Diez Oraciones con Tra Tre Tri Tro Tru
Tú entras al bar en Polanco, el aire cargado de humo de cigarros finos y risas coquetas. La música de fondo es un son jarocho mezclado con reggaetón suave, y el olor a tequila reposado te golpea como una caricia cálida. Ahí la ves: Karla, una morra de esas que quitan el hipo, con piel morena bronceada por el sol de Xochimilco, curvas que se marcan bajo un vestido rojo ceñido que deja poco a la imaginación. Sus ojos negros te clavan cuando te ve acercarte a la barra.
¡Neta, esta chava está cañón! piensas, mientras pides un caballito de José Cuervo. Ella se gira, sonrisa pícara, y te dice: "¿Qué onda, guapo? ¿Turista o ya te radicaste en esta jungla de concreto?"
Charlan un rato, tú le cuentas que eres diseñador gráfico de paso por la CDMX, ella confiesa ser profe de español para güeros. La química es instantánea: sus risas se entrechocan como copas, sus rodillas se rozan bajo la barra, enviando chispas por tu espinazo. El calor de su muslo contra el tuyo te hace sudar, y sientes cómo tu verga empieza a despertar, presionando contra el pantalón.
Si no la invito a salir de aquí ahorita, me voy a arrepentir toda la noche.
"Oye, carnal, ¿sabes qué? Hagamos un juego," dice ella de repente, su voz ronca como miel quemada. "Te enseño unas 10 oraciones con tra tre tri tro tru. Sílabas complicadas para gringos, pero tú pareces listo. Si las dices bien, te sigo la corriente toda la noche." Sus labios se curvan, prometiendo travesuras.
No lo piensas dos veces. Pagan la cuenta y salen a la noche tibia de la colonia, el bullicio de autos y vendedores ambulantes de elotes como banda sonora. Caminan hasta su depa, un loft chido en una torre con vista al skyline, olor a jazmín del balcón flotando en el aire.
Acto dos: la puerta se cierra con un clic que suena a promesa. Karla te empuja contra la pared, su boca encuentra la tuya en un beso hambriento. Sabe a tequila y chicle de tamarindo, dulce y picante. Sus tetas se aprietan contra tu pecho, pezones duros como piedritas bajo la tela delgada. Tus manos bajan a su culo firme, amasándolo mientras ella gime bajito: "Trae... trae tu boca aquí abajo."
Se separan jadeando, ella te arrastra al sillón de piel sintética que cruje bajo su peso. "Vamos con las oraciones, pendejo juguetón. Diez oraciones con tra tre tri tro tru. Cada una bien dicha, un premio. La primera: Traigo tremendo antojo de trigo tierno." Lo repites, torpe al principio, pero ella ríe y se quita el vestido, revelando lencería negra que abraza sus caderas anchas. El aroma de su piel, mezcla de vainilla y excitación salada, te invade las fosas nasales.
Segunda: El tren de mi trenza tritura tristes tristezas. La dices perfecto, y sus dedos desabrochan tu camisa, uñas raspando tu pecho, enviando ondas de placer que te erizan la piel.
¡Su toque quema, wey! Cada roce es como fuego líquido bajando directo a mi entrepierna.Tercera: Triunfa el tricolor en la tribuna troyana. Premio: su lengua lame tu cuello, mordisqueando suave, mientras su mano roza tu paquete endurecido, apretando lo justo para hacerte gruñir.
La intensidad sube. Cuarta: Trozo de trucha trucha en el trueno. Ella se arrodilla, desabrocha tu jeans, y tu verga salta libre, palpitante, goteando pre-semen que ella lame con la punta de la lengua. Sabor salado y almizclado en su boca, el sonido húmedo de succión te vuelve loco. Tus manos enredan en su cabello negro azabache, oliendo a shampoo de coco.
Quinta: Trata de tragar el trago traicionero. La recitas entre gemidos mientras ella te mama profundo, garganta apretada, saliva resbalando por tus bolas. El calor húmedo de su boca es un vicio, succiones rítmicas que te hacen arquear la espalda. "¡Qué rico chupas, mamacita!" logras decir.
Sexta: Triste tigre tritura tres truchas. Ahora tú tomas control, la tumbas en el sillón, besas su panza suave, bajando a su concha depilada, labios hinchados brillando de jugos. La pruebas: dulce como mango maduro, con un toque ácido de deseo. Tu lengua traza círculos en su clítoris, hinchado y sensible, mientras ella grita "¡Trae más, cabrón, no pares!" Sus muslos tiemblan alrededor de tu cabeza, piel sedosa sudada.
Este sabor, este olor a hembra en calor... nunca había estado tan empalmado, tan vivo.
Séptima: Trueno truena en la trampa traidora. Metes dos dedos en su cuca chorreante, curvándolos contra su punto G, mientras chupas fuerte. Ella se retuerce, uñas clavadas en tus hombros, olor a sexo impregnando la habitación. Octava: Trae tres tristes trozos de trigo. La pones a cuatro patas, nalgas redondas invitándote, y frotas tu verga contra su raja húmeda, lubricándola.
Novena: El trino del triguero tritura troncos. La penetras de un golpe, su concha apretada te envuelve como guante caliente, paredes pulsando. Empiezas a bombear lento, sintiendo cada vena de tu pija rozar su interior aterciopelado. Sonidos chapoteantes, piel contra piel, plaf plaf plaf, gemidos roncos: "¡Más duro, wey, chingame como hombre!"
Décima y última: Truco traicionero triunfa en la treta trilógica. La recitas entre embestidas feroces, acelerando, bolas golpeando su clítoris. Ella grita las sílabas contigo, voz quebrada por el placer. El clímax se acerca: su coño se contrae como puño, ordeñándote, chorros calientes mojando tus muslos. Tú explotas dentro, semen espeso llenándola, pulsos interminables mientras el mundo se reduce a ese éxtasis compartido.
Acto tres: caen exhaustos en la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra pieles ardientes. Karla se acurruca en tu pecho, corazón latiendo desbocado contra el tuyo, olor a sudor y corrida flotando dulce. Besos perezosos, caricias lánguidas en su espalda curva.
"¿Ves? Las 10 oraciones con tra tre tri tro tru valieron la pena, ¿no?" murmura ella, dedo trazando círculos en tu abdomen. Tú ríes, besando su frente perlada de sudor.
Esta noche no fue solo sexo, fue conexión pura, como si sus sílabas hubieran desatado algo primal en nosotros.
Duermen entrelazados, la ciudad ronroneando afuera, promesa de más juegos locos en el horizonte. Al amanecer, el sol filtra rayos dorados, iluminando su sonrisa dormida. Te vas con el sabor de ella en la boca, el eco de esas oraciones resonando en tu mente como un mantra erótico.