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Tri Repetae Autechre en Nuestra Piel

6681 palabras

Tri Repetae Autechre en Nuestra Piel

Estás en mi depa en la Condesa, la noche de México City latiendo afuera con sus luces neón y el bullicio lejano de los carros. El aire huele a café recién hecho mezclado con el incienso de sándalo que prendí hace rato. Tú, Sofia, con ese vestido negro ajustado que te marca las curvas como si fuera una segunda piel, te recargas en el sofá de terciopelo gris. Yo, Alex, pongo el vinilo en el tocadiscos, el que compré en una tiendita chida de La Roma. Autechre Tri Repetae, el álbum que nos une desde que nos conocimos en ese rave underground hace un año. El needle cae y el primer track arranca, un pulso electrónico bajo y repetitivo que vibra en el piso de madera, subiendo por tus piernas hasta el pecho.

Qué chido este disco, wey —dices con esa voz ronca que me pone loco—. Siempre me hace sentir como si el mundo se repitiera en loops infinitos.

Te miro, tus ojos cafés brillando con la luz tenue de las velas. Me acerco despacio, el ritmo de Autechre Tri Repetae marcando el compás de mi corazón. Siento el calor de tu cuerpo antes de tocarte, ese aroma tuyo a vainilla y sudor fresco que me envuelve. Mis dedos rozan tu muslo desnudo, subiendo lento por la tela suave del vestido. Tú suspiras, un sonido que se mezcla perfecto con los glitches y beats del disco. Esto va a ser épico, pienso, mientras mi verga ya se despierta dura contra los jeans.

La tensión crece como el build-up de una pista techno. Te jalo hacia mí, nuestros labios se encuentran en un beso hambriento, lenguas danzando al ritmo triplicado del álbum. Tri Repetae, tres repeticiones, como las veces que quiero hacerte venir esta noche. Tus manos me quitan la playera, uñas arañando mi espalda, dejando rastros de fuego. Huelo tu cuello, sabor salado en mi lengua cuando lo lamo. Neta, Sofia, eres mi adicción.

Te levanto en brazos, tus piernas rodeándome la cintura, y te llevo al cuarto. La música sigue sonando desde la sala, infiltrándose por las paredes, un eco hipnótico. Te tiro en la cama king size con sábanas de algodón egipcio, frescas contra tu piel caliente. Me deshago de tu vestido, revelando tus tetas firmes, pezones duros como piedritas. Los chupo uno por uno, mordisqueando suave, mientras tus gemidos suben de volumen, compitiendo con los sintetizadores distorsionados.

Acto uno completo, la escena armada, el deseo encendido como un fogón a todo lo que da.

En el medio de la noche, el disco gira sin parar. Tus manos bajan a mi cinturón, lo desabrochas con urgencia. Quiero tu verga ya, pendejo, murmuras juguetona, esa palabra cariñosa que usamos en la cama. La saco, gruesa y palpitante, venas marcadas latiendo al pulso de Tri Repetae. Tú la agarras, piel contra piel, un calor que me hace gruñir. La mamas despacio al principio, lengua girando en la cabeza, saliva resbalando. Sabor a pre-semen salado en tu boca, el sonido chupante ahogado por los bajos profundos del álbum.

Pero no te dejo ir tan rápido. Te volteo boca abajo, nalgas redondas alzadas como ofrenda. Beso tu espalda, bajando hasta esa conchita mojada que brilla bajo la luz de la luna colándose por la ventana. Huelo tu excitación, almizcle dulce y pecaminoso. Mi lengua entra en ti, lamiendo pliegues, chupando el clítoris hinchado. Tú arqueas la espalda,

¡Ay cabrón qué rico! No pares
, gritas, caderas moviéndose contra mi cara. Dedos adentro, curvados tocando ese punto que te hace temblar, jugos empapando mis labios.

La intensidad sube. Te pongo de rodillas, entro en ti de una, verga llenándote hasta el fondo. El slap de carne contra carne resuena, sincronizado con los loops repetitivos de Autechre. Sientes cada embestida, mi pubis rozando tu culo, bolas golpeando suave. Estás tan apretada, tan caliente, pienso mientras acelero, sudor goteando de mi frente a tu espinazo. Tú volteas la cabeza, ojos vidriosos de placer, Más fuerte, Alex, hazme tuya.

Inner struggle: por un segundo dudo, ¿y si no la satisfago como merece? Pero su mirada me empuja, el ritmo del disco nos arrastra. Cambiamos posiciones, tú encima ahora, cabalgándome como amazona. Tus tetas rebotan, pezones rozando mi pecho. Manos en tus caderas, guiándote, mientras el orgasmo se acerca. Tri Repetae en el fondo, track tras track, repitiendo el éxtasis.

El clímax del medio: vienes primero, concha contrayéndose alrededor de mi verga, chorro caliente mojando mis huevos. Gritas ¡Me vengo!, cuerpo convulsionando. Yo aguanto, mordiendo mi labio, saboreando el control.

Ahora el final se avecina, pero con twists. Pausa breve, besos suaves, lenguas entrelazadas. El vinilo sigue, ahora en tracks más densos, glitches como nuestros jadeos. Te pongo de lado, cucharita, entro lento esta vez. Sensaciones nuevas: mi mano en tu clítoris frotando círculos, la otra apretando tu teta. Huelo nuestro sexo mezclado, sudor, fluidos, sándalo persistente. Tú giras el cuello para besarme,

Eres lo máximo, wey. Otra vez, porfa
.

La tensión psicológica: recordamos la primera vez bailando Autechre en ese antro, cómo el ritmo nos unió. Esto es nuestro ritual, piensas tú, mientras acelero de nuevo. Mi verga hinchada al límite, tus paredes masajeándome. Segundo orgasmo tuyo, más intenso, uñas clavadas en mi brazo, ¡Sí sí sí! Grito tu nombre, Sofia, mientras exploto dentro, semen caliente llenándote en pulsos repetidos. Tres veces, como Tri Repetae, el placer looping eterno.

Pero no paramos. El disco termina y lo ponemos de nuevo, needle drop. Tercera ronda: misionero, ojos en ojos. Piernas en mis hombros, penetrando profundo. Cada thrust un eco del bajo electrónico. Sudor resbalando, pieles pegajosas, besos salados. Tu clítoris frotado por mi hueso púbico, building up again. No puedo más, pero quiero todo, tu monólogo interno gritando placer.

El release final: vienes temblando, yo sigo bombeando hasta vaciarme otra vez, chorros interminables. Colapsamos, entrelazados, el vinilo girando en silencio ahora. Afterglow: caricias suaves, risas cansadas.

Tri Repetae perfecto, ¿no? Tres veces y contando
, dices, besando mi pecho. Huelo tu pelo, sabor a nosotros en mis labios. La ciudad ronronea afuera, pero aquí estamos en nuestro loop privado, satisfechos, conectados.

Nos quedamos así, cuerpos calmos, pulsos bajando al ritmo residual de Autechre. Mañana será otro día, pero esta noche, Tri Repetae nos marcó la piel para siempre.

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