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Traduccion Sensual Cancion Try Pink

7247 palabras

Traduccion Sensual Cancion Try Pink

Estaba sola en mi depa en la Condesa, con la lluvia azotando las ventanas como si el cielo estuviera enojado. La ciudad de México bullía allá abajo, pero yo solo quería perderme en la música. Puse play a mi playlist de rolas gringas y de repente sonó Try de Pink. Esa voz rasposa, llena de huevos, me pegó directo en el pecho. No entendía ni madres de inglés, pero sentía que hablaba de no rendirse, de intentarlo a pesar del dolor. Saqué mi cel y tecleé rápido: traduccion cancion try pink. Las letras aparecieron en la pantalla, en español clarito: "Donde hay deseo, hay fuego... intenta, intenta, intenta". Me quedé helada. ¿Y si aplicaba eso a mi vida? Marco y yo llevábamos un chorro en la relación, pero en la cama todo era lo mismo de siempre: un rapidín y a dormir. Quería más, algo que me hiciera temblar de verdad.

Escuché la puerta. Era él, mi carnal, empapado de la lluvia, con esa sonrisa pícara que me derretía. Marco era alto, moreno, con brazos que parecían tallados en gimnasio y un olor a colonia barata mezclado con lluvia que me volvía loca. "¿Qué onda, mi reina?" dijo sacudiéndose el pelo como perrito. Lo jalé de la chamarra mojada y lo besé fuerte, probando el sabor salado de sus labios fríos. "Escucha esta rola", le dije, subiendo el volumen. Pink cantaba con toda la actitud, y yo le expliqué la traduccion cancion try pink que acababa de leer. "Habla de intentarlo, de no dejar que el miedo nos pare. ¿Y si nosotros... intentamos algo nuevo?" Mis palabras salieron roncas, el corazón me latía como tamborazo en fiesta.

Él me miró con ojos brillantes, como si le hubiera propuesto robar un banco. "¿Qué traes en mente, pendejita?" Se rio, pero su voz tenía ese tono juguetón que me prendía. Lo empujé al sillón, me subí a horcajadas sobre él, sintiendo su dureza crecer bajo mis jeans. El calor de su cuerpo subía por mis muslos, y el roce de su barba incipiente en mi cuello me erizó la piel. Olía a hombre mojado, a tierra húmeda de la lluvia y a ese sudor ligero que ya empezaba a brotar. "Quiero que me hagas tuya de verdad", susurré, mordiéndole la oreja. Sus manos grandes se colaron bajo mi blusa, palpando mis tetas con hambre. Gemí bajito cuando pellizcó mis pezones, endureciéndolos como piedras.

¿Por qué carajos siempre nos quedamos a medias? La traduccion de esa cancion try pink me abrió los ojos. Hoy no hay marcha atrás.

Nos quitamos la ropa como si ardiera. Su camisa voló al piso, revelando ese pecho velludo que tanto me gustaba lamer. Yo me desabroché el bra, dejando que mis chichis saltaran libres. Marco jadeaba, mirándome como si fuera la última mujer en el planeta. "Estás bien rica, Ana", murmuró, bajando la cabeza para chuparme un pezón. Su lengua caliente, áspera, giraba en círculos, enviando chispas directo a mi entrepierna. Yo arqueé la espalda, clavando las uñas en su cuero cabelludo. El sonido de succión era obsceno, mezclado con la lluvia y la voz de Pink de fondo: "Inténtalo...". Mi coño palpitaba, ya empapado, rogando por atención.

Lo empujé al piso, alfombra suave bajo mis rodillas. Desabroché su belt y bajé el zipper con dientes, oliendo su excitación almizclada. Su verga saltó libre, gruesa, venosa, con la cabeza brillando de pre-semen. La tomé en la mano, sintiendo el pulso acelerado bajo la piel tensa. "Métetela a la boca, mi amor", rogó él, voz entrecortada. Obedecí, lamiendo desde la base hasta la punta, saboreando esa sal salada y masculina. Lo chupé profundo, garganta relajada, escuchando sus gemidos roncos que retumbaban en mi cabeza. Sus caderas se movían, follando mi boca con cuidado, pero con urgencia. El olor de su pubis, sudoroso y animal, me mareaba de placer.

