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Que Es Try En Programacion Del Placer

7218 palabras

Que Es Try En Programacion Del Placer

Estabas sentada en el aula del bootcamp de programación en el corazón de Polanco, con el aire acondicionado zumbando bajito y el olor a café recién hecho flotando desde la máquina del pasillo. Tus dedos tamborileaban sobre el teclado, frustrada porque otro error te había explotado en la cara durante el ejercicio. Qué chinga, pensaste, mientras el profe, un wey alto y moreno llamado Diego, pasaba por tu estación. Sus ojos cafés te barrieron de arriba abajo, deteniéndose un segundo de más en tus labios pintados de rojo. Neta, ese pendejo sabía cómo hacer que el código pareciera excitante.

"¿Todo bien, carnala?", te dijo con esa voz grave que te erizaba la piel. Olía a colonia fresca, como a limón y madera, y su camiseta ajustada marcaba los músculos de sus brazos. Asentiste, pero él se agachó a tu lado, su aliento cálido rozando tu oreja. "Déjame ayudarte con eso. ¿Sabes qué es try en programación? Es como un salvavidas para cuando las cosas se ponen feas en el código". Sus dedos rozaron los tuyos al tomar el mouse, y sentiste un cosquilleo que subió directo a tu entrepierna. Pinche tentación.

La clase terminó, y mientras todos salían, Diego te invitó a su depa para "practicar más". "Es en la Roma, no queda lejos. Te explico todo sobre try-catch, y prometo que no muerdo... mucho". Reíste, el corazón latiéndote fuerte, imaginando sus manos en lugar del teclado. Subiste a su coche, un Jetta chido con asientos de piel que crujían bajo tu falda corta. La ciudad nocturna pasaba veloz: luces de neón, el sonido de cláxones lejanos, el aroma a tacos al pastor escapando de un puesto callejero. Llegaron a su edificio moderno, con vista al Parque México.

Adentro, el lugar era un sueño geek: posters de código en las paredes, una pantalla gigante con líneas de Python corriendo, y una botella de tequila reposado sobre la mesa de centro. "Siéntate, wey. ¿Quieres un trago?", preguntó, sirviendo dos shots. El líquido ámbar bajó ardiente por tu garganta, calentándote el pecho. Se sentó a tu lado en el sofá, tan cerca que sus muslos rozaban los tuyos. "Ahora sí, platícame qué te trae de cabeza con el código".

¿Qué me trae de cabeza es tu cercanía, cabrón, no el pinche try, pensaste, mordiéndote el labio.

Empezó la lección. "Mira, qué es try en programación: es el bloque donde pones el código riesgoso. Si falla, el catch lo atrapa, como yo atraparía cualquier error tuyo". Tecleaba rápido, sus dedos volando, y tú te inclinabas, tu pecho presionando contra su brazo. El calor de su piel se filtraba a través de la tela, y olías su sudor ligero mezclado con la colonia. "¿Ves? Try here, y si hay exception, catch la maneja. Así no se crashea todo".

Tus ojos no estaban en la pantalla. Estabas en su boca, en cómo se movían sus labios al pronunciar "exception". "Muéstrame más", murmuraste, tu mano posándose en su rodilla. Él pausó, girando la cabeza. Sus pupilas se dilatan, el aire se espesa con tensión. "¿Quieres decir... más código, o...?". Reíste bajito, "Ambos, pendejo". Lo besaste primero, tus labios chocando contra los suyos suaves y calientes. Sabían a tequila y a menta, su lengua invadiendo tu boca con hambre contenida.

El beso escaló rápido. Sus manos subieron por tus muslos, arrugando la falda, mientras tú le quitabas la camiseta, revelando un torso marcado por gym, con vello oscuro que te picaba las palmas. "Neta, desde la clase te veía rico", gruñó él contra tu cuello, mordisqueando la piel sensible. Gemiste, el sonido reverberando en la habitación. Lo empujaste al sofá, montándote a horcajadas, sintiendo su verga dura presionando contra tu chucha húmeda a través de la ropa. El roce era eléctrico, pulsos acelerados latiendo al unísono.

"Espera, déjame enseñarte algo mejor", dijo, levantándote en brazos como si no pesaras nada. Te llevó a la recámara, donde la cama king size esperaba con sábanas negras frescas. Te tumbó suave, despojándote de la blusa, sus ojos devorando tus tetas en el bra push-up. "Eres un bug delicioso en mi sistema", bromeó, lamiendo un pezón hasta endurecerlo. El placer era agudo, como un rayo bajando por tu espina. Tus uñas se clavaron en su espalda, oliendo su aroma masculino intensificándose con el sudor.

Desnudó tu cuerpo entero, besando cada centímetro: el ombligo, las caderas, hasta llegar a tu monte de Venus depilado. "Déjame probarte", susurró, su aliento caliente sobre tu clítoris hinchado. Su lengua entró en acción, lamiendo lento al principio, círculos húmedos que te hacían arquear la espalda. ¡Qué chingón! Gemías alto, el sonido de tus jugos chasqueando bajo su boca. El olor a sexo llenaba el aire, almizclado y dulce. Introdujo un dedo, luego dos, curvándolos para golpear ese punto que te volvía loca. "Así como en try, voy probando hasta que funcione perfecto", jadeó entre lamidas.

La tensión crecía, tu cuerpo temblando al borde. Pero él se detuvo, quitándose el pantalón. Su verga saltó libre, gruesa y venosa, la punta brillando de pre-semen. "Tu turno de programar esto", dijo, guiándote la mano. La acariciaste, sintiendo el calor pulsante, la piel sedosa sobre acero. La pusiste en tu boca, saboreando el salado, chupando profundo hasta que gimió tu nombre. "¡Carajo, qué buena programadora!".

No aguantaste más. "Cógeme ya, wey", exigiste, abriendo las piernas. Se colocó entre ellas, frotando la cabeza contra tu entrada resbalosa. Entró despacio, centímetro a centímetro, estirándote deliciosamente. El llenado era pleno, cada vena rozando tus paredes. Empezó a bombear, ritmo building: lento, profundo, luego rápido y salvaje. La cama crujía, piel contra piel en palmadas húmedas. Sudor goteaba de su frente a tus tetas, el olor a sexo puro embriagador. Tus caderas subían a su encuentro, clítoris frotándose contra su pubis.

Esto es mejor que cualquier código sin errores, neta, pensaste, mientras el orgasmo se acumulaba como un loop infinito rompiéndose.

La intensidad subió. Él te volteó a cuatro patas, agarrando tus caderas, penetrando más hondo. "¡Dime qué es try en programación ahora!", gruñó juguetón, azotando tu nalga suave. "¡Es... ahh... probar sin miedo al crash!", gritaste entre gemidos. Rió, acelerando, sus bolas golpeando tu clítoris. El clímax te golpeó como un exception no caught: olas de placer convulsionando tu coño alrededor de su verga, jugos chorreando por tus muslos. Él siguió, prolongando tu éxtasis, hasta que rugió, llenándote con chorros calientes, su cuerpo colapsando sobre el tuyo.

Quedaron enredados, respiraciones jadeantes calmándose. Su semen goteaba lento de ti, cálido y pegajoso. Besó tu hombro, suave ahora. "Clase privada exitosa, ¿no?". Reíste, girando para mirarlo. "La mejor explicación de qué es try en programación que he tenido. Mañana repetimos, profe". El afterglow era perfecto: pieles pegadas, corazones latiendo en sync, el aroma a sexo y tequila lingering. Afuera, la ciudad murmuraba, pero aquí, en su cama, todo era código perfecto, sin bugs.

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