Moriré Intentándolo Drake Letra Español
En el corazón de la Roma, donde las luces neón parpadean como promesas calientes, entraste al bar La Perla Negra. El aire olía a mezcal ahumado y a jazmín de las chicas que bailaban pegaditas. Tú, con tu camisa ajustada que marcaba tus pectorales, buscabas una noche que valiera la pena. Ahí estaba ella, Karla, sentada en la barra, con un vestido rojo que se ceñía a sus curvas como una segunda piel. Sus labios pintados de fuego te atraparon la mirada de inmediato.
Te acercaste, ordenando un tequila reposado para los dos. Órale, guapo, ¿vienes a conquistar o nomás a ver?
te dijo con esa voz ronca, mexicana hasta la médula, mientras sus ojos negros te recorrían de arriba abajo. Reíste, sintiendo el primer cosquilleo en el estómago. Vengo a morir intentándolo, como dice Drake en esa letra que me encanta.
Ella arqueó una ceja, intrigada. ¿Die Trying? Neta, carnal, yo tengo la letra en español guardadita. Me pone cuando habla de no rendirse en el amor.
La música retumbaba, un mix de reggaetón y hip hop que hacía vibrar el piso bajo tus pies. La invitaste a bailar, y sus caderas se pegaron a las tuyas al ritmo. Sentías el calor de su cuerpo, el roce de su nalga contra tu entrepierna endureciéndose. Olía a vainilla y a sudor dulce, ese aroma que enciende cualquier wey. Tus manos bajaron por su espalda, deteniéndose en la curva de su cintura. Ella giró la cabeza, sus labios rozando tu oreja: Si vas a morir intentándolo, haz que valga la pena, pendejo.
Su aliento caliente te erizó la piel.
¿Qué carajos estoy haciendo? Piensas, mientras su lengua lame el lóbulo de tu oreja. Pero neta, esta morra es fuego puro. No hay vuelta atrás.
La llevaste a tu depa en Polanco, no muy lejos, en un taxi donde ya no aguantaban las manos. Sus dedos jugaban con el botón de tu pantalón, y tú metías la mano bajo su vestido, sintiendo la humedad de sus calzones de encaje. Ya párale, Karla, o nos baja el taxista.
Ella rió bajito, mordiéndote el cuello. Que nos baje, wey. Quiero escucharte gemir primero.
Acto uno cerrado: la puerta del depa se azotó tras ustedes. Luces tenues, el olor a sándalo de tu vela eterna. La besaste contra la pared, saboreando sus labios carnosos, tequila y menta. Tus lenguas bailaban, húmedas y urgentes. Ella te quitó la camisa de un jalón, arañando tu pecho con uñas rojas. Mírate, todo marcado. Eres un chulo.
Sus tetas perfectas, redondas, se apretaban contra ti mientras la cargabas al sillón de cuero.
En el medio del fuego, la tensión subía como el volumen de un tema de Drake. La recostaste, besando su cuello, bajando lento por su clavícula. Sentías su pulso acelerado bajo la lengua, el sabor salado de su piel. Espera, trae mi cel
, murmuró ella, jadeante. Sacó el teléfono y puso play a Die Trying, la letra en español que había traducido ella misma. Escucha: moriré intentándolo, por ti lo daría todo...
Canturreó bajito mientras tú le quitabas el vestido, revelando su cuerpo desnudo, depilado, brillando bajo la luz.
Tus manos exploraban: los pezones duros como piedras bajo tus pulgares, el gemido que escapaba de su garganta cuando chupaste uno, tirando suave con los dientes. Olía a su excitación, ese musk almizclado que te volvía loco. Bajaste más, besando su ombligo, el vello púbico recortado. Ándale, no pares, cabrón
, suplicó, abriendo las piernas. Tu lengua encontró su clítoris hinchado, lamiendo lento, saboreando su jugo dulce y salado. Ella arqueaba la espalda, las uñas en tu pelo, gritando ¡Sí, así, morirme intentándolo contigo!
Esto es jodido, piensas. Su sabor, su calor, me tiene al borde. Pero quiero que explote primero, que sienta que soy el mero mero.
La intensidad crecía. La pusiste de rodillas en el sillón, su culazo perfecto frente a ti. Le diste nalgadas suaves, viendo cómo la carne temblaba, roja. ¿Quieres mi verga, nena?
¡Dámela ya, pendejo! Muero por ella.
Te la sacaste, dura como fierro, venosa. Ella la tomó en la boca, chupando profundo, saliva goteando por las bolas. Sentías el calor húmedo, su lengua girando en la cabeza, los labios estirados. Gemías fuerte, el sonido de succión llenando la habitación junto al bajo de la canción de Drake repitiéndose en loop.
La penetraste despacio al principio, de misionero, mirándola a los ojos. Su chocha apretada te succionaba, caliente y resbalosa. ¡Carajo, estás enorme!
gritó, clavando las piernas en tu espalda. Embestidas lentas, sintiendo cada centímetro, el roce de su interior contra tu glande. Sudor perlando sus tetas, el slap slap de carne contra carne. Aceleraste, sus pechos rebotando, sus gemidos convirtiéndose en alaridos. Más fuerte, wey, ¡moriré intentándolo en tu verga!
Cambiaron posiciones: ella encima, cabalgando como amazona. Sus caderas giraban, moliendo tu polla dentro de ella. Veías su cara de éxtasis, el pelo revuelto pegado a la frente sudorosa. Tus manos en su culo, guiándola, sintiendo el jugo correr por tus huevos. Olía a sexo puro, a placer desatado. Me vengo, Karla, no aguanto
. Ella aceleró, sus paredes contrayéndose. ¡Dámelo todo, como Drake, no pares!
El clímax explotó. Tú te vaciaste dentro de ella, chorros calientes llenándola, mientras ella temblaba en orgasmos múltiples, gritando tu nombre. El mundo se redujo a pulsos, a respiraciones jadeantes, al olor almizclado de semen y sudor mezclado.
En el afterglow, acostados enredados en las sábanas revueltas, ella trazaba círculos en tu pecho. La canción seguía sonando bajito: die trying drake letra español, murmuró, besándote el hombro. Valió la pena morir intentándolo, ¿verdad?
Reíste, abrazándola fuerte. El corazón latiendo calmado, la piel pegajosa enfriándose. Afuera, la ciudad ronroneaba indiferente, pero en ese depa, habían conquistado el cielo.
Suspiraste, saboreando el último beso salado. Neta, Karla, esto es solo el principio. Mañana repetimos la letra.
Ella sonrió pícara, su mano bajando de nuevo. La noche no había terminado.