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La Noche Que Probé Try Com

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La Noche Que Probé Try Com

Estás sentada en tu depa en la Condesa, con el calor de la noche mexicana pegándote en la piel como una promesa caliente. El ventilador del techo gira perezoso, pero no alcanza a refrescar el fuego que sientes entre las piernas. Neta, ya estoy harta de la rutina, piensas mientras deslizas el dedo por la pantalla de tu cel. Abres la app store y buscas algo nuevo, algo que te saque de este tedio sexual. Ahí está: Try Com. La descripción promete pruebas reales de placer sin compromisos, matches con gente que quiere lo mismo que tú: experimentar, gozar, sin dramas. Descargas la app de volada, el corazón latiéndote como tamborazo en una fiesta.

¿Y si esta vez sí? ¿Y si encuentro a alguien que me haga explotar como nunca?

Creas tu perfil con fotos sexys pero elegantes: tú en ese vestido negro que marca tus curvas, sonrisa pícara. Subes tus gustos: quiero manos expertas, besos que quemen, y un polvo que me deje temblando. En minutos, las notificaciones explotan. Deslizas, chateas con un par de weyes, pero uno te engancha: Alex, 32 años, fotógrafo con ojos verdes y un perfil que dice experto en capturar momentos intensos. Su foto muestra unos brazos fuertes, tatuados sutilmente, y una sonrisa que te hace mojar de solo imaginarla cerca.

¿Lista para tu primera prueba en Try Com? te escribe. Respondes con un emoji de fuego y Órale, ¿dónde y cuándo?. Quedan en un bar chido en Polanco, en una hora. Te arreglas rápido: tanga de encaje rojo que roza tu clítoris con cada paso, blusa escotada que deja ver el valle de tus tetas, jeans ajustados. El perfume Dulce de Leche se mezcla con tu aroma natural, ese que sale cuando estás cachonda. Sales al bullicio de la calle, el olor a elotes asados y carros pitando te envuelve mientras caminas con las nalgas meneándose, sintiendo la tela frotando tu entrepierna húmeda.

Llegas al bar, luces tenues, jazz suave sonando como caricias. Lo ves de inmediato: alto, camisa entreabierta mostrando pecho moreno, barba recortada. Te saluda con un abrazo que dura un segundo de más, su cuerpo duro contra el tuyo, olor a colonia cítrica y hombre. ¡Qué chida app esta Try Com, wey! Me sacó de la monotonía, dice riendo mientras piden tequilas. Charlan, las copas chocan con un tintineo cristalino, el líquido quema tu garganta y baja directo a tu vientre, avivando el calor.

Sus rodillas se rozan bajo la mesa, accidental al principio, luego intencional. Sientes su calor a través de la tela, un pulso que late en sintonía con el tuyo. Pinche mirada que tiene, me está desnudando con los ojos, piensas mientras él cuenta anécdotas de sus pruebas en Try Com. Su mano roza tu muslo, sube despacio, dedos fuertes que aprietan carne suave. El bar se desvanece: solo existe su aliento en tu oreja, susurrando Quiero probarte entera. Asientes, la concha palpitando, jugos empapando la tanga.

Salen tomados de la mano, el aire nocturno fresco contra tu piel arrebolada. Caminan a su hotel cercano, un boutique con lobby iluminado por velas. En el elevador, no aguantan: te empuja contra la pared, boca devorando la tuya, lengua invasora saboreando tequila y deseo. Sus manos amasan tus tetas, pezones duros como piedras bajo la blusa. Gimes bajito, el sonido ahogado por su beso, el ding del elevador anunciando la habitación.

Adentro, luces bajas, cama king size con sábanas de algodón egipcio que invitan a revolcarse. Se desnudan mutuo, lento, torturante. Él te quita la blusa, besa tu cuello oliendo a sudor dulce, lame el hueco de tu clavícula. Tus uñas rasgan su espalda, sintiendo músculos tensos bajo piel salada. Caes de rodillas, desabrochas su chamarra, liberas su verga gruesa, venosa, palpitante. Qué rica se ve tu boca, murmura. La tocas, terciopelo sobre acero, olor almizclado de macho excitado. La lames desde la base, saboreando pre-semen salado, luego la chupas profunda, garganta acomodándose, sus gemidos roncos como música.

¡Neta, esta verga es perfecta! Try Com me trajo un semental.

Te levanta, te arroja a la cama, el colchón hundiéndose suave. Abre tus piernas, besa interior de muslos, mordisquea suave hasta llegar a tu panocha empapada. Quita la tanga con dientes, el aire fresco besando tu humedad. Su lengua explora: lame labios mayores, chupa clítoris hinchado, mete dedos curvados tocando ese punto que te hace arquear. Gritas ¡Sí, cabrón, así!, jugos chorreando en su boca, sabor ácido-dulce que él devora. El cuarto huele a sexo crudo, sábanas mojándose bajo tus nalgas.

No aguantas más. Cógeme ya, exiges. Se pone condón –consensual y seguro–, se posiciona. Sientes la punta abriendo tu entrada, estirándote delicioso. Empuja lento, centímetro a centímetro, llenándote hasta el fondo. Gimes largo, paredes vaginales apretándolo, pulsos sincronizados. Empieza a bombear, lento al principio, caderas chocando con palmadas húmedas, tetas rebotando. Aceleras el ritmo, clavas uñas en su culo, Más fuerte, pendejo. Él obedece, verga martillando, bolas golpeando tu ano. Sudor perla sus cuerpos, gotea en tu piel, salado al lamerlo de su pecho.

Cambian posiciones: te pone a cuatro, entra por atrás, mano en pelo tirando suave, otra en clítoris frotando. El espejo frente muestra el espectáculo: tu cara de puta en éxtasis, él embistiendo como animal. Sientes el orgasmo building, tensión en vientre, piernas temblando. ¡Me vengo! gritas, concha contrayéndose en espasmos, chorros calientes empapando sábanas. Él gruñe, acelera, se corre dentro del condón, verga hinchándose, cuerpo colapsando sobre ti.

Quedan jadeando, enredados, piel pegajosa de sudor y fluidos. Su peso reconfortante, corazón latiendo contra tu espalda. Besos perezosos en nuca, risas ahogadas. Try Com es lo máximo, ¿verdad? dice él, acariciando tu cadera. Asientes, satisfecho el cuerpo lánguido, mente flotando en afterglow.

Esto fue más que una prueba. Fue liberación pura. Mañana, otra ronda en Try Com.

Se duchan juntos, agua caliente lavando pecados, jabón deslizándose por curvas y músculos, dedos juguetones prolongando el placer. Secos, se visten con promesas de repetir. Sales al amanecer, piernas flojas, sonrisa boba, el sol tiñendo la ciudad de oro. Caminas a casa, brisa matutina secando tu piel aún sensible, recordando cada roce, cada gemido. Try Com no fue solo una app; fue la llave a tu fuego interior, y sabes que volverás por más.

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