No mames, esto es lo que necesitaba, pensé mientras lo mamaba más fuerte. La traduccion cancion try pink seguía en mi mente: donde hay deseo, hay fuego. Y fuego había de sobra. Marco me levantó como pluma, me cargó a la recámara. La cama king size nos esperaba, sábanas de algodón egipcio frescas contra mi piel ardiente. Me tiró boca arriba, abriéndome las piernas con manos firmes. Su aliento caliente en mi monte de Venus me hizo temblar. "Te voy a comer viva", prometió, y hundió la cara entre mis muslos.

Su lengua era un torbellino: lamió mi clítoris hinchado, succionándolo como caramelo. Gemí alto, agarrando las sábanas, el sonido de mis jugos chasqueando con cada pasada. Olía a mi propia excitación, dulce y agria, mezclada con su saliva. Introdujo dos dedos gruesos, curvándolos para tocar ese punto que me volvía loca. "¡Sí, cabrón, ahí!" grité, caderas bailando contra su boca. El orgasmo me pegó como rayo, cuerpo convulsionando, visión borrosa, un grito que seguro oyeron los vecinos. Él no paró, lamiendo hasta que me vine de nuevo, piernas temblorosas.

Ahora era mi turno de montarlo. Me subí encima, guiando su verga a mi entrada resbalosa. Lentito, lo fui bajando, centímetro a centímetro, sintiendo cómo me estiraba, me llenaba hasta el fondo. "¡Qué chingón se siente!" exclamó él, manos en mis caderas. Empecé a cabalgar, tetas rebotando, sudor perlando mi piel. El slap-slap de carne contra carne era hipnótico, su verga golpeando mi cervix con cada bajada. Lo miré a los ojos, viendo el fuego ahí, el amor mezclado con lujuria pura. Aceleré, coño apretándolo como puño, sus bolas chocando contra mi culo.

Esto es intentar de verdad. La canción tenía razón: el dolor se va cuando lo enfrentas con todo.

Cambié de posición, él encima ahora, misionero profundo. Sus embestidas eran brutales pero cariñosas, cada una sacándome un aullido. Sudor goteaba de su frente a mis tetas, salado al lamerlo. Olía a sexo crudo, a nosotros dos fundidos. "Vente conmigo, Ana", gruñó, acelerando. Sentí sus bolas tensarse, su verga hincharse más. Mi clítoris rozaba su pubis, y exploté otra vez, paredes vaginales ordeñándolo. Él rugió, llenándome de chorros calientes, profundo, marcado.

Colapsamos, jadeantes, cuerpos pegajosos entrelazados. La lluvia había parado, solo se oía nuestra respiración pesada y el eco lejano de Pink terminando la rola. Marco me besó la frente, suave. "Gracias por la traduccion esa, mi vida. Vamos a intentar más seguido". Sonreí, sintiendo su semen escurrir entre mis piernas, cálido recordatorio. Me acurruqué en su pecho, escuchando su corazón calmarse. Por primera vez en meses, me sentía completa, empoderada, como si hubiéramos cruzado un puente.

Al día siguiente, desperté con sol filtrándose por las cortinas. Marco ya preparaba café en la cocina, olor a olla de barro y pan dulce invadiendo el aire. Me puse su playera oversized, sintiendo el roce áspero del algodón en mis pezones aún sensibles. "¿Otra ronda antes del trabajo?" bromeó él, jalándome por la cintura. Reí, besándolo. La traduccion cancion try pink no solo fue letras en una pantalla; fue el detonador de nuestra pasión renovada. Ahora sabíamos: donde hay deseo, hay fuego eterno.

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