Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo A Culo Seca Trío Ardiente A Culo Seca Trío Ardiente

A Culo Seca Trío Ardiente

6164 palabras

A Culo Seca Trío Ardiente

La noche en la playa de Cancún estaba cargada de ese calor pegajoso que se te mete hasta los huesos, con el sonido de las olas rompiendo suave y el olor a salitre mezclado con coco de los tragos. Yo, Ana, había llegado con mi carnala Carla, las dos con nuestros bikinis diminutos que dejaban poco a la imaginación. Teníamos veintiocho años, solteras y con ganas de aventura. En la fogata, apareció Marco, un moreno alto con ojos que te desnudaban de un vistazo, sonrisa pícara y un cuerpo marcado por horas en el gym. Neta, este wey es un chulo, pensé mientras nos servía ron con cola.

—Órale, bellezas, ¿vienen a quemar la noche o qué? —dijo él, con esa voz ronca que vibra en el pecho.

Carla, con su pelo negro largo y curvas de infarto, le guiñó el ojo. —Si nos convences, carnal.

La plática fluyó como el mar, risas, roces casuales. Sentí su mano en mi muslo, cálida, firme, y un cosquilleo subió por mi espina. ¿Y si nos lo llevamos? le susurré a Carla. Ella asintió, mordiéndose el labio. La tensión crecía con cada mirada, cada trago. Hablamos de fantasías, y de repente, Carla soltó:

—Oye, Marco, ¿has probado un aca seca trío? Algo rudo, sin lubricante, puro instinto.

Él se rio, pero sus ojos se encendieron. —Si son tan calientes como parecen, cuenta conmigo.

Nos fuimos a la villa que rentamos, el aire nocturno fresco contra nuestra piel sudada. Adentro, luces tenues, música reggaetón bajito. El corazón me latía a mil, mezcla de nervios y excitación. Esto va a ser épico, me dije.

En el cuarto, con la cama king size y sábanas de algodón egipcio, empezamos lento. Marco nos besó a las dos, su lengua saboreando ron en mis labios, luego en los de Carla. Olía a hombre, a sudor limpio y loción de sándalo. Sus manos grandes exploraban, apretando nalgas, pellizcando pezones que se endurecían al toque. Yo gemí bajito cuando deslizó los dedos por mi entrepierna, ya húmeda como el mar.

Carla se arrodilló primero, desabrochando su pantalón. La verga de Marco saltó libre, gruesa, venosa, con ese olor almizclado que me hace agua la boca. —Qué rica verga, murmuró ella, lamiendo la punta despacio, saboreando el pre-semen salado. Yo me uní, nuestras lenguas bailando alrededor del glande, chupando bolas pesadas. Él gruñía, pinches mamacitas, jalándonos el pelo suave.

La habitación se llenó de sonidos: succiones húmedas, jadeos, el crujir de la cama. Mi piel ardía, pezones rozando su muslo velludo.

Quiero que me rompa, pero poquito a poquito
, pensé, mientras Carla y yo nos turnábamos mamadas profundas, garganta hasta que lágrimas de placer brotaban.

Marco nos tumbó, boca arriba. Nos quitó los bikinis con dientes, dejando marcas rojas en la piel. Lamió mi panocha primero, lengua plana lamiendo clítoris hinchado, saboreando mis jugos dulces y salados. —Estás chorreando, Ana, dijo, metiendo dos dedos curvos que tocaban mi punto G. Carla se sentó en mi cara, su culo redondo bajando, olor a excitación femenina pura. La comí ansiosa, lengua en su ano fruncido, chupando labios hinchados. Ella se mecía, gemidos ahogados: ¡Así, perra, no pares!

El calor subía, sudor perlando cuerpos. Sentía pulsos en mis sienes, vientre contrayéndose. Pero queríamos más. —El aca seca trío, susurró Carla, ojos brillando. Marco sonrió malicioso, untando saliva en su verga reluciente.

Me puse a cuatro patas primero, corazón tronando. Él se posicionó atrás, glande presionando mi ano virgen a eso. —Despacio, pero no pares, rogué. Empujó, seco, el ardor intenso como fuego, estirándome centímetro a centímetro. Grité, mezcla dolor placer, uñas clavadas en sábanas. Duele rico, pensé, mientras él gruñía cabrón, embistiendo hondo. Carla debajo, lamiendo mi clítoris, aliviando el fuego con su lengua fresca.

El ritmo creció, plaf plaf de carne contra carne, olor a sexo crudo invadiendo todo. Mi ano se adaptaba, apretando su verga como guante, cada roce enviando chispas al cerebro. Sudor goteaba de su pecho a mi espalda, salado en mi lengua cuando lamí. —¡Más fuerte, pendejo! —exigí, empoderada, controlando el placer.

Cambiamos. Carla ahora, ella más experimentada, tomó su verga directo al culo seco. Se abrió como flor, gemidos guturales: ¡Me vengo, cabrones! Yo besaba a Marco, probando su sudor, mientras frotaba su clítoris. Él la taladraba, bolas golpeando suave, hasta que tembló en orgasmo, jugos chorreando mis dedos.

La tensión psicológica era brutal. ¿Soportaré? me preguntaba, viendo a Carla desfallecer. Pero el deseo ganaba, interno fuego rugiendo. Marco me volteó boca arriba, piernas en hombros, y entró de nuevo, seco, profundo. El estirón ardía delicioso, próstata —o lo que sea en nosotras— pulsando. Carla se unió, sentándose en mi cara otra vez, mientras Marco me follaba sin piedad.

Sonidos: chapoteo de saliva, gemidos roncos, respiraciones agitadas. Olores: semen próximo, ano abierto, panochas calientes. Tacto: piel resbalosa, músculos tensos, venas palpando adentro. Gusto: sal, almizcle, dulzor de Carla.

El clímax se acercaba como ola gigante. Marco aceleró, me vengo, avisó. —¡Adentro! —gritamos las dos. Su verga hinchó, chorros calientes llenando mi ano, desbordando tibio por muslos. Yo exploté, contracciones milking su leche, visión borrosa de placer. Carla se vino frotándose contra mí, grito primal.

Colapsamos, enredados, pulsos calmándose. Sudor enfriándose, besos suaves. Él salió despacio, semen goteando, ardor placentero quedando. —El mejor aca seca trío, murmuró Carla, riendo.

Nos duchamos juntos, agua caliente lavando fluidos, manos explorando tiernas. En la cama, abrazados, el mar cantando afuera. Soy poderosa, deseada, reflexioné, piel aún sensible. Marco nos prometió más noches, pero esta, imborrable. El amanecer tiñó el cielo rosa, y dormimos, satisfechas, en afterglow eterno.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.