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Videos XXX Trios Españolas que Encienden el Alma

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Videos XXX Trios Españolas que Encienden el Alma

La noche en mi depa de Polanco estaba cargada de esa vibra eléctrica que sientes cuando sabes que algo chingón va a pasar. Yo, Alex, un morro de veintiocho que curro en marketing, había invitado a Sofía y Lucía, dos españolas que conocí en una fiesta en la Condesa. Ellas andaban de viaje por México, explorando la ciudad con esa energía loca que traen las europeas. Sofía, con su melena negra suelta y ojos verdes que te clavan, y Lucía, rubia platino, curvas de infarto y una risa que te hace cosquillas en el estómago. Neta, desde el primer hola, supe que no era una noche cualquiera.

Estábamos tirados en el sofá de cuero negro, con unas chelas frías en la mano y Netflix de fondo, pero nadie le hacía caso. La plática fluyó rapidito: de tacos al pastor a las diferencias entre mexicanos y españoles en la cama. Qué pendejo soy, pensé, pero solté la bomba: "¿Han visto esos videos XXX trios españolas? Dicen que son los mejores, con esa pasión que solo ustedes traen". Sofía se rio, cruzando las piernas enfundadas en jeans ajustados, y Lucía me miró con picardía. "¡Claro que sí, guapo! Pero los de verdad, no esa porquería falsa", dijo Lucía con su acento andaluz que me ponía la piel de gallina.

En un rato, ya teníamos mi laptop en la mesita, buscando en el teléfono. El cuarto se llenó del olor a su perfume mezclado con el mío, algo fresco y cítrico que flotaba en el aire cálido de la noche. Encontramos uno: videos XXX trios españolas con tres cuerpos entrelazados en una cama de hotel lujoso. El sonido de gemidos bajos empezó a filtrarse por los speakers, y sentí mi verga endurecerse contra el pantalón. Sofía se acercó más, su muslo rozando el mío, cálido y suave. "Mira cómo se comen, qué envidia", murmuró Lucía, su aliento caliente en mi oreja. El corazón me latía como tambor en desfile, y el sudor me picaba en la nuca.

¿Qué chingados estoy haciendo? Esto es como un sueño, pero neta va a pasar, pensé mientras el video mostraba lenguas lamiendo pieles brillantes de sudor.

Acto primero del desmadre: Sofía apagó la luz principal, dejando solo la del baño que pintaba todo de azul suave. Se paró, quitándose la blusa despacio, revelando un bra de encaje rojo que apenas contenía sus tetas firmes. "Ven, Alex, hagamos nuestro propio video XXX trios españolas", dijo con voz ronca. Lucía la siguió, desabrochando su top y dejando caer los jeans, quedando en tanga negra. Yo me quedé pasmado un segundo, oliendo su excitación en el aire, ese aroma almizclado que te enciende el cerebro.

Me levanté, jalándolas hacia mí. Mis manos temblaban un poco al tocar sus cinturas desnudas, piel como seda caliente bajo mis palmas. Besé a Sofía primero, sus labios carnosos sabían a tequila y menta, lengua juguetona invadiendo mi boca con hambre. Lucía no se quedó atrás; mordisqueaba mi cuello, sus uñas arañando leve mi espalda. Qué rico, gemí bajito. Las llevé al cuarto, la cama king size esperándonos con sábanas blancas crujientes. El sonido de nuestra respiración agitada llenaba el espacio, mezclado con risas nerviosas y susurros en español mezclado con catalán.

En el medio del clímax de tensión, las cosas escalaron chido. Sofía me empujó sobre la cama, trepándose a horcajadas sobre mi pecho. Sus tetas rozaban mi cara, pezones duros como caramelos. "Chúpamelos, cabrón", ordenó juguetona, y obedecí, succionando con fuerza mientras ella gemía alto, arqueando la espalda. Lucía se coló entre mis piernas, desabrochándome el cinto con dientes. Sentí sus manos frías en mi verga dura, palpitante, y luego su boca caliente envolviéndola. No mames, el calor húmedo de su garganta me hacía ver estrellas, saliva chorreando por mis bolas mientras lamía de arriba abajo.

Pero no era solo yo el rey; ellas se voltearon, Sofía sentándose en mi cara, su panocha mojada presionando contra mi lengua. Sabía a sal y miel, jugos escurriendo por mi barbilla mientras la devoraba, lamiendo clítoris hinchado. Lucía montó mi verga despacio, centímetro a centímetro, su concha apretada apretándome como guante. "¡Ay, qué gruesa, me parte!", gritó ella, rebotando con ritmo que hacía golpear piel contra piel, plaf plaf resonando en el cuarto. Sofía se inclinaba para besar a Lucía, tetas frotándose, lenguas danzando sobre mí. El olor a sexo era intenso, sudor perlando sus cuerpos, gotas cayendo en mi pecho.

Esto es mejor que cualquier video XXX trios españolas, neta es real, sus cuerpos temblando por mí, rugía en mi mente mientras mis caderas empujaban arriba.

La intensidad subía como fiebre. Cambiamos posiciones: yo de rodillas detrás de Lucía, embistiéndola doggy style, mi verga entrando profundo en su culo redondo, manos amasando sus nalgas. Sofía debajo de ella, lamiéndole la panocha mientras yo follaba. Gemidos se volvían gritos: "¡Más fuerte, Alex, rómpeme!" de Lucía, y Sofía chupando mis bolas al pasar. El tacto de sus pieles resbalosas, el sabor salado en mi boca, el sonido de succiones y penetraciones... todo me volvía loco. Sentía mi orgasmo construyéndose, bolas tensas, pero aguantaba, queriendo alargar el paraíso.

Ellas tomaron control, empoderadas como diosas. Sofía me montó reverse cowgirl, su ano apretado engullendo mi verga lubricada con sus jugos, rebotando mientras Lucía se sentaba en mi cara otra vez. "¡Córrete adentro, guapo!", jadeaba Sofía, uñas clavadas en mis muslos. El cuarto apestaba a placer crudo, aire pesado, corazones tronando. Mi mente era un torbellino: Estas españolas me tienen en sus manos, y qué chido se siente rendirse.

El final explotó en olas. Primero Lucía, temblando sobre mi lengua, chorros calientes en mi boca mientras gritaba "¡Me vengo, joder!". Sofía aceleró, su culo contrayéndose alrededor de mi verga, ordeñándome hasta que no aguanté. "¡Ya, cabronas!", rugí, descargando chorros espesos dentro de ella, espasmos sacudiéndome entero. Ella se vino segundos después, cuerpo convulsionando, gemido largo y gutural. Colapsamos en un enredo de miembros sudorosos, respiraciones jadeantes calmándose poco a poco.

Después, en el afterglow, nos quedamos así, pieles pegajosas enfriándose bajo el ventilador. Sofía trazaba círculos en mi pecho con el dedo, Lucía acurrucada en mi otro lado, oliendo a sexo y satisfacción. "Mejor que cualquier video XXX trios españolas, ¿verdad?", susurró Sofía, besándome la frente. Reí bajito, exhausto pero pleno. "Neta, esto es lo que necesitaba. Gracias por hacer mi noche legendaria".

Nos duchamos juntos después, agua caliente lavando el sudor pero no los recuerdos. Jabón resbalando por curvas, risas compartidas, besos suaves. Al amanecer, con tacos de barbacoa en la terraza, supe que esto no acababa ahí. Esas españolas habían despertado algo en mí, un fuego que ardía lento, listo para más noches así. La ciudad despertaba abajo, pero en mi mundo, todo era perfecto.

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