de nuevo, follándola salvaje mientras Luis le mama las tetas. Sientes el orgasmo subir, bolas tensas. ¡Ya! Eyaculas dentro, chorros calientes llenándola, pulsos interminables. Luis sale, se pajea sobre su panza, semen blanco contrastando con su piel morena. Ella se retuerce en otro clímax, uñas clavándose en vuestras espaldas.

Caen exhaustos, un enredo de cuerpos sudados, respiraciones agitadas. El cuarto apesta a sexo consumado, sábanas húmedas. Ana entre los dos, besos suaves en labios y cuellos. Esto fue chido, carnales, piensas, mientras el afterglow te invade como ola tibia. Luis acaricia tu brazo, sin rarezas, puro cariño post-sexo. Ana sonríe,

"¿Repetimos con más videos de tríos haciendo sexo?"
Ríen bajito, sabiendo que esto cambió todo para bien.

Duermen así, piel con piel, el pulso calmándose, sueños llenos de promesas. Al amanecer, café y tortas, planeando la próxima. No hay culpas, solo conexión profunda, deseo satisfecho. La vida es pa' vivirse así, concluyes, con el corazón lleno.

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