Relatos Salvajes
Inicio Sexo en Grupo Pruébame con la Letra de Try Me The Weeknd Pruébame con la Letra de Try Me The Weeknd

Pruébame con la Letra de Try Me The Weeknd

6678 palabras

Pruébame con la Letra de Try Me The Weeknd

La noche en Polanco ardía como tequila puro derramado en brasas. El antro palpitaba con bajos que te vibraban hasta los huesos, luces neón rozando tu piel sudada mientras bailabas solo, sintiendo el ritmo de The Weeknd filtrándose por los altavoces. Olías a colonia fresca mezclada con el humo dulce del cigarro electrónico de la gente, y el aire cargado de promesas carnales. De repente, ella apareció: morena de curvas que desafiaban la gravedad, labios rojos como chile de árbol, ojos negros que te clavaban como un puñal juguetón.

Órale, wey, pensaste, esta chava es puro fuego. Se acercó contoneándose, su vestido negro ajustado dejando ver el brillo de su piel aceitada. Te rozó el brazo con las uñas pintadas de escarlata, un toque eléctrico que te erizó la nuca.

"¿Bailas o nomás te la pasas viendo?"
te soltó con voz ronca, mexicana hasta la médula, con ese acento chilango que suena a tentación urbana.

Tú, con el corazón latiéndote como tamborazo zacatecano, la jalaste por la cintura. Sus caderas se pegaron a las tuyas, moviéndose al compás de la música. Olías su perfume, jazmín mezclado con algo almizclado, animal. Try me letra The Weeknd, murmuraste en tu mente cuando la canción empezó a sonar bajito en el fondo, como si el universo conspirara. Ella rio, pegando su boca a tu oreja:

"¿Try me? ¿Eso es un reto, guapo?"
Su aliento caliente te cosquilleó, sabor a martini con aceituna en su lengua que rozó tu lóbulo.

La tensión crecía con cada roce. Tus manos bajaron por su espalda, sintiendo la tela suave del vestido y debajo, la carne firme, caliente. Ella te apretó contra su pecho, pechos plenos que subían y bajaban con respiraciones agitadas. Neta, esta morra me va a volver loco, pensaste, mientras el deseo se enredaba en tu vientre como soga prieta. Bailaron así media hora, cuerpos sudados uniéndose, promesas mudas en cada mirada. Al final, ella te tomó de la mano:

"Vamos a mi depa, a ver si de verdad me pruebas."

El taxi olía a cuero nuevo y ciudad nocturna, ventanas empañadas por el vaho de sus besos urgentes. Sus labios eran suaves, hinchados de ganas, saboreando a sal y lipstick. Te mordió el labio inferior, un pinchazo dulce que te hizo gemir bajito. Chingado, qué boca. Llegaron a su penthouse en Reforma, luces tenues de la ciudad filtrándose por ventanales enormes. El lugar era chido: muebles de piel, botellas de mezcal artesanal en la barra, aroma a vainilla de velas encendidas.

En el sofá, ella te empujó suave, sentándose a horcajadas. Sus muslos gruesos te aprisionaron, piel morena contra tu camisa desabotonada.

"Pon la rola, amor. Try me de The Weeknd. Quiero que me la recites mientras me tocas."
Obedeciste, el celular conectándose al sonido Bose, la voz sensual de Abel inundando la habitación: "Hello, welcome to my little black book..." Ella se arqueó, quitándose el vestido con lentitud felina, revelando lencería roja que enmarcaba sus tetas perfectas, pezones duros como chicles de tamarindo.

Tus manos temblaron al tocarla, piel sedosa, cálida, oliendo a sudor fresco y excitación. Recitaste la letra contra su cuello:

"Try me, try me, ¿ves? No te vas a arrepentir."
Ella jadeó, neta, un sonido gutural que te puso la verga dura como fierro. Sus uñas arañaron tu pecho, dejando surcos rojos que ardían delicioso. Bajaste la boca a sus tetas, chupando un pezón, sabor salado y dulce, mientras ella se frotaba contra ti, su panocha húmeda empapando tus jeans.

La tensión subía como volcán, cada caricia un paso al borde. La volteaste en el sofá, besando su vientre plano, bajando hasta el encaje rojo. Olías su aroma íntimo, almizcle puro, deseo líquido.

"¡Ándale, cabrón, no te detengas!"
exigió, voz quebrada. Lamiste su clítoris despacio, lengua danzando al ritmo de la canción que repetía en loop. Ella se convulsionó, manos enredadas en tu pelo, gritando ¡chinga! mientras corridas de placer la sacudían. Su sabor era ambrosía, jugos calientes inundando tu boca.

Pero no pararon. Ella te jaló arriba, desabrochando tu pantalón con dientes, liberando tu verga palpitante. Puro calor, pensaste, viendo cómo la devoraba, labios estirados, garganta profunda. El sonido húmedo, slurps y gemidos, mezclados con la letra de Try me de The Weeknd retumbando. Su saliva tibia chorreaba, manos apretando tus bolas con maestría juguetona.

"¿Te gusta, pendejo? Pruébame más."
Te tenía al límite, huevos apretados, pero la detuviste, queriendo durar.

La cargaste a la cama king size, sábanas de algodón egipcio frescas contra vuestros cuerpos ardiendo. Ella abrió las piernas, invitándote con ojos de fuego. Entraste despacio, centímetro a centímetro, sintiendo su coño apretado, aterciopelado, envolviéndote como guante caliente. ¡No mames, qué chingón! Ambos gimieron al unísono, el slap de piel contra piel uniéndose a la música. Olías el sexo crudo, sudor, feromonas mexicanas puras.

El ritmo aceleró, sus caderas subiendo a encontrar tus embestidas. Tocaste su clítoris mientras la taladrabas, pechos rebotando hipnóticos. Ella clavó uñas en tu espalda,

"¡Más duro, mi rey, rómpeme!"
El cuarto olía a sexo intenso, aire espeso de gemidos y jadeos. Sentías su pulso en las paredes vaginales, apretándote, ordeñándote. La canción llegó al clímax otra vez: Try me, y tú explotaste dentro, chorros calientes llenándola mientras ella gritaba su orgasmo, cuerpo temblando, piernas envolviéndote como lianas.

Cayeron exhaustos, piel pegajosa, respiraciones entrecortadas. Ella te besó lento, lengua perezosa explorando tu boca, sabor compartido de placer. Apagaron la música, solo el zumbido de la ciudad abajo. Try me letra The Weeknd, susurró ella riendo contra tu pecho, trazando círculos en tu piel con el dedo. Tú la abrazaste, oliendo su cabello a coco y post-sexo, sintiendo el latido compartido calmarse.

En el afterglow, charlaron de tonterías chilangas: tacos de suadero a media noche, el tráfico infernal de Insurgentes. Pero debajo, una conexión profunda, no solo carnal.

"Vente cuando quieras, wey. Esta letra siempre será nuestra."
Te dormiste con su cuerpo enredado al tuyo, piel tibia, promesa de más noches así. La luna de México City testigo, el deseo no terminado, solo pausado.

Contenido Adulto

Este sitio web contiene material explícito y relatos eróticos destinados exclusivamente a adultos. Debes tener al menos 18 años para acceder a relatossalvajes.cc.

Al ingresar, aceptas nuestros términos de servicio y confirmas que resides en una jurisdicción donde el consumo de este material es legal.