Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Memes del Tri que Inflaman el Deseo Memes del Tri que Inflaman el Deseo

Memes del Tri que Inflaman el Deseo

6118 palabras

Memes del Tri que Inflaman el Deseo

Estaba en el bar deportivo de la colonia Roma, con el ruido ensordecedor de la tele gritando los goles del Tri en la pantalla gigante. El olor a chelas frías y tacos al pastor flotaba en el aire, mezclado con el sudor de la gente emocionada. Yo, Karla, de veintiocho pirulos, había llegado sola porque mis cuates se rajaron a último momento. Neta, qué chido estar aquí viendo el partido, con la camiseta verde del Tricolor pegada al cuerpo por el calor de la noche.

De repente, un wey alto, moreno, con ojos cafés que brillaban como luces de estadio, se sentó a mi lado. Se llamaba Alex, traía una playera del Tri con el número diez y una sonrisa pícara que me hizo mojigata al instante. "Órale, carnala, ¿viste ese meme del Tri que anda en todos lados? El del Chicharito haciendo el avioncito con la lengua", dijo riendo, sacando su cel para mostrármelo.

Me acerqué, oliendo su colonia fresca con un toque de limón, y vi la pantalla. El meme era épico: Chicharito con cara de placer, lengua afuera, y un caption que decía "Cuando el Tri mete gol y tú metes la tuya". Reí a carcajadas, sintiendo un cosquilleo en el estómago. "¡Jajaja, pendejo! Ese está chido. Mira este otro, del Memo Ochoa salvando con las manos como si estuviera jalándosela a la suerte", le contesté, mostrándole mi galería llena de memes del Tri.

Nos pusimos a compartir memes uno tras otro, riendo como idiotas mientras el partido avanzaba. Cada vez que el Tri atacaba, nuestras rodillas se rozaban bajo la barra, y el roce de su piel áspera contra la mía me erizaba la piel. Su voz grave, con ese acento chilango puro, me vibraba en el pecho. ¿Por qué carajos este wey me prende tanto con unos simples memes?, pensé, mientras el calor subía por mis muslos.

Esos memes del Tri no son solo chistes, son como un código secreto entre fans cachondos, ¿no?

El Tri metió gol, y el bar explotó en gritos. Alex me abrazó de la emoción, su pecho duro presionando mis tetas, y su aliento cálido en mi cuello oliendo a cerveza y deseo. "¡Vamos, Karla! ¡Esto hay que celebrarlo!", gritó, y sin pensarlo, mis labios rozaron los suyos en un beso accidental que se volvió real al instante. Sus manos en mi cintura, firmes pero suaves, me hicieron gemir bajito contra su boca.

Salimos del bar tambaleándonos de risa y lujuria, caminando por las calles iluminadas de la Roma. El aire fresco de la noche contrastaba con el fuego que nos quemaba por dentro. "Ven a mi depa, está cerca, seguimos con los memes del Tri... y lo que pinte", me dijo con voz ronca, tomándome la mano. Asentí, el pulso acelerado, imaginando sus manos explorando cada curva mía.

En su departamento, minimalista con posters del Tri en las paredes, pusimos música de cumbia rebajada bajito. Nos sentamos en el sofá, cels en mano, pero ya no eran solo memes. Sus dedos trazaban círculos en mi muslo desnudo bajo la falda corta, y yo sentía su verga endureciéndose contra mi pierna. "Mira este, wey: el Tri celebrando con abrazos sudorosos", susurré, pero mi voz salió entrecortada cuando él me besó el cuello, lamiendo la sal de mi piel.

El beso se profundizó, lenguas enredándose con sabor a tequila y menta. Sus manos subieron por mi blusa, desabrochando el bra, liberando mis chichis que él amasó con ternura experta. Gemí, arqueándome, oliendo su aroma masculino intensificándose con el sudor. ¡Neta, este pendejo sabe lo que hace! Mis uñas arañaron su espalda, sintiendo los músculos tensos bajo la playera que arranqué de un jalón.

Me recostó en el sofá, besando mi vientre, bajando lento hasta mis panties empapadas. "Estás chingona, Karla, hueles a miel y victoria del Tri", murmuró, quitándomelos con los dientes. Su lengua caliente rozó mi clítoris, y exploté en un jadeo, el sonido de mi propia humedad mezclándose con su chupeteo experto. Saboreé su cabello entre mis dedos, el roce de su barba incipiente en mis muslos internos enviando chispas por mi espina.

Lo jalé arriba, desabrochando su jeans. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, palpitando con el pulso del estadio. La tomé en mi boca, saboreando el precum salado, gimiendo alrededor mientras él gruñía "¡Ay, wey, qué mamada tan chida!". El sonido de su placer, gutural y animal, me mojó más. Lo chupé profundo, lengua girando, hasta que me suplicó: "No aguanto, métemela ya".

Me puse encima, cabalgándolo despacio al principio, sintiendo cada centímetro estirándome delicioso. Nuestros cuerpos chocaban con palmadas húmedas, el sofá crujiendo bajo nosotros. Sudor resbalaba por su pecho, yo lo lamí, salado y adictivo. "¡Más fuerte, Alex! ¡Como si el Tri estuviera ganando la Copa!", grité, acelerando, mis caderas girando en círculos que lo volvían loco.

Él me volteó, poniéndome a cuatro, embistiéndome desde atrás con fuerza controlada. Sus bolas golpeaban mi clítoris, el placer acumulándose como un penal decisivo. Oí sus jadeos en mi oído: "Estás apretadísima, carnala, me vas a hacer venir". Mis paredes lo ordeñaban, el orgasmo construyéndose en oleadas. El cuarto olía a sexo puro, a piel caliente y fluidos mezclados.

Esos memes del Tri nos unieron, pero esto... esto es el verdadero golazo.

Explotamos juntos, yo gritando su nombre mientras mi coño convulsionaba alrededor de él, él llenándome con chorros calientes que sentí profundos. Colapsamos, cuerpos entrelazados, respiraciones agitadas calmándose poco a poco. Su mano acariciaba mi espalda, suave, mientras besaba mi frente. "Neta, Karla, eres el mejor meme que he visto en mi vida", bromeó, y reímos bajito, el afterglow envolviéndonos como una sábana tibia.

Nos quedamos así, hablando de más memes del Tri, planeando ver el próximo partido juntos. El deseo se había saciado, pero una chispa quedó, prometiendo más noches de pasión mexicana. Me dormí en sus brazos, oliendo a victoria y a nosotros.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.