El Tri Contrataciones Ardientes
Trabajo en la Federación Mexicana de Fútbol en el departamento de El Tri contrataciones hace tres años y cada día es una adrenalina pura. El ambiente huele a cuero nuevo de balones el olor fresco del césped recién cortado que traen pegado en las suelas los visores y ese zumbido constante de teléfonos con agentes hablando de millones. Hoy es especial porque llega Javier Ruiz el nuevo fichaje el delantero que todos los scouts juran que va a romperla en el próximo Mundial. Yo Ana López soy la encargada de los papeles finales y neta que cuando vi su foto en el expediente se me hizo agua la boca. Alto moreno con músculos que parecen tallados ojos cafés que perforan y una sonrisa de pendejo que dice ven y atrévete.
Lo recibo en la sala de juntas la luz del sol entra por las ventanas enormes iluminando la mesa de caoba. Él entra con su chamarra de equipo ajustada marcando cada abdominal el aroma de su colonia fresca con un toque cítrico me golpea como un tiro libre.
¡Chin marica qué hombre! ¿Por qué justo hoy traigo esta blusa escotada?pienso mientras le extiendo la mano. Su palma es grande cálida áspera por las horas de entrenamiento y me aprieta suave pero firme enviando un cosquilleo directo al estómago.
—Hola Ana encantado— dice con voz grave ronca como si acabara de gritar goles en un estadio lleno. —Oí que eres la que hace magia con estos papeleos.
Me río nerviosa sintiendo el calor subir por mi cuello. —Algo así Javier siéntate que firmamos y ya eres oficial de El Tri. Mientras explica los contratos nuestras rodillas se rozan bajo la mesa un accidente digo yo pero él no se mueve. Su mirada baja un segundo a mi escote y sube rápido con picardía. El aire se espesa el sonido de su pluma rasgando el papel es lo único que rompe el silencio cargado. Termina y se recarga en la silla estirando las piernas sus muslos rozan los míos ahora intencional. —Listo ¿celebramos? ¿Una chela rápida en el bar de enfrente?
El corazón me late como tambor en un partido final.
¿Digo que sí y me lanzo o juego a la defensiva?Al final digo que sí porque ¿cuándo otra vez?
El bar está a dos cuadras cerca del Azteca el ruido de autos y cláxones mexicanos de fondo el olor a tacos al pastor flotando en el aire caliente de la tarde. Pedimos chelas frías y unos taquitos suaves jugosos con piña que chorrean salsa. Javier come con apetito puro masculino lamiéndose los labios y yo no puedo dejar de mirar cómo su lengua roza la carne. Hablamos de fútbol de cómo él viene de un equipo en España de la presión de El Tri contrataciones este año que buscan sangre nueva para la Copa Oro. —Pero neta Ana aquí lo mejor es la gente como tú que hace que valga la pena firmar. Su pie descalzo roza mi pantorrilla desnuda bajo la mesa lenta deliberado. El pulso se me acelera el vello se eriza siento un calor húmedo entre las piernas que me hace cruzarlas apretado.
—¿Y tú qué Ana qué te prende de este mundo del balompié? pregunta inclinándose su aliento a cerveza y menta rozándome la oreja. Le cuento de mi infancia viendo partidos con mi carnal en la tele el grito de gol que me ponía la piel chinita. Nuestras manos se tocan al alcanzar la lima y no las retiro. El roce es eléctrico piel contra piel suave contra callosa.
¡Ya wey córtele no aguanto más esta tensión!Pienso mordiéndome el labio.
Salimos del bar el sol ya bajando tiñendo el cielo de naranja el viento caliente trayendo olor a tierra y asfalto recalentado. Caminamos hombro con hombro su brazo roza el mío hasta su hotel temporal cerca de la federación. En el elevador solos el espejo refleja nuestros cuerpos cerca el suyo alto dominante el mío curvilíneo ansioso. No aguanto presiono el botón de stop el ding se apaga y nos miramos. —Javier yo... No termino su boca cae sobre la mía hambrienta urgente lengua invadiendo sabor a chela salada y deseo puro. Sus manos grandes en mi cintura bajan a mis nalgas apretando fuerte levantándome contra la pared del elevador. Gimo en su boca el sonido ecoa metálico mis pezones duros rozan su pecho duro a través de la tela.
El cuarto es amplio cama king size sábanas blancas crujientes olor a limpio con su aroma impregnándose ya. Me arranca la blusa botones volando exponiendo mis tetas en encaje negro. —¡Qué chingonas!—gruñe bajando la cabeza chupando un pezón primero suave luego mordisqueando el placer duele rico un rayo directo al clítoris. Mis manos en su pelo corto tirando suave arqueo la espalda oliendo su sudor fresco mezclado con colonia. Se arrodilla desabrocha mi falda jeans bajándolos con mi tanga empapada. —Mírate morra ya chorreando por mí. Su aliento caliente en mi monte de Venus dedos abriendo mis labios rosados húmedos deslizándose adentro curvos tocando ese punto que me hace jadear. El sonido chapoteante obsceno mis jugos en su mano el olor almizclado de mi excitación llena el cuarto.
Lo empujo a la cama le quito la chamarra la playera revelando abdominales marcados vello oscuro bajando a un bulto enorme en sus bóxers. Lo libero polla gruesa venosa palpitante goteando precome salado que lamo primero la punta plana luego engullo lo más que puedo ahogándome en su grosor. Él gime ronco —¡Pinche Ana qué boquita! manos en mi cabeza guiando suave follándome la boca ritmo creciente saliva chorreando por mi barbilla. El sabor salado varonil me enloquece froto mi coño contra su pierna dura buscando fricción el calor subiendo.
Me sube encima nos voltea él arriba rodillas separando mis muslos anchos hombros entre ellas lengua plana lamiendo desde el ano hasta el clítoris chupando succionando dedos dos tres estirándome. Grito arqueada —¡Sí Javier no pares carnal! el orgasmo me azota olas violentas contracciones apretando sus dedos jugos salpicando su cara. Jadeante temblorosa él sube besándome con mi propio sabor en su lengua.
—Ahora sí —dice posicionando su verga en mi entrada resbaladiza empujando lento centímetro a centímetro estirándome llena hasta el fondo. El dolor placer mezclado gimo ronca clavando uñas en su espalda. Empieza a bombear lento profundo cada embestida rozando mi punto G el sonido piel contra piel sudoroso slap slap slap. Acelera fuerte brutal cama crujiendo cabecera golpeando la pared mis tetas rebotando él chupándolas gruñendo —¡Te vas a correr conmigo morra! Siento el orgasmo construyéndose espiral apretado lo aprieto con mis paredes internas y exploto gritando su nombre él se hincha caliente chorros de semen llenándome caliente pegajoso.
Colapsamos sudorosos pegajosos respiraciones jadeantes su peso sobre mí reconfortante. Besos suaves lentos lenguas perezosas el olor de sexo nuestro impregnado en la piel sábanas revueltas. —Eso fue chingón Ana mejor que cualquier contratación de El Tri. Se ríe bajito besando mi frente. Yo sonrío acariciando su espalda ancha.
¿Y ahora qué? Solo una noche o el inicio de algo loco en este mundo de goles y pasiones.Por ahora lo abrazo inhalando su esencia saboreando el afterglow satisfecho el cuerpo lánguido el corazón latiendo suave. Mañana firmamos más pero esta noche soy suya él mío puro fuego mexicano.