Videos Gratis de Sexo en Tríos que Encienden la Noche
Estaba sola en mi depa de la Condesa una noche de esas que el calor de la ciudad te pone la piel pegajosa y el cuerpo inquieto. Yo Ana veintiocho años soltera y con unas ganas locas de algo que me sacara del tedio. Agarra mi laptop me tiré en la cama con el ventilador zumbando como un mosco cabrón y busqué en la red videos gratis de sexo en tríos. Neta que esas palabras me prendieron como yesca. Encontré uno rapidito una morra güerita entre dos vatos musculosos en una playa caribeña sus cuerpos brillando de sudor y aceite gemidos roncos que retumbaban en mis audífonos.
El corazón me latía a mil mientras veía cómo la chava se arrodillaba chupándolos a los dos alternando con la lengua juguetona saliva escurriendo por sus vergas duras como fierro. Olía a mi propia excitación esa humedad dulzona que se me escapaba entre las piernas. Me quité el short froté mi clítoris imaginándome ahí en medio de esos brazos fuertes bocas hambrientas.
¿Por qué carajos solo miro? ¿Y si lo hago de verdad?pensé mordiéndome el labio el pulso acelerado en las sienes.
Agarré el teléfono marqué a Luis mi compa de la uni alto moreno con esa sonrisa pícara que siempre me mojaba. ¿Qué onda güey vienes con Marco? Tengo una sorpresa chida le dije con voz ronca disimulando el jadeo. Luis se rio ya voy carnala con unas cheves contestó. Media hora después tocaron la puerta risas y el pop de las cervezas abriéndose. Marco el rubio fitness con tatuajes en el pecho entro oliendo a colonia barata y testosterona pura. Los tres nos sentamos en el sofá el aire cargado de esa tensión eléctrica que pasa cuando hay química y alcohol.
Empecé contándoles de los videos pusimos uno en la tele grande. La pantalla se llenó de carne trémula la morra gimiendo ¡sí chínguenme más! mientras uno la penetraba por atrás y el otro por delante. Luis se acomodó el bulto en el pantalón Marco tragó saliva sus ojos fijos en la escena. Yo sentía el calor subiendo por mi cuello mis pezones endureciéndose contra la blusa delgada. Miren qué rico se ven susurré rozando la pierna de Luis con la mía. Él volteó sonrió malicioso y me jaló para un beso profundo lengua invadiendo mi boca sabor a chela y deseo crudo.
Marco no se quedó atrás se acercó por el otro lado besando mi cuello su aliento caliente erizándome la piel.
Esto es mejor que cualquier video pendejospensé mientras sus manos exploraban mis tetas apretándolas suave al principio luego con más hambre. Me recargué en el sofá abrí las piernas invitándolos. Luis bajó mi blusa lamió un pezón succionándolo con un chasquido húmedo que me hizo arquear la espalda. Olía a sus cuerpos sudor fresco mezclado con mi aroma almizclado de panocha lista.
Me quitaron la ropa despacio saboreando cada centímetro piel contra piel el roce áspero de sus jeans en mis muslos. Marco se hincó entre mis piernas separó mis labios con los dedos estás chorreando mami murmuró antes de meter la lengua plana lamiendo de abajo arriba saboreando mi jugo salado dulce. Gemí fuerte el sonido rebotando en las paredes mi clítoris palpitando bajo su boca experta. Luis se sacó la verga gruesa venosa la acercó a mis labios chúpala Ana como en el video ordenó juguetón. La tomé en la mano masturbarla suave sintiendo las venas latiendo abrí la boca engulléndola hasta la garganta el sabor salobre inundándome la lengua.
El ritmo subió Marco metió dos dedos curvándolos tocando ese punto que me hace ver estrellas mientras chupaba mi clítoris aspirándolo. Yo mamaba a Luis más profundo babeando por su tronco gimiendo alrededor de su carne. Cambiaron posiciones Luis se puso atrás levantándome las nalgas su verga presionando mi entrada húmeda. ¿Quieres que te meta güey? preguntó rozándome el ano con la punta. Sí pero despacio no seas pendejo respondí empujando contra él. Entró centímetro a centímetro estirándome el ardor placentero expandiéndose como fuego líquido.
Marco se paró frente a mí besándome mientras yo montaba a Luis su verga entrando y saliendo chapoteando en mi coño empapado. Sentía todo los músculos contraídos el sudor escurriendo por mi espalda el olor a sexo puro invadiendo la habitación gemidos entrecortados ¡qué rico qué chingón! jadeaba Marco metiendo su verga en mi boca ahogando mis gritos. El vaivén era hipnótico piel chocando palmadas húmedas pulsos acelerados mi corazón tronando en los oídos.
La tensión crecía como ola imparable mis piernas temblando el orgasmo acechando.
No pares cabrones van a hacer que me venga como nuncapensé mordiendo el hombro de Marco. Luis aceleró embistiéndome profundo sus bolas golpeando mi clítoris Marco follándome la boca con embestidas controladas. El clímax me golpeó primero contracciones violentas ordeñando la verga de Luis jugos chorreando por sus muslos. Él gruñó ¡me vengo! llenándome de leche caliente que se desbordaba tibia por mis piernas.
Marco salió de mi boca se cambió con Luis penetrándome vaginal ahora su verga más delgada pero larga tocando fondo. Yo aún temblando del primer orgasmo lo cabalgaba besándolo sucio lengua enredada saliva compartida. Luis se masturbaba viéndonos recuperando aliento su semen secándose en mi piel pegajosa. Marco me volteó a cuatro embistiéndome con furia animal ¡aprieta esa panocha! mandaba yo obedecía contrayendo alrededor de él el placer renaciendo desde las entrañas.
Sus manos en mis caderas moretones prometidos uñas clavándose el dolor mezclándose con éxtasis puro. Gemí ronca ¡más duro wey rómpeme! él obedeció el sonido de carne contra carne como aplausos obscenos. Otro orgasmo me sacudió visión borrosa estrellas explotando luces detrás de los párpados Marco se corrió segundos después inundándome con chorros calientes que goteaban al piso mezclándose con el mío.
Caímos los tres en un enredo de miembros sudorosos respiraciones agitadas. El cuarto olía a semen sudor y satisfacción profunda carnes pegajosas relucientes bajo la luz tenue. Luis me besó la frente eso estuvo de poca madre Ana mejor que cualquier video susurró Marco rio abrazándonos repito cuando quieras carnala. Yo sonreí exhausta el cuerpo pesado pero liviano el alma en paz.
Nos quedamos así un rato platicando pendejadas riendo del desmadre las cheves tibias ya olvidadas. Pensé en esos videos gratis de sexo en tríos que me habían encendido pero esto era real piel viva latidos compartidos conexión más allá de la carne. Me dormí entre ellos el calor de sus cuerpos mi manta perfecta soñando con más noches así de fuego y entrega total.