Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo El Placer de Aoi Tri El Placer de Aoi Tri

El Placer de Aoi Tri

6167 palabras

El Placer de Aoi Tri

Estás en un bar playero de Playa del Carmen, el aire cargado de sal marina y el ritmo de la cumbia rebajada que hace vibrar las palmas. La noche huele a tequila reposado y a pieles bronceadas sudando bajo las luces neón. Te sientas en la barra, con una cerveza fría en la mano, cuando las ves entrar. Dos morras que parecen salidas de un sueño caliente: Aoi, con su pelo negro azabache cayendo en ondas salvajes y ojos que brillan como el mar al atardecer, y Tri, su amiga inseparable, de curvas pronunciadas, labios carnosos y una risa que te eriza la piel. Neta, son un aoi tri perfecto, como si el destino las hubiera mandado pa' volverte loco.

Te miran de reojo mientras bailan pegaditas, sus caderas moviéndose al son de la música, rozándose entre ellas con una complicidad que te pone a mil. El corazón te late fuerte, sientes el calor subiendo por tu pecho.

Órale, wey, ¿esto es real o qué? Dos chavas así de ricas, neta me late invitarlas a algo.
Te armas de valor, pides tres shots de tequila con limón y sal, y te acercas. "Qué onda, morras, ¿se animan a un trago? Soy Alex, y ustedes se ven chidas pa' no dejarlas solas esta noche."

Aoi te sonríe, su aliento huele a menta y deseo, mientras Tri te guiña un ojo. "¡Claro, guapo! Somos Aoi y Tri, y justo andábamos buscando a alguien como tú pa' hacerla de aoi tri", dice Tri con voz ronca, guiñándote. ¿Aoi tri? Suena como un código secreto entre ellas, algo sensual que promete placeres triples. Charlan, ríen, sus manos rozan tu brazo accidentalmente, enviando chispas por tu espina. El olor de sus perfumes se mezcla: jazmín en Aoi, vainilla picante en Tri. Sientes sus pechos rozarte cuando se inclinan a platicar, y tu verga ya empieza a despertar bajo los jeans.

La tensión crece con cada shot. Bailan contigo ahora, Aoi pegada a tu frente, su sudor salado goteando por tu cuello, Tri atrás apretando su culazo contra tu paquete. Sus movimientos son puro fuego, piensas, mientras tus manos exploran sus cinturas sin cruzar la línea... aún. "Me late tu vibe, Alex", murmura Aoi en tu oído, su lengua rozando el lóbulo. Tri añade: "Vamos a tu hotel, wey, pa' seguir esta fiesta privada". Consientes con un beso en la mejilla de cada una, el pulso acelerado, el mundo reduciéndose a sus cuerpos calientes.

Acto dos: La escalada

Llegan al lobby de tu hotel, risas ahogadas en el ascensor. El ding del piso suena como un disparo de starters. En tu suite con vista al mar, el viento trae el romper de las olas. Cierras la puerta y ya están sobre ti. Aoi te besa primero, sus labios suaves como mango maduro, lengua danzando con la tuya, sabor a tequila dulce. Tri te muerde el cuello, sus uñas arañando tu espalda ligera, enviando ondas de placer doloroso.

¡Puta madre, esto es el paraíso! Sus bocas, sus manos... no aguanto más.

Las desvestís lento, saboreando cada centímetro. Aoi se quita la blusa, revelando chichis firmes, pezones oscuros endurecidos como chocolate. Tri deja caer su falda, su panocha depilada brillando ya de jugos. Tú te sales los jeans, tu verga saltando libre, venosa y lista. "Qué vergota, carnal", dice Tri lamiéndose los labios. Se arrodillan juntas, un dúo infernal. Aoi lame la cabeza, su saliva cálida chorreando, mientras Tri chupa las bolas, succionando con hambre. El sonido húmedo de sus mamadas llena la habitación, mezclado con tus gemidos roncos. Sientes sus lenguas turnándose, el calor de sus bocas envolviéndote, el olor almizclado de su excitación subiendo desde abajo.

Las subes a la cama king size, sábanas frescas contra pieles ardientes. Besas el vientre de Aoi, bajando a su entrepierna. Su clítoris hinchado sabe a miel salada, la lames despacio, círculos que la hacen arquearse. "¡Sí, Alex, chúpame así, pendejo rico!", grita ella, manos enredadas en tu pelo. Tri se une, sentándose en la cara de Aoi, quien la come con ganas mientras tú metes dos dedos en Aoi, curvándolos contra su punto G. El cuarto apesta a sexo puro: sudor, fluidos, jadeos entrecortados. Tri gime alto, "¡Me vengo, cabrón!", su culo temblando sobre la boca de su amiga.

Cambian posiciones, la tensión psicológica al máximo. Quiero cogérmelas a las dos, sentirlas mías, piensas mientras Tri se monta en tu verga. Su coño apretado te traga entero, caliente y resbaloso, cabalgándote como amazona salvaje. Aoi se frota contra tu pecho, sus jugos untándote, mientras besa a Tri apasionado. El slap-slap de carne contra carne, sus tetas botando, tus manos amasando culos perfectos. "Más duro, wey", pide Tri, y embistes desde abajo, sintiendo su interior contraerse. Aoi se corre primero, chillando, chorros calientes mojando las sábanas.

Ahora Aoi encima, reverse cowgirl, su ano guiñándote mientras Tri lame donde se unen. El placer es abrumador: vista de su espalda curva, tacto de piel sedosa, sonidos de succiones y gemidos. Intercambian, Tri de perrito mientras follas a Aoi de lado, dedos en culos alternos. El build-up es brutal, tu orgasmo acechando, pero aguantas, queriendo eternizar este aoi tri de éxtasis.

Acto tres: La liberación

El clímax explota cuando las pones a las dos de rodillas, verga en mano. "Córrete con nosotras, amor", suplican, lenguas fuera. Chorreas semen espeso sobre sus caras, pechos, ellas lamiéndolo mutuamente, besándose con tu leche entre labios. Tú colapsas entre ellas, pulsos calmándose, respiraciones jadeantes sincronizándose con las olas lejanas.

En el afterglow, abrazados bajo sábanas revueltas, el aire fresco de ventilador secando el sudor. Aoi acaricia tu pecho: "Fue chingón, Alex, puro aoi tri". Tri ríe suave: "Vuelve a vernos, ¿eh? Esto no acaba aquí". Sientes paz profunda, sus cuerpos calientes pegados al tuyo, olor a sexo persistente como promesa.

Neta, esta noche cambió todo. Aoi y Tri, mi adicción mexicana.
Duermes entre ellas, soñando con más noches así, el mar susurrando secretos de placer eterno.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.