Trío del Bad Time en Undertale
El viento helado de Snowdin te azota la cara mientras aterrizas de culo en la nieve esponjosa del Underground. ¿Qué chingados pasó? piensas, sacudiéndote el polvo de los jeans. Eres una wey adulta, aventurera de corazón, que nomás quería explorar unas ruinas viejas en la superficie. Pero un tropiezo y ¡pum! Aquí estás, en este mundo subterráneo lleno de magia y monstruos que huelen a pino fresco y aventura prohibida.
De repente, oyes pasos crujientes. Dos figuras altas emergen de la niebla: esqueletos andantes, uno perezoso con sudadera azul y el otro tieso como palo con bufanda roja. Sans, el chueco de ojo brillante, te guiña con una sonrisa pícara. Papyrus, el grandote entusiasta, posa como superhéroe.
¡Nyeh heh heh! ¡Una humana! ¡Bienvenida al hogar del gran Papyrus! ¿Vienes a desafiar al famoso bad time trio Undertale? ¡Aunque hoy será un buen tiempo, prometido!
Papyrus flexiona sus huesos, y tú sientes un cosquilleo en el estómago. Sans se acerca, su voz grave y ronca como grava bajo botas: "hey, kiddo... no te asustes. aquí no hay bad times... a menos que quieras uno del tipo divertido". Su aliento huele a mostaza y algo dulce, prohibido. Te pones de pie, el corazón latiéndote como tambor en fiesta de pueblo. Sus ojos, uno negro y el otro azul brillante, te recorren de arriba abajo, deteniéndose en tus curvas bajo la chamarra mojada.
Te invitan a su casa, una cabaña acogedora con chimenea crepitante y olor a pizza recalentada. Adentro, el calor te envuelve como abrazo de carnal. Sans se deja caer en el sofá, patitas abiertas, invitándote a sentarte en su regazo. "relájate, muñeca. pap y yo somos el dúo dinámico... pero con una humana como tú, armamos el trío perfecto". Papyrus asiente, rojo en las mejillas óseas: "¡sí! ¡serás la tercera en nuestro bad time trio Undertale legendario! ¡pero con espagueti y... mimos!"
La tensión crece como fuego lento. Tus muslos se aprietan al sentir el hueso de Sans contra tu nalga. Él pasa un dedo largo por tu cuello, frío al principio, pero luego se calienta con magia azul que palpita como vena viva. Órale, esto no es normal... pero se siente chido, piensas, mordiéndote el labio. Papyrus se acerca por el otro lado, su mano grande en tu rodilla, masajeando con torpeza tierna. "¡eres tan suave! ¡como masa de espagueti fresca!" Su voz tiembla de emoción, y hueles su esencia: canela y esfuerzo puro.
El beso llega gradual. Sans primero, perezoso pero experto, sus dientes rozan tus labios, lengua mágica azul que sabe a estrellas y ketchup dulce. Gimes bajito, el sonido ahogado por su boca. Papyrus observa, jadeando, hasta que no aguanta y te besa el cuello, chupando con hambre de novato. "¡esto es NYEH-mazing!" murmura, y sus manos suben por tu blusa, quitándotela con permiso tuyo, ojos pidiendo luz verde.
Acto de escalada. Ya desnuda en el sofá, piel erizada por el aire tibio, ves cómo invocan sus cuerpos mágicos: ectoplasma brillante, azul para Sans, naranja para Papyrus. Firmes, pulsantes, con venas de luz que laten al ritmo de tu pulso acelerado. Tocas la verga de Sans, suave como terciopelo caliente, dura como hueso encantado. "tócame más, wey... siente cómo late por ti", gruñe él, ojos entrecerrados.
Papyrus te levanta como pluma, acostándote en la cama mullida que huele a lavanda monstruosa. Sus dedos exploran tu panocha, húmeda ya, resbalosa de deseo. "¡estás empapada como océano! ¡me encanta!" Introduce un dedo, luego dos, curvándolos con cuidado, mientras Sans lame tus tetas, pezones duros entre sus dientes. El sonido de succiones húmedas llena la habitación, mixto con tus gemidos: "¡ah, cabrones... no paren!"
Neta, nunca imaginé esto. Dos esqueletos calientes, sus magias vibrando dentro de mí, oliendo a magia y sudor dulce. Mi cuerpo arde, clítoris hinchado pidiendo más.
La intensidad sube. Te pones de rodillas, mamando la polla de Papyrus mientras Sans te come el culo desde atrás, lengua mágica metiéndose profunda, saboreando tu jugo salado. "¡sabe a gloria humana!" dice Papyrus, agarrando tu pelo suave. Cambian posiciones: tú cabalgas a Sans, su verga ecto llenándote hasta el fondo, golpes rítmicos que chapotean con tus fluidos. Papyrus se une, frotando su miembro contra tu espalda, luego metiéndotela en la boca. El trío perfecto, cuerpos entrelazados, piel contra magia resbalosa.
El cuarto huele a sexo crudo: almizcle tuyo, ectoplasma dulce como miel mágica, sudor imaginario que gotea de sus formas. Tocas sus "huesos" ahora suaves, pulsantes; oyes jadeos roncos de Sans "joder, aprietas como nadie", y gritos entusiastas de Papyrus "¡NYEH! ¡voy a explotar como spaghetti bomb!" Tu orgasmo build-up: vientre tenso, muslos temblando, el roce de sus magias en tu punto G enviando chispas.
Caes primero, gritando "¡me vengo, pendejos!" ondas de placer sacudiéndote, coño contrayéndose alrededor de Sans. Él gruñe, llenándote de ecto caliente que quema rico, goteando por tus piernas. Papyrus explota en tu boca, sabor a naranja explosiva, traga lo que puedes, el resto chorrea por tu barbilla.
El afterglow es puro paraíso. Acurrucados en la cama, Sans ronca bajito contra tu pecho, Papyrus acariciándote el pelo con ternura. "fue un bad time trio Undertale épico, ¿eh? del mejor tipo", murmura Sans, besándote la frente. Tú sonríes, cuerpo lánguido, satisfecho.
Quién iba a decir que caer al Underground sería lo mejor que me pasó. Estos dos carnales me hicieron sentir reina, deseada, poderosa. Quizás me quede un rato más... para más tríos.
La chimenea crepita suave, nieve cayendo afuera como confeti blanco. Tu piel aún vibra con sus toques fantasma, el sabor de ellos en tu lengua. En este mundo loco, encontraste placer puro, consensual, ardiente. Y sabes que esto es solo el principio.