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Estás sentada en el sofá de tu depa en Polanco con el calor de la noche mexicana pegándote en la piel. El ventilador zumbando como un moscardón perezoso no alcanza a refrescar el bochorno que traes por dentro. Agarras tu laptop y tecleas videos de trios mexicanos xxx en el buscador, neta que ya no aguantas más la soledad de estas noches calurosas. Los primeros thumbnails te prenden: cuerpos morenos entrelazados, miradas de puro fuego, gemidos que se escapan del audio como susurros prohibidos.

Das play a uno. La pantalla se llena de una morra güera y su carnalazo con otra chava de curvas prietas. El olor a tequila y sudor imaginario te invade las fosas nasales mientras ves cómo se tocan, cómo las lenguas se enredan en besos húmedos. Sientes un cosquilleo en el pecho que baja directo a tu entrepierna.

¿Y si yo probara eso? ¿Y si invito a Sofía y a Marco esta noche?
La idea te hace mojar las panties de inmediato. Sofía, tu roomie de ojos cafés y tetas que no caben en ningún brasier, y Marco, el wey alto y musculoso del gym que siempre te come con la mirada.

Les mandas un whats con un emoji de fuego: "Vengan ya carnales tengo una sorpresa pa la noche". Minutos después, el timbre suena. Abres la puerta y ahí están, Sofía con su shortcito ajustado que deja ver el camelito y Marco con playera sin mangas marcando pectorales. El aroma de su perfume mezclado con el de la comida callejera de abajo te marea.

¿Qué onda güey? ¿Qué traes? —pregunta Sofía riendo mientras entra y te planta un beso en la mejilla, su aliento a chicle de fresa rozándote los labios.

—Pasen pasen, miren esto —dices cerrando la puerta y llevándolos al sofá. La laptop sigue abierta con el video pausado. Sus ojos se clavan en la pantalla.

¡No mames! Videos de trios mexicanos xxx ¿en serio? —exclama Marco con una sonrisa pícara, su voz grave vibrando en tu piel—. Neta que sí se ve chingón.

Sofía se acomoda entre los dos, su muslo rozando el tuyo, cálido y suave. Das play de nuevo. El sonido de piel contra piel llena la habitación, los jadeos roncos como un corrido prohibido. Sientes el calor de sus cuerpos acercándose. Marco pone una mano en tu rodilla, subiendo despacito, mientras Sofía te acaricia el cuello con las yemas de los dedos.

Esto es real, no es un pinche video. Sus toques me queman viva
, piensas mientras tu pulso se acelera como tamborazo zacatecano.

La tensión crece como el humo de un comal. Apagas la laptop de un manotazo.

Ya basta de ver, hagámoslo nosotro' —susurras con la voz ronca.

Sofía te mira con pupilas dilatadas, su pecho subiendo y bajando rápido.

Sí mami, neta que quiero comerte entera —dice y te besa. Sus labios suaves y jugosos saben a gloss de vainilla, la lengua explorando tu boca con hambre de loba. Marco observa un segundo, su verga ya haciendo bulto en el pantalón, luego se une, besándote el cuello por detrás, mordisqueando la oreja. El roce de su barba incipiente te eriza la piel.

Te levantan entre los dos como si no pesaras nada. Camino al cuarto, ropa volando: tu blusa cae al piso con un plop suave, el short de Sofía se engancha en sus caderas anchas. Desnuda, tu piel brilla bajo la luz tenue de la lámpara, pezones duros como piedras de obsidiana. Marco te carga y te tira en la cama king size, el colchón hundiéndose con un suspiro mullido.

Acto dos se desata. Sofía se sube encima, sus tetas pesadas rozando tu cara. Las chupas, saboreando el salado de su piel sudada, el pezón endureciéndose en tu lengua como chicle mascado. Mmm qué rico, gime ella arqueando la espalda. Marco se quita el bóxer y su verga sale libre, gruesa y venosa, apuntando al techo. El olor almizclado de su excitación llena el aire, terroso y macho.

Abrí las piernotas güey —te ordena juguetón, y obedeces. Su lengua ataca tu concha, lamiendo el clítoris con movimientos lentos, chupando el néctar que chorrea. Sientes cada lamida como electricidad, tus caderas bailando solas. Sofía se gira en 69, su coñito depilado rozando tu boca. Lo abres con los dedos, rosado y brillante, oliendo a miel caliente. Metes la lengua adentro, saboreando su dulzor ácido, mientras ella te devora el tuyo.

Esto es mejor que cualquier video de trios mexicanos xxx, neta que me voy a venir ya
. La habitación huele a sexo puro: sudor, jugos, el leve aroma a lavanda de las sábanas mexicanas de algodón.

Marco no aguanta más. Se para en la cama, verga en mano.

Chúpamela ricura —pide. Te incorporas y la engulles, la cabeza bulbosa llenándote la boca, salada y pulsante. Sofía se une, lamiendo las bolas peludas mientras tú mamas la punta. Sus lenguas se rozan alrededor del tronco, besos húmedos con él de por medio. Él gruñe como toro, manos enredadas en tu pelo.

Cambian posiciones. Tú de rodillas, Marco embistiéndote por atrás, su verga abriéndote en dos con cada estocada profunda. Plaf plaf plaf, el sonido de carne contra carne como palmas en una fiesta. Sofía debajo, lamiendo donde se unen, su lengua rozando tu clítoris y las bolas de él. Sientes el orgasmo construyéndose, una ola en el ombligo que sube y sube.

¡No pares cabrón! ¡Más duro! —gritas, uñas clavadas en las sábanas. Sofía se masturba viendo, dedos hundiéndose en su chochito chorreante.

El clímax explota. Tu concha se aprieta alrededor de la verga de Marco, chorros de placer salpicando. Él se sale y se pajea, leche caliente cayendo en tu espalda y la de Sofía. Ella se viene también, gritando ¡Ay wey qué chido!, cuerpo temblando como hoja de maíz.

Caen los tres en un enredo de piernas y brazos sudorosos. El afterglow es puro éxtasis: pulsos latiendo al unísono, piel pegajosa brillando, el sabor a sexo en la boca. Marco te besa la frente, Sofía acurrucada en tu pecho.

Eso fue mejor que cualquier video de trios mexicanos xxx —murmura él riendo bajito.

Neta carnales, repitámoslo pronto —dices, el corazón lleno de calidez mexicana, sabiendo que esta noche cambió todo. El ventilador sigue zumbando, pero ahora refresca el alma.

